Las experiencias en los primeros años de vida, tienen un impacto crucial sobre la salud mental de la vida adulta, por lo que desde edad temprana es importante propiciar, de la misma manera que atendemos la salud física, las condiciones y los recursos necesarios para desarrollar habilidades emocionales, como por ejemplo: aprender a conocer, identificar,comprender y gestionar las emociones de nuestros niños.. Para ello, nosotros, adultos referentes, tenemos que atender y cuidar nuestra propia salud mental, ya que la salud de nuestros hijos se desarrolla y se sostiene en la salud mental de su entorno. Nosotros, somos los principales modelos de aprendizaje por lo que resulta fundamental poder “permitirnos” sentir todas las emociones, aprender a identificarlas, comprenderlas y ser conscientes de cómo reaccionamos antes ellas, porque ellos tenderán a reproducir los mismos patrones de respuesta que los nuestros.

Y así como nosotros, tenemos la oportunidad de cuidar nuestra salud mental en nuestro día a día, como por ejemplo hacer actividades que nos generen disfrute, realizar algún deporte, tener amistades con las cuales podamos confiar y compartir nuestras emociones, nuestros hijos necesitan de nuestra guía y acompañamiento diario para poder desarrollar recursos y estrategias que les permitan cuidar y atender su propia salud mental.

En nuestras manos se encuentra la gran labor de mantener y preservar el equilibrio de cada uno de nosotros.

Equipo San Dámaso
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