{"id":3139,"date":"2021-12-21T16:13:03","date_gmt":"2021-12-21T15:13:03","guid":{"rendered":"https:\/\/site.educa.madrid.org\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/?page_id=3139"},"modified":"2021-12-21T16:42:51","modified_gmt":"2021-12-21T15:42:51","slug":"resena-gema-entre-otros-de-irina-gonzalez-vakuliuk","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/site.educa.madrid.org\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/biblioteca\/resena-gema-entre-otros-de-irina-gonzalez-vakuliuk\/","title":{"rendered":"\u00abGema, entre otros\u00bb, de Irina Gonz\u00e1lez Vakuliuk"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-3140\" src=\"https:\/\/site.educa.madrid.org\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/\/wp-content\/uploads\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/2021\/12\/gema-entre-otros-214x300.jpg\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/site.educa.madrid.org\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/\/wp-content\/uploads\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/2021\/12\/gema-entre-otros-214x300.jpg 214w, https:\/\/site.educa.madrid.org\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/\/wp-content\/uploads\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/2021\/12\/gema-entre-otros-731x1024.jpg 731w, https:\/\/site.educa.madrid.org\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/\/wp-content\/uploads\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/2021\/12\/gema-entre-otros-768x1075.jpg 768w, https:\/\/site.educa.madrid.org\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/\/wp-content\/uploads\/ies.leonardodavinci.majadahonda\/2021\/12\/gema-entre-otros.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/p>\n<p>Es inusual que los profesores nos ocupemos de los padres de nuestros alumnos por asuntos que no tengan que ver con sus hijos. Tanto es as\u00ed que, incluso ahora, cuando me dispon\u00eda a escribir \u201csin embargo en esta ocasi\u00f3n\u2026\u201d, observo que, en cierto modo, tambi\u00e9n ahora est\u00e1n los hijos de por medio. Me estoy refiriendo a esos otros hijos que para un escritor son sus obras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recientemente, una alumna de 1\u00ba de la ESO me dijo: \u201cMi madre ha escrito un libro\u201d. No conoc\u00eda a su madre, as\u00ed que mi primer contacto con ella fue a trav\u00e9s de los renglones de su novela, que su hija me facilit\u00f3 pocos d\u00edas despu\u00e9s, y que yo he le\u00eddo pausadamente en las \u00faltimas semanas. <strong><em>Gema, entre otros<\/em><\/strong> se titula, y el nombre de su autora es Irina Gonz\u00e1lez Vakuliuk. Se trata de su primera novela, la primera criatura de la que, auguro, ser\u00e1 una larga progenie literaria.<\/p>\n<p>El tema central de la obra es la discriminaci\u00f3n negativa que sufren las personas discapacitadas. Si somos ben\u00e9volos con nosotros mismos, alegaremos que no los tratamos como se merecen por nuestro desconocimiento de lo que son, lo que necesitan y lo pueden ofrecer. Es lo que le ocurre a Gema, la protagonista, a quien solo su madre y pocos m\u00e1s tratan dignamente.<\/p>\n<p>El relato, ambientado en Cuba, abarca desde mediados de la d\u00e9cada de los setenta hasta finales de los noventa. Comienza cuando sus padres se conocen y poco despu\u00e9s nace su \u00fanica hija, con un problema cong\u00e9nito que afectar\u00e1, principalmente, a su capacidad mental y que derivar\u00e1 en dificultades con el lenguaje. Ella, Adela, es una mujer con formaci\u00f3n universitaria que renuncia a su carrera para cuidar de su hija; \u00e9l, Bartolom\u00e9, es una general de brigada mucho m\u00e1s satisfecho de su posici\u00f3n social que de su hija, a quien desprecia, y de su esposa, con quien se comporta de forma nada amorosa y aun desconsiderada.<\/p>\n<p>La mayor parte de las peripecias de la novela se desarrollan en un ambiente escolar. En los primeros a\u00f1os, Gema intenta desenvolverse en un colegio generalista, sin que exista ning\u00fan programa de lo que nosotros, en nuestro contexto, llamamos \u201ctratamiento de la diversidad\u201d. M\u00e1s adelante, entra en un centro educativo espec\u00edfico para discapacitados de todo tipo en el que, a pesar de todo, encuentra nuevas dificultades con las que nadie contaba.<\/p>\n<p>Hay en esta historia episodios muy duros que la autora no duda en reflejar en toda su crudeza. Eso hace que su lectura no sea un entretenimiento pl\u00e1cido, pues nos obliga a enfrentarnos con realidades hirientes, que lo son precisamente por su verosimilitud. Aunque no hayamos tenido en nuestra familia a personas discapacitadas, sabemos que las penalidades de Gema no pueden ser enteramente producto de la imaginaci\u00f3n; por el contrario, asumimos que los chicos y chicas de esa condici\u00f3n que vemos a diario, seguramente, se enfrentan a muros de incomprensi\u00f3n, si no tan lacerantes como los de la protagonista de esta novela, s\u00ed, desde luego, m\u00e1s desafiantes que los nuestros, esos otros problemas que afrontamos las personas que hemos podido desarrollar un repertorio socialmente aceptable de las capacidades que el mundo exige como est\u00e1ndar de integraci\u00f3n en la sociedad.<\/p>\n<p>Ese aspecto social es el otro tema importante de la novela. Aparece como algo m\u00e1s que un tel\u00f3n de fondo o un decorado. Muchos de sus sufrimientos se explican por la manera en que es recibida\/rechazada por el ambiente. Ser\u00eda injusto acusar a la sociedad cubana de tratar a los discapacitados peor que en otros lugares, pero s\u00ed llama la atenci\u00f3n la ant\u00edtesis entre, por un lado, la opresi\u00f3n y hasta la violencia que sufre Gema y, por otro lado, las proclamas pol\u00edticas, uno de cuyos mayores valedores es su padre, militar de incuestionable lealtad al r\u00e9gimen y, al mismo tiempo, el m\u00e1s desleal con su propia familia. Y es que uno esperar\u00eda que un r\u00e9gimen pol\u00edtico que enarbola, todo el tiempo, ideales como la solidaridad y la justicia, se distinguiera por hacer un esfuerzo para integrar a los m\u00e1s desfavorecidos. Sin embargo, entre los personajes de la obra, con pocas excepciones, no vemos una especial sensibilidad en ese sentido, lo cual resulta decepcionante, pues uno tiene la convicci\u00f3n de que el progreso de una sociedad lo marca el grado de atenci\u00f3n y cuidado que le dedica a los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ese aspecto intrahist\u00f3rico, la autora nos ofrece un contexto sociopol\u00edtico a trav\u00e9s de los acontecimientos m\u00e1s remarcables de la historia m\u00e1s reciente de Cuba, aquellos de los que todos hemos ido teniendo noticia a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n: el \u00e9xodo de Mariel, los efectos de la perestroika y el desmoronamiento de la URSS, la crisis de los balseros\u2026 Esto le da a la novela una dimensi\u00f3n hist\u00f3rica muy interesante. Estimo que uno de los aciertos de la obra es haber sabido ensamblar el plano de las emociones \u00edntimas con esa otra dimensi\u00f3n que le confiere a la novela caracter\u00edsticas de otro g\u00e9nero literario como es el de la novela social. Y todo ello sin descargar sobre el lector pesadas valoraciones personales. La novelista se limita a reflejar los hechos, sin enjuiciarlos.<\/p>\n<p>De cualquier modo, la novela tiene momentos conmovedores. No hac\u00eda falta que su autora nos aclarara que la historia est\u00e1 basada en hecho reales, porque se nota por la viveza emocional de muchos pasajes que se trata de realidades que ha visto con sus propios ojos. Irina, as\u00ed lo explica en la solapa del libro, ha trabajado toda su vida como logopeda en contacto directo con discapacitados y, gran parte de ese tiempo, en su Cuba natal. Es, por tanto, un testimonio personal, sin que deje por ello de ser una historia de ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para terminar, si hubiera que extraer un conclusi\u00f3n de su lectura, digamos un aprendizaje, bajo la premisa de que la literatura deber\u00eda ayudarnos a mejorar nuestra comprensi\u00f3n de la existencia, me atrevo a sostener lo siguiente: el mejoramiento del mundo es un proceso social, que afecta a las estructuras institucionales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, algo que probablemente llevan intentando hacer en Cuba desde hace casi setenta a\u00f1os; pero tambi\u00e9n es un proceso de transformaci\u00f3n personal del individuo, que afecta, en las distancias cortas, a la manera en que tratamos de entender a los m\u00e1s pr\u00f3ximos e intentamos ser m\u00e1s justos con ellos y con nosotros mismos. Gema, la ni\u00f1a que se va haciendo mujer a lo largo de la novela, y todas las que comparten su condici\u00f3n, atenuar\u00edan su sufrimiento solo con que las personas de su entorno hubieran sido capaces de ver en su interior, en el de Gema y en el suyo propio, una nobleza esencial compartida por todos los miembros del g\u00e9nero humano, independientemente de las circunstancias de la realidad contingente. Esa es, al menos, la idea con la que me qued\u00e9 cuando termin\u00e9 de leer la \u00faltima p\u00e1gina de la novela de Irina Gonz\u00e1lez Vakuliuk. Recomiendo a todos que tambi\u00e9n la lean y extraigan, si les parece apropiado, sus propias conclusiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pedro Urquijo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es inusual que los profesores nos ocupemos de los padres de nuestros alumnos por asuntos que no tengan que ver con sus hijos. 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