El segundo ciclo de Educación Infantil (3-6 años), se caracteriza principalmente por el alcance de una gran autonomía en la adquisición de hábitos y el dominio progresivo del lenguaje verbal.

El alumnado es el principal protagonista de su proceso de aprendizaje llevando a cabo una actividad tanto de tipo manipulativa como intelectual y reflexiva. El medio por excelencia para ello será el JUEGO, siendo el motor y la canalización significativa del aprendizaje infantil.

En esta segunda etapa de Infantil, el centro dispone de 3 aulas con la siguiente distribución:

  • Un aula para niños y niñas de 3 años.
  • Un aula para niños y niñas de 4 años.
  • Un aula para niños y niñas de 5 años.
una mano de niño pintada con pintura azul

Tutora 3 años

Eva Ventas

eva.ventasdelatorre@educa.madrid.org

niño usando un bote de pintura

Tutora 4 años

Sonia Lopez

sonia.lopez1@educa.madrid.org

Niño columpiándose

Tutora 5 años

Blanca Moreno

niños en el campo sujetando una bandera de colores

Aula TEA

Inés Villar

Niño columpiándose

TSIS

Geraldine Henao


La Educación Infantil contribuye a desarrollar en las niñas y niños las capacidades que les permiten:

  • Conocer su propio cuerpo y el de otras personas, sus posibilidades de acción y aprender a respetar las diferencias.
  • Observar y explorar su entorno familiar, natural y social.
  • Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales.
  • Desarrollar sus capacidades afectivas.
  • Relacionarse con las demás personas en igualdad y adquirir progresivamente pautas elementales de convivencia y relación social, así como ejercitarse en el uso de la empatía yla resolución pacífica de conflictos, evitando cualquier tipo de violencia.
  • Desarrollar habilidades comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión.
  • Iniciarse en las habilidades lógico-matemáticas, en la lecto-escritura y en el movimiento, el gesto y el ritmo.
  • Promover, aplicar y desarrollar las normas sociales que promueven la igualdad de género.

(LOMLOE)


El día a día en Infantil se desarrolla en dos líneas principalmente: por un lado se trabajan las rutinas , que son muy importantes para la seguridad y el fomento de la independencia de los niños y las niñas, y por el otro, la adquisición de hábitos, esenciales para su autonomía.

La jornada escolar tiene un esquema fijo:

  1. Entrada, saludo a los compañeros y las compañeras y colocación de ropa.
  2. Asamblea con rutinas.
  3. Trabajo individual o en pequeño grupo.
  4. Aseo, desayuno, recreo.
  5. Trabajo individual o en pequeño grupo.
  6. Aseo, despedida, preparación para comedor.

Las actividades se programan de acuerdo con los proyectos del centro: cuentacuentos en la biblioteca (Plan de Fomento de la Lectura), huerto escolar, actividades relacionadas con los días especiales y otras.


Se trata de una etapa que cada niño y niña recorre al inicio de su incorporación; la separación de la familia y su ingreso en el colegio causan alteraciones en los planos sentimental, afectivo, social o intelectual que debemos atender. El proceso de aceptación interna del cambio resulta complejo y la gran dificultad recae en la separación niño/niña – familia, situación que resulta tan difícil para los padres y las madres como para los hijos e hijas.

Cada niño y niña tiene su propia forma de reaccionar cuando sus padre o madre se va: desde sollozos hasta una estrepitosa rabieta; desde silencio y falta de respuesta a la más cariñosa de las voces hasta aislamiento total y absoluto.

Consejos para el periodo de adaptación:

  1. Ponte en el lugar del niño o niña y se sensible a sus estados de ánimo. Los primeros días de cole son difíciles: un espacio nuevo, personas de referencia que no conoce, niños y niñas llorando alrededor…
  2. No salgas corriendo: el momento de la despedida es importante y no debe causar desconcierto e inseguridad.
  3. No engañes: evita decir al niño o niña: “Me voy un momento y ahora vuelvo”. Es mejor que des una pista de referencia: “Volveré antes/después de comer”.
  4. No introduzcas ningún cambio más (retirada del chupete, cambio de habitación, etc.). El comienzo de esta etapa ya es un cambio importante para el niño o la niña.
  5. Actúa con normalidad a la hora de recogida: es un buen momento para la comunicación y para mostrarnos cercanos a sus vivencias y emociones.
  6. Ármate de paciencia. El periodo de adaptación varía mucho de un niño/una niña a otros y otras peques, así que no conviene dar nada por sentado.