Desde la escuela tenemos claro que lo prioritario son LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS, por eso con nuestro proyecto queremos centrarnos, fundamentalmente, en el desarrollo natural del niño/a. Debemos tener en cuenta que, en esta primera etapa, lo primero que descubren es su cuerpo y sus posibilidades de acción. Hasta los tres años, el/la niño/a aprenderá a lograr objetivos por sí mismo/a: manipular un objeto, desplazarse de forma autónoma, comer solo/a, ir al baño, etc. Saber que puede alcanzar esas metas con su cuerpo le harán sentir, progresivamente, más independencia. Es por ello por lo que pretendemos, desde la escuela, garantizar un acompañamiento de este desarrollo desde sí mismos (su cuerpo, su movimiento, sus logros) hacia el entorno más próximo, facilitando así un aprendizaje significativo y que tiene en cuenta sus intereses y momento evolutivo.
Además, cada niño/a tiene inquietudes y procesos de aprendizaje diferentes por lo que cada aula, centrará su rutina y propuestas en las características y momento evolutivo en el que se encuentre su grupo. Es un proceso de aprendizaje mutuo en el que, la educadora, va adaptando su aula y propuestas a medida que va conociendo a cada niño/a del aula y se va generando el clima de confianza y seguridad necesario para que ellos/as quieran experimentar y explorar su entorno.
Con las propuestas de actividad que planteamos, queremos desarrollar aspectos tan importantes como la capacidad de observación, experimentación y manipulación, haciendo al niño/a protagonista de su propio aprendizaje. Muchos de estos momentos (psicomotricidad, experimentación), son propuestas abiertas en las que el/la niño/a participa libremente adaptando los materiales a sus necesidades. En cambio, otras propuestas (música, inglés, biblioteca), son sesiones que constan de una estructura que se mantiene en el tiempo y el adulto tiene un papel de guía orientando la actividad del niño/a.
Dentro de este proyecto, hay otros aspectos, que forman también una parte importante del mismo:
- Pies descalzos: En algunas ocasiones, cuando llegáis al aula, podéis observar que algunos niños y niñas están descalzos, especialmente aquellos que aún no caminan, o están en proceso de alcanzar este hito. En esos casos procuramos que los niños y niñas estén la mayor parte de su tiempo en la escuela sin zapatos ni calcetines por varios motivos:
- Se encuentran en un momento de experimentación con su cuerpo. De esta manera, favorecemos que puedan mover sin dificultad sus pies.
- Tienen un buen agarre en diferentes superficies, fortaleciendo su musculatura y percibiendo diferentes sensaciones plantares.
- A través de los pies obtienen gran cantidad de información, suponen un órgano táctil más, que ayudará al niño o niña en su desarrollo sensorial y psicomotor.

- Movimiento libre: Como hemos mencionado anteriormente, la confianza en nuestro niños y niñas es fundamental de cara a un desarrollo saludable. Si no hay ninguna dificultad del desarrollo, debemos dar el espacio para que alcancen las diferentes posturas y realicen diversos movimientos por sí mismos. Es por ello que desde el nivel de 0-1, se acompañará el movimiento de una forma lo más respetuosa posible, facilitando la actividad autónoma. Por tanto, no se forzará ninguna postura por parte del adulto, ni se favorecerá ningún movimiento sin que el niño lo haya alcanzado o experimentado anteriormente. Se acompaña, de la misma forma, en el resto de niveles favoreciendo su autonomía en función de sus posibilidades y momento evolutivo.

- Vaso de cristal: En la lista de material, a comienzo de curso, os pedimos un vaso de cristal, con una serie de características concretas ¿Por qué?
- Beber en un vaso de cristal es más agradable, su peso, temperatura, el agarre, se da de una forma más natural e intuitiva.
- Cantidad e inclinación: con el vaso de cristal el niño o niña puede ver o ser consciente en todo momento de la cantidad de agua que contiene el vaso y la inclinación que precisa para beber.
- Aprender y desaprender: los “vasos de aprendizaje” (vasos con de plástico con diferentes boquillas, con asas, con ventosas…) requieren que el niño o niña aprenda a beber de ellos y más adelante, cuando el adulto considera que está preparado para beber de uno de cristal, debe desaprender lo aprendido para volver a aprender a beber de uno de cristal. Eso no favorece su autonomía.

- Material no estructurado (piezas sueltas): Debemos tener en cuenta que en cada aula se dan unas necesidades e inquietudes diferentes. Atender a todas ellas no es tarea sencilla, por lo que debemos buscar y facilitar materiales y objetos que permitan a todos por igual elaborar aprendizajes significativos. Además, estos materiales deben favorecer su imaginación, creatividad y actividad autónoma. Es por ello que ofrecemos materiales de juego no estructurado como latas, coladores, cucharas, flaneras, anillas, moldes, monederos, brochas, telas, etc. ¿Qué tienen en común todos estos materiales? Que sin ser nada, pueden serlo TODO. Su versatilidad les permite adaptarlos a sus necesidades de juego. Como familias, podéis ayudarnos en su recolecta trayendo estos tesoros a la escuela.

