Desde 1935, Dolores Escribano dejó una huella imborrable en la educación artística de España. Como profesora de Dibujo, formó a generaciones de alumnos en centros como los institutos de Mahón, Huelva, Ramiro de Maeztu (Madrid) y, especialmente, en el Instituto Cardenal Cisneros, donde su dedicación y vocación inspiraron a cientos de estudiantes.
Aunque su jubilación llegó en 1977, al cumplir los 70 años —edad reglamentaria de retiro—, su compromiso con la enseñanza nunca cesó. Prueba de ello es que, en sus últimas voluntades, decidió destinar su legado económico a reconocer el talento de los alumnos más destacados en Plástica de los dos institutos madrileños donde ejerció: el Ramiro de Maeztu y el Cardenal Cisneros.
Desde 2009, el Premio Dolores Escribano premia anualmente a los estudiantes más aventajados en esta disciplina. En la última edición, las alumnas ganadoras recibieron más de 3.300 euros cada una, un reconocimiento que no solo valora su esfuerzo, sino que perpetúa el espíritu docente y generoso de una profesora que dedicó su vida a fomentar el arte y la creatividad.
Este premio es, hoy, un símbolo de continuidad: el legado de una mujer que creyó en el poder transformador de la educación y el dibujo, y que sigue vivo en cada trazo, cada color y cada proyecto de quienes, como ella, ven en el arte una forma de entender el mundo.
Enhorabuena a los seleccionados 2024/25
