“Siempre he deseado ser escritor, y me he considerado como tal por encima de cualquier otra cosa. Ahora bien, no en un sentido excluyente sino todo lo contrario: mi «esencia» como escritor pienso que incluye de algún modo mis facetas como economista o como profesor universitario; facetas, por cierto, a las que he dedicado una parte importante de mi vida.

Puedo decir hoy con orgullo que la experiencia cotidiana de dar clase era para mí una delicia: el trato con los chicos, compartir sus inquietudes era algo que me encantaba. Guardo muchos y gratos recuerdos de esta etapa. A parte de esto, os podría decir que, personalmente, he defendido en la universidad una idea de la economía como instrumento y no como finalidad. Es decir, que siempre he estado en contra de aquella premisa: «El mercado es libertad»; una afirmación que, a mi parecer, es totalmente errónea. En este sentido, he sido una especie de «cerro testigo»: poca gente ha compartido mi opinión. No me importa. Yo no estoy de acuerdo con una sociedad cuyo fin es únicamente el beneficio. Hay otros valores, llámense fe, justicia o solidaridad, que se tendrían que tener en cuenta y no es así… La tesis dieciochesca de Adam Smith podía tener una cierta justificación en una sociedad en la que imperaban unas creencias religiosas que «contenían» de algún modo al mercado: que si eso no está bien, que si eso otro es pecado. En una sociedad secularizada como la nuestra el mercado no tiene freno.”

“[…] yo creo que sí comprendo a los jóvenes, no me parecen difíciles de comprender. No creo que la juventud esté tan alcoholizada como se ve en los medios. Yo voy mucho a institutos, a dar charlas y conferencias, y a menudo salgo muy estimulado. Me hacen preguntas interesantísimas y veo a gente de calidad y con interés. Además, si realmente la juventud está tan mal como dicen, ¿de quién sería la culpa? Pues de los que les hemos formado. En una sociedad secularizada como la nuestra, con una falta de perspectivas tremenda para los jóvenes, con los ejemplos que están recibiendo desde los más altos cargos, el culto al dinero…., ¿Qué puede esperarse? Y sin embargo no puede decirse que los jóvenes se hayan hecho escépticos. A la falta de valores de la sociedad muchos de ellos contestan con la solidaridad, con organizaciones al margen de los poderes, con iniciativas e ideas muy positivas.”

  • El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida.
  • La libertad es como una cometa. Vuela porque está atada.
  • Una sociedad que sustituye bienestar por beneficio es el exponente de una sociedad en grave decadencia.
  • La austeridad es muy triste cuando nos la imponen, pero no cuesta ningún trabajo cuando se tiene.
  • Somos naturaleza. Poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe.
  • Cuando digo Humanidad exagero, porque creo que Humanidad no hay; hay seres humanos. Llevamos dos mil años desde la Antigua Grecia, se ha progresado técnicamente de una manera fabulosa, casi inverosímil pero seguimos matándonos unos a otros, no sabiendo vivir juntos en este planeta. El hombre no ha madurado bastante.

Web de la Asociación de Amigos de José Luis Sampedro

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