Etapa no obligatoria que se cursa entre los tres y los seis años. Durante el segundo ciclo de Educación Infantil, ofertamos una educación diversa que trabaja distintos campos del desarrollo del alumno y que pretende prepararles para la vida escolar plena y la etapa de Educación Primaria.

La evaluación es continua y global donde procuramos analizar e informar de forma periódica de todos los avances, habilidades, intereses que los alumnos muestran en el desempeño de las tareas mediante la observación de la participación, actitud y aptitud mostrado por el alumnado.

Como metas esenciales, consideramos importante conseguir:

– Una rápida apertura al mundo y las relaciones fuera del ámbito familiar.

– El reconocimiento de los roles sociales y de su posición en las distintas interacciones (entre adultos, alumnado, profesorado, amigos, conocidos o desconocidos…)

– Trabajo de la curiosidad, el interés por aprender individual y colectivamente.

– El desarrollo de las habilidades motrices y expresivas.

– Crear un sentimiento positivo y favorable en lo que respecta a su trabajo y su labor en el centro.

– Aumento gradual de la capacidad de trabajo autónomo (fomentando acciones sencillas como coger el material correcto para la tarea, trabajar sin necesidad del refuerzo continuo del profesor…)

La función de ayuda de los Padres debe enfocarse al desarrollo y permanente atención a las necesidades afectivas y emocionales dentro del ámbito familiar.

A medida que se acerca el cambio de etapa, debe llevarse a cabo una mayor implicación de los padres/tutores en apoyo y el refuerzo del trabajo del alumno en el centro, ayudando de este modo a que el alumno adquiera o afiance los avances que se hacen en el colegio, destacando dos elementos esenciales de la etapa, como son la introducción al trabajo de la lectura y la escritura, pilar de los primeros cursos de la siguiente etapa y que se llevan a cabo al final de esta etapa educativa.