El curso Erasmus+ en el que he participado ha tenido lugar en Split, Croacia, del 21 al 28 de agosto y ha sido desarrollado por la academia Erasmus+ Courses Croatia. Como el título indica, el curso ha tratado sobre formas de potenciar el uso de la creatividad en el aula, algo que no suele estar muy presente en los centros educativos, si no se trata de asignaturas relacionadas directamente con el arte.

Éramos solo seis profesores matriculados, aunque, en total, había ochenta profesores asistentes en diferentes cursos de la academia pero que compartíamos talleres de formación en algún momento del curso, por lo que hemos coincidido entre todos a lo largo de los siete días. Esto ha propiciado que hayamos mantenido contacto con profesores de los siguientes países: Bulgaria, Grecia, España, Estonia, Polonia, República Checa y Rumanía.

El primer día se dedicó a una jornada de bienvenida, en la que nos hicieron una presentación sobre los cursos que se iban a desarrollar, así como recomendaciones y opciones de ocio en Split para nuestro tiempo libre, además de enseñarnos algunas expresiones en croata como “pomalo” que significa “con calma”. También nos ofrecieron vino de la tierra y un plato típico croata llamado “soparnik” (pastel de acelgas).  Puede parecer irrelevante, pero el hecho de que te ofrezcan consejos sobre una cultura que no es la tuya y una degustación gastronómica, hace que te sientas muy bien acogido.

Este evento sirvió como enlace entre los profesores, ya que fue la primera toma de contacto que hubo entre los ochenta participantes y, ahí, se creó un grupo de WhatsApp en el que compartir dudas e información que considerásemos relevante para los demás, algo que ha sido de gran utilidad a lo largo de la semana.

Ya el lunes, comenzó nuestra formación: herramientas educativas digitales, arteterapia, fotografía terapeútica, escape room o el uso de vídeos en trabajos por proyectos. Estos contenidos combinaban teoría y práctica, tanto así, que hemos salido en varias ocasiones fuera del centro educativo para realizar las actividades propuestas. Pero no hemos compartido solo horas de clase, sino que también hemos participado en actividades turísticas por Split, Salona, Trogir e Isla de Brac, lo cual ha propiciado que se creen puntos de encuentro y momentos en los que compartir experiencias entre todos los asistentes, algo que creo de gran importancia cuando participamos en un proyecto Erasmus. Esto ha hecho que tanto  las clases como las actividades fuera del centro docente se hayan convertido en foros donde compartir experiencias de profesores de diferentes países, y en donde nos hemos dado cuenta de que los profesores de todos los países compartimos las mismas inquietudes.

Y el último día del curso se dedicó a realizar un evento de graduación donde todos los profesores recibimos el certificado de los diferentes cursos realizados y se convirtió en otra oportunidad para seguir compartiendo momentos enriquecedores.

Por todo ello, mi valoración sobre esta experiencia Erasmus es más que positiva, pues ha sido enriquecedora a nivel formativo, ya que traigo conmigo muchos conocimientos específicos del curso para poner en práctica en mi centro educativo, y a nivel personal, por haber compartido experiencias con profesores de diferentes países.

 

María Luisa Moreno Lara