Actividades para trabajar la psicomotricidad en casa

En esta entrada podéis ver una selección de actividades para trabajar en casa la motricidad gruesa. Las propuestas que os presentamos están clasificadas por edades.

Palmas-palmitas

Sienta al bebé en tu regazo mirándole. Da palmas con tus manos lentamente, mientras cantas una melodía llevando el ritmo: “palmas, palmitas…” haciéndole cosquillas para que se divierta y llamar su atención.

Luego coge sus manos y repite la canción, cambiando de manera gradual la ayuda desde las manos a las muñecas y luego al antebrazo.

Aserrín-aserrán

Mecemos al niño suavemente hacia atrás y adelante mientras cantamos la canción.

Estirarse para coger un objeto

Se necesita: cuerda, juguetes pequeños…

Cuelga un juguete pequeño con color por encima de una puerta o de una lámpara. Asegúrate de que el objeto esté a una altura donde el niño lo alcance fácilmente, pero estirándose.

Cuando alcance el objeto, alárgalo y déjale jugar con él unos minutos.

Repite el proceso varias veces.

Ten cuidado de que cualquier objeto pesado o frágil, quedan fuera del alcance y que no haya objetos encima de estanterías o mesas, pues no serán seguros.

Levanto la cabeza

Colocamos al niño boca abajo y llamamos su atención con objetos vistosos y sonoros, dentro de su campo visual. Cuando su atención se haya captado, ir levantando el objeto, estimulándole para que levante la cabeza y lo siga con la mirada. Es importante acariciar al bebé y estimular su sentido propioceptivo. Además, estas caricias le servirán como refuerzo ante sus movimientos. Se le dejará descansar unos minutos y se volverá a realizar la actividad.

 Volteo

Situamos al niño boca arriba llamando su atención situando juguetes a un lado y a otro del mismo, facilitando el giro. Poco a poco, irá realizándolo por sí solo cuando quiera alcanzar algún objeto.

Me incorporo

Tumbado boca arriba nos situamos sentados frente al niño y, mientras le cantamos una canción, le damos las manos para que se incorpore poco a poco. Según vaya adquiriendo más fuerza, disminuimos la nuestra e incluso le retiramos la ayuda de una mano, incitándole a hacerlo con el apoyo de la mano que no le agarramos.

¿Dónde están mis manos? ¿dónde están mis pies?

Tumbado el niño boca arriba, le colocamos sonajeros en las muñecas y en los tobillos para que los agite al moverse, podemos realizarlo también poniéndole patucos y manoplas con colores y dibujos llamativos.

Mira mis manos

Estimulamos al bebé para que mantenga las manos abiertas. Nos situamos frente a él sirviendo como modelo, colocando nuestras manos también abiertas. Le estimulamos para que toque cosas y las siga con la mirada.

Levanto mi cabeza

Tumbamos al niño boca abajo y colocamos objetos sonoros y/o luminosos frente a él para que, poco a poco, se incorpore levantando la cabeza y haciendo apoyos de brazos y manos para incorporarse.

Cucú-tras Nos escondemos la cara detrás de las manos cucú provocando que el niño nos busque apartándolas tras”.

El péndulo

Hacemos rodar el cuerpo del niño sobre una colchoneta o cama. Sujetándolo por los brazos le ayudaremos a incorporarse, empujándole suavemente para que caiga de espaldas cuando ya esté sentado.

Un suelo de colores

Se extiende en el suelo un plástico grande y se deposita pintura de dedos encima de diferentes colores. Se sitúa otro plástico encima y se coloca cinta adhesiva a su alrededor para que la pintura no sobresalga por los bordes. Ponemos al niño boca abajo sobre la superficie para que se arrastre y explore tocando la superficie observando la textura y mezcla de colores.

Bolsas multisensoriales

Introducimos en bolsas de plástico (tipo congelados selladas) diferentes líquidos (gelatina, gomina, pintura de dedos…) y objetos (pompones pequeños, bolas, muñecos…) las colgamos en la pared con cinta adhesiva a la altura de su tronco para que las manipule en posición de bipedestación (de pie) sujetándose en la pared.

Gateo con obstáculos.

Una vez adquirido el patrón de gateo, le ofreceremos objetos para que se desplace gateando hacia ellos. Por ejemplo, algunos juguetes alrededor para que los explore (cambiar con frecuencia) o situar diferentes obstáculos (cojines, muñecos de peluche…) por la habitación para que tenga que sortearlos.

Que te pillo.

Jugaremos con el niño a perseguirle a gatas, primero con un espacio amplio, y después colocando obstáculos que tenga que sortear.

¿Dónde está…?

Disponemos en el suelo diferentes objetos y juguetes y en su presencia los tapamos con trapos, cajas o mantitas para que él los descubra.

Pegadito a la pared

Para ir estimulando la marcha independiente, colocaremos al niño de pie, apoyando su espalda frente a la pared y sujetándole por los hombros para que permanezca en pie, mientras le cantamos una canción. Poco a poco le retiraremos la ayuda para que permanezca en pie solo, apoyado en la pared.

Ven hacia mí

Una vez consiga mantenerse sin ayuda en pie junto a la pared como punto de apoyo, nos colocaremos frente a él, primero a una corta distancia (no superior a 1 metro), y extenderemos nuestros brazos para que se desplace hasta nosotros. Debemos reforzarle en cada intento. Progresivamente, iremos aumentando la distancia a la que nos colocamos.

De uno a otro

Situamos diferentes objetos y juguetes en diversos lugares de la sala al alcance del niño. Nos colocaremos detrás de él, sujetándole por los hombros y caminaremos tras él, acompañándole en su intento por alcanzar los diferentes objetos.

Túnel

Hacemos un túnel con sillas de diferentes alturas o cajas de cartón y vamos pasando por debajo, gateando o reptando, dependiendo de la altura del túnel en cada tramo.

Que te pillo

Jugamos a perseguir al niño indicándole “que te pillo” para que se desplace y se mueva libremente. Iremos alternando, invitándole a que sea él el que nos persiga. Le hablaremos desde diferentes puntos para favorecer el giro.

Encesto canasta

Colocamos a una distancia corta, aproximadamente un metro, una caja. Le damos una pelota que deberá introducir desde su posición en la caja.

Recojo mis juguetes

Colocamos un juguete en el centro del suelo, lejos de muebles y peligros. Llevamos al niño al juguete y le mostramos cómo doblarse para recogerlo. Entonces lo ponemos de nuevo en el suelo y le indicamos que debería agacharse para recogerlo. Cuando él esté seguro de su equilibrio mientras recoge el juguete, esparcimos un buen número de pequeños objetos pequeños alrededor de la habitación.

Ruedo la pelota

Nos sentamos a una distancia de casi un metro del niño. Tiramos la pelota suavemente rodando hacia él. Cuando el niño empiece a captar la idea de que debe coger la pelota cuando ruede hasta él, comienza a rodarla desde diferentes direcciones y apunta hacia su lado izquierdo y derecho, de manera que tenga que seguir la pelota visualmente y luego recogerla desde cualquiera de los dos lados.

Stop

El niño se moverá por el espacio mientras suena la música. Tendrá que detenerse cuando esta cese a la orden de “stop”. Podremos variar las instrucciones con rápido (mientras suene la música) – lento (cuando cese la música).

Camino por diferentes superficies

Ponemos diferentes superficies por las que desplazarse: arena, suelo, colchoneta, hierba, papel burbuja, etc., y le animamos a llegar a diferentes puntos, situándonos nosotros en ellos y extendiéndole los brazos para animarle a que realice dichos desplazamientos.

Subo a mi moto

Ayudamos al niño a subirse al triciclo o correpasillos, si es necesario, para que se desplace moviendo los pies y el manillar. Podemos empujarle inicialmente hasta que adquiera el movimiento.

Trepo

Colocamos pequeñas superficies como cubos, sillas pequeñas, sofás, tobogán, etc., despertando el impulso de trepar, manteniendo siempre la atención en él para que no se lastime.

Soy un león, soy un elefante…

Imitamos las posturas de los animales y andamos como ellos, haciendo también su voz. Hacemos carreras gateando.

Hago lo que tú haces

Realizamos diferentes movimientos con el cuerpo e invitamos al niño a que nos imite. Por ejemplo:

  • Andar exageradamente subiendo las piernas sin flexionar, flexionándolas.
  • Nos tumbamos y cogemos los pies, sentados nos agarramos las rodillas, pataleamos.
  • Andamos hacia atrás.
  • Apoyados en la pared, subimos y bajamos brazos, lo mismo sin apoyo en la pared, corremos con los brazos extendidos como volando, después con los brazos en la cabeza, cruzándolos sobre los hombros, levantar un brazo, luego otro.

Lanzamiento de globos

Colocamos globos en una habitación. Decimos al niño que intente mantener los globos en el aire dándole golpes con sus manos y que no caigan al suelo.

También se les puede decir que los dirija a un lugar específico, como dentro de una caja.

Dar patadas a un balón”

Hacemos que el niño se siente en una silla y nosotros en otra. Suavemente rodamos la pelota hacia él con nuestro pie. Repetimos la acción si es necesario y entonces le animamos para que patee el balón hacia nosotros.

Me estiro y me encojo

Tumbados en el suelo iremos pidiendo al niño que estire o encoja determinadas partes del cuerpo (pies, piernas, brazos, manos, etc.).

A la orden

Nos moveremos libremente por el espacio dando órdenes que impliquen cambio de movimiento: sentado, en pie, andando de puntillas, saltamos, corriendo, quieto, tumbado…

Jugar a los bolos

Con botellas de plástico introduciendo agua creamos bolos. Con una pelota le incitaremos a derribarlas enseñándoles el movimiento a realizar (extendemos el brazo con el tronco ligeramente flexionado y adelantando una pierna).

Somos equilibristas

Marcamos un camino o línea en el suelo (con una tira de tela, con un trozo de papel del baño, cinta adhesiva…) para que el niño pase pisando esa línea sin salirse.

Subo y bajo

Pedimos al niño que nos dé diferentes objetos y juguetes. Previamente, los habremos colocado en una encimera o mueble y situamos un escalón o escalera con estabilidad, de pocos peldaños, para ayudarle a alcanzarlos. Si tenemos escalones en casa con barandilla podemos utilizarlo para transportar diferentes juguetes de un piso a otro, trabajando así la alternancia de pies.

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