Crecer respirando

Método Eline Snel

Origen y definición

El origen de la palabra Mindfulness lo encontramos en el budismo, hace aproximadamente 2500 años (aunque la práctica es mucho más antigua) dicha práctica se denomina Sati y significa “atención” y “recuerdo”.

En inglés la traducción utilizada habitualmente es la que hicieron Davids y Steele en 1921, Mindfulness toma el adjetivo mindful, es decir “que pone atención”, “que se da cuenta de lo que pasa” y al añadirle –ness consigue que el significado se convierta en “la cualidad de poner atención”,” la cualidad de darse cuenta de lo que pasa”.

Fue a finales de los años 70 cuando el Dr. Jon Kabat- Zinn doctor en Biología por la Universidad de Harvard y catedrático de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachussets se apercibió del potencial que podría tener la práctica del Mindfulness para reducir las dolencias de sus pacientes. Se da cuenta de que el budismo tiene por objeto acabar con el sufrimiento y en gran medida lo consigue gracias a la práctica de la meditación. Decide entonces desvincular de la práctica del Mindfulness cualquier creencia religiosa, concentrarse en los elementos que puede utilizar en el hospital, occidentalizarlo y empezar a introducirlo como tratamiento complementario con sus pacientes.

La definición de Mindfulness propuesta por el Dr. Jon Kabat-Zinn dice que “El Mindfulness es la capacidad de poner atención plena en el presente, momento a momento, con curiosidad y sin juzgar”. La atención plena es una observación sin juicios, es la capacidad de la mente para observar sin crítica, es una observación imparcial que percibe sin tomar partido ni quedarse atrapada en lo que percibe. Estamos hablando de una capacidad de la mente humana, no de una técnica, tampoco de una terapia. Tenemos el cerebro preparado para saber poner atención plena en el presente y viviendo cada momento. La atención es como un espejo que refleja sin distorsiones lo que sucede en el momento presente y el modo exacto en el que está sucediendo.

La práctica del Mindfulness además de en el ámbito de la salud, se lleva a cabo en el mundo empresarial (Google, Apple,  IBM, Facebook, Ebay…). En los equipos de deportistas profesionales y equipos olímpicos y en el mundo de la educación. Los maestros y profesores que ya gozaban de los beneficios de la práctica personal del Mindfulness decidieron a título individual acompañar a sus alumnos en la práctica de la atención plena y fue en los EEUU donde hace unos 12 años se empezó a introducir la práctica de la atención plena de manera formal en la educación a través de organizaciones como Mindful Schools, seguidos de Gran Bretaña por The Mindfulness in Schools Project. En estos países también en el ámbito de la política esta introducida dicha práctica.

PROFESORAS ESPECIALISTAS

Las profesoras del centro, instructoras cualificadas en el programa MINDFULNESS CRECER RESPIRANDO,

Arantxa Ibáñez y Magdalena Morgades.

MINDFULNESS
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Bases de la práctica

Las bases de la práctica de Mindfulness consisten en ejercitar regularmente el cerebro como si fuera un músculo de la pierna o el brazo, haciendo que ponga atención en el presente de manera curiosa y sin juzgar.

Aprenderemos a cultivar la atención plena y a enseñar a nuestros alumnos cómo hacerlo a través de ejercicios para la utilización consciente de los sentidos, atención a la respiración, atención al cuerpo, a los pensamientos y emociones.

Aunque parezca que volverse más consciente del presente y con él de los pensamientos, emociones y sensaciones, no tenga que ser algo útil para los humanos, resulta que aprender a hacerlo evitando el juicio y la autocrítica puede tener un impacto increíblemente positivo. Practicar Mindfulness nos hace sentir mejor, la auto-regulación de la atención nos ayuda a estar atentos al entorno y a nuestra vida, nos hace sentir centrados y equilibrados. Nos hace valorar lo que tenemos a cada momento sin angustiarnos por el futuro. Nos hace relativizar el pasado pero también lo que está por venir. Nos hace gestionar mejor el sufrimiento gracias a la regulación- nunca a la supresión o negación –de lo que sentimos. La práctica de la atención plena nos invita a parar en un mundo acelerado y frenético en el que la distracción es continua y el bombardeo de estímulos no cesa. Esto repercute en nuestra calidad de vida. No solamente nuestro cuerpo agradecerá la lentitud y el enfoque en el presente, sino que nuestro cerebro está cambiando.

A base de practicar nos acercamos al llamado “cerebro de la calma”, no nos encontramos delante de una práctica que sencillamente nos relaja sino que estamos ante una práctica que consigue cambiar el cerebro (así lo demuestran los múltiples estudios clínicos llevados a cabo por el Dr Jon Kabat- Zinn y su equipo), desestresarlo y permitirnos tener una vida más plácida y  equilibrada.

El Mindfulness se cultiva tanto a través de prácticas formales de meditación, como con prácticas informales al comer, lavarse los dientes, ducharse, lavar los platos o conducir con atención plena. Toda meditación Mindfulness requiere un cierto grado de concentración, esta se dirige a la respiración, la respiración es la puerta de salida del stress (cortisol)  la hormona que se produce en  situaciones estresantes.

Pensamos que el estrés y la ansiedad son cosas de adultos, pero lo cierto es que desafortunadamente también afecta a los más pequeños. Desarrollar resiliencia ante las dificultades y situaciones adversas es cada vez más importante y es la clave de la inteligencia emocional y social.

Justificación del proyecto

Mindfulness favorece una manera amable, curiosa y abierta de prestar atención a uno mismo, a los demás y al mundo desde la que cada persona puede adoptar maneras de ser y de actuar más positivas y eficaces, que le permitan vivir de manera más plena y disfrutar de mayor bienestar. Por eso es una práctica que debería incorporarse de forma temprana en la educación.

Cada vez resulta más evidente el importante papel que desempeña la práctica de la atención plena o mindfulness en el campo de la educación. No solo desarrolla la atención y la comprensión cognitiva y emocional, sino que intensifica también la coordinación y la conciencia corporal, al tiempo que mejora las habilidades y la conciencia interpersonal. Pero lo más interesante es que, al reducir el estrés, la ansiedad y la hostilidad, alienta la paz, la confianza, la alegría y el bienestar. Todo esto gracias a inspirar y exhalar atentamente, a movernos atentamente, a comunicarnos atentamente, a estar presentes momento a momento. TODOS tenemos la capacidad de estar atentos.

LOS NIÑOS ATENTOS

  • Son más capaces de centrarse y concentrarse.
  • Experimentan una calma creciente.
  • Experimentan una reducción del estrés y la ansiedad.
  • Mejoran el control de los impulsos.
  • Son más conscientes de sí mismos.
  • Descubren formas más adecuadas de responder a las emociones difíciles.
  • Son empáticos y entienden a los demás.
  • Poseen habilidades naturales de solución de problemas.

Por ello el equipo de profesores y profesoras de Educación Infantil decidimos desarrollar en las aulas la práctica de la atención plena con nuestros alumnos con el fin de mejorar la calidad de su aprendizaje y de ayudarles a gestionar sus emociones para aportar bienestar a sus vidas.

Metodología

Los alumnos  de 3, 4 y 5 años reciben una sesión semanal,  en la cual realizan prácticas formales de atención plena, secuenciadas según el programa Mindfulness  Based  Stress Reduction (MBSR) adaptado a las características propias de su edad.

Las practicas informales se realizarán aprovechando cualquier momento de la jornada escolar, las cuales se llevarán a cabo, marcando una pausa, poniendo atención a la respiración  y por ejemplo recogiendo el material de las zonas, realizando una bola de plastilina para guardar, limpiándonos las manos con la toallita, aprovechando el momento del almuerzo para comer de forma consciente, para que sean conscientes de cuantas personas han intervenido hasta llegar esos alimentos a nosotros…

Los niños realizan muchas actividades rutinarias, como cepillarse los dientes, ponerse los calcetines, recoger sus juguetes. Podemos sugerirles que elijan una de esas actividades que realizan en casa y la utilicen como oportunidad para ejercitar la conciencia de la respiración. Podrían, por ejemplo, detenerse unos instantes a poner atención en su respiración cada noche antes de cepillarse los dientes o cuando se están vistiendo antes  de ponerse los calcetines y zapatos.  La interrupción de una conducta automática proporciona al niño el tiempo y el espacio mental necesario para establecer conexiones entre lo que hace, lo que piensa y lo que siente.  Por ello os animamos a que esta sea una actividad que practiquen los niños en casa ya que se trata de una de las técnicas de mindfulness que provoca los cambios más importantes en la conducta de los alumnos y de sus familias.

La práctica del mindfulness enseña a los niños habilidades vitales que les ayudan a calmarse y tranquilizarse, a cobrar conciencia de su experiencia interna y externa y a imprimir una cualidad reflexiva a sus acciones y relaciones.

Bibliografía recomendada a las familias

  • Snel, Eline. Tranquilos y atentos como una rana: la meditación para los niños…con sus padres/ Eline Snel; [con prólogo de Christophe André]. (2014). Edición: 7ª ed. Editorial: Barcelona: Kairós, 2014.
  • Greenland, Susan Kaiser. El niño atento: mindfulness para ayudar a tu hijo a ser más feliz, amable y compasivo/ Susan Kaiser Greenland. (2014). Editorial: Bilbao: Desclée de Brouwer, 2014.
  • Comas, Sylvia. Burbujas de Paz. Un pequeño libro de Mindfulness para niños (y no tan niños)/ Sylvia Comas (2016). Editorial NUBE DE TINTA, 2016.
  • Díaz Caneja, Patricia. Un bosque tranquilo. Mindfulness para niños. Ilustrado por Marta Navalgar/Patricia Díaz Caneja. (2015). Ediciones Librería Argentina, 2015.
  • Castell- Branco Inés. Respira/ Inés Castell- Branco. (2015). Editorial Pequeño Fragmenta, 2015.

López González, Luis. Meditación para niños: en paz me levanto, en paz me acuesto/ Luis López González; [con prólogo de Vicente Simón]. (2015). Edición: 1ª ed. Editorial: Barcelona: Plataforma Actual, 2015.


SEMINARIO DE MINDFULNESS EN LA EDUCACIÓN.

CURSO 2021-22

Los profesores y profesoras del centro, durante el presente curso escolar 2021/2022, han llevado a cabo el seminario “Mindfulness en la educación” como proyecto de formación que se incluye en el proyecto propio del centro “Mindfulness en el aula” que se inició en el curso escolar 2016/2017.

Con este seminario hemos ampliado nuestra formación respecto a la práctica de mindfulness o atención plena, experimentando e indagando en los diferentes aspectos que se sustentan sobre tres pilares fundamentales que son: atención, autorregulación y amabilidad.

Hemos tenido dos líneas de actuación, por un lado, la intención de asentar la práctica personal de los docentes en su día a día y, por otro, el desarrollo de diferentes prácticas y propuestas para el alumnado, con el firme propósito de incluir dichas prácticas en el aula, marcando diferentes momentos a lo largo de nuestra jornada lectiva.

Os dejamos una muestra de nuestras intervenciones con el alumnado.