GASTROENTERITIS – ENFERMERÍA AL DÍA

¿Qué es una gastroenteritis?

La gastroenteritis es, como su propio nombre indica, la inflamación de alguna parte del sistema digestivo, debido casi siempre a la infección por un microorganismo, virus, parásitos o bacterias.

Este proceso hace que nuestras paredes intestinales o estomacales se inflamen, haya dificultad para la absorción y secreción de agua , nutrientes y sales, y se produzcan síntomas desagradables como el dolor, náuseas, diarrea, e incluso fiebre.

¿Qué causa las gastroenteritis?

Suelen causarlas casi siempre microorganismos y/o sus toxinas. Tenemos a los virus ( rotavirus, adenovirus) y las bacterias ( Salmonella, Shigella, Yersinia..). Las toxinas de estas bacterias suelen estar ya liberadas en algunos alimentos, o bien las liberan una vez invaden nuestro sistema digestivo. Los parásitos son también causa de las gastroenteritis , pero es menos frecuente.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Suele aparecer el dolor abdominal, es un dolor a veces localizado y otras veces es más difuso, y puede situarse a lo largo del tubo digestivo. Junto con el dolor puede aparecer palidez, escalofríos, y sensación de malestar.

Normalmente disminuye el apetito aunque no tiene por qué, y podemos tener cierta sensación de náuseas y / o vómitos. 

Debido a la dificultad para absorber el agua de la luz intestinal vamos tener una heces diarreicas con mayor cantidad de agua, por eso serán líquidas o más blandas, y en este agua irán diluidas muchas sales, que se irán directas a la taza del wc. Por eso uno de los mayores riesgos de estos cuadros es la deshidratación. Estas heces pueden ir además acompañadas de sangre o moco y si esto ocurre debemos consultar con nuestro profesional sanitario.

En niños pequeños y personas mayores suele cursar con algo de febrícula o fiebre. La fiebre suele ser más elevada cuando la causa de estas gastroenteritis es bacteriana ( fiebre de 38.5º -39.5º ), y algo más leve 37-37,5º si es de origen vírico. La fiebre suele durar como mucho 3-5 días y después desaparece.

 

¿Cómo se transmiten?

Con la ingesta de alimentos en mal estado o contaminados, y a través del contacto persona a persona con la ruta fecal-oral. Es decir, hacemos deposición, no nos lavamos bien las manos, contaminamos otro objeto y ese objeto lo toca otra persona que después toma contacto con su boca.

 

¿Afecta igual a todas las personas?

Como casi todas las infecciones, influirá el estado general de la persona y la edad. Normalmente los niños y las personas mayores tienen el sistema inmunitario más inmaduro (niños) o más deprimido ( ancianos). Además afectarán otros factores como haber pasado más infecciones víricas similares, la secreción de Ácido clorhídrico por nuestro estómago (que eliminará parte de estos patógenos), el estado de la flora intestinal habitual de la persona, una mayor o menor motilidad intestinal ( si es mayor, ayudaremos a eliminar antes el germen , y si es menor, favorecerá su infección a lo largo del tubo digestivo).

 

¿Cómo evitarla?

-Atención especial al almacenaje en casa de los alimentos: separar carne, pescados, frutas y verduras en compartimentos diferentes y recipientes herméticos dentro de la nevera. Si son de cristal, mejor.

-Atención a la manipulación: evitar instrumentos de cocina de madera, con ranuras o recovecos y mejor si son fáciles de limpiar o pueden meterse al lavavajillas.

-Mirar bien fechas de caducidad de los alimentos.

-No lavar los huevos antes de consumirlos. Si están manchados limpiar justo antes de consumir con un paño húmedo.

-Lavado frecuente de manos.

 

¿Cómo se diagnostica?

Se diagnostica mediante la clínica, es decir, los propios síntomas que describe el paciente. Se puede realizar también una recogida de heces para analizar en el laboratorio que microorganismos hay en ellas y descubrir si está causada por un virus, un parásito o una bacteria.

La mayoría de las veces son procesos agudos autolimitados en el tiempo, es decir, duran 3-5 días y no hace falta acudir al médico si desde casa podemos controlar el malestar, la febrícula y las pérdidas hidroelectrolíticas.

 

¿Cuándo acudir al médico?

Debemos acudir  SIEMPRE si presentan estos síntomas lactantes menores de 3 meses. 

Debemos acudir si presentan estos síntomas lactantes menores de 1 año, sobre todo la diarrea y los vómitos frecuentes,  debido al riesgo de deshidratación.

En el caso de ancianos y personas mayores o inmunodeprimidas, consultar debido también al riesgo de deshidratación.

El resto de la población sana acudirá si fiebre de más de 5 días, presencia de moco o sangre en heces, micción escasa o nula y más de 10 deposiciones al día.

 

¿Cómo se trata?

Si la gastroenteritis está causada por una bacteria, el médico nos prescribirá un antobiótico específico.

Si la causa es un parásito nos prescribirá una medicación específica para ello también.

En caso de que sea un virus , podemos controlar los síntomas como vómitos, malestar , fiebre o diarrea también con medicación, si estos síntomas son muy intensos.

Los fármacos antidiarreicos a veces se prescriben si la diarrea es muy intensa y se ha descartado la causa infecciosa bacteriana, no hay sangre en heces ni tampoco fiebre. Estos fármacos inhiben el peristaltismo y por tanto hacen que la diarrea pare, pero no eliminamos el microorganismo y además podemos favorecer incluso su multiplicación y expansión. De ahí que no sea recomendable tomar por nuestra cuenta el famoso Fortasec.

Lo más importante y común a todas las diarreas y todas las personas es favorecer la hidratación para evitar que la pérdida de agua y electrolíticos nos produzca una deshidratación. Para ello:

Rehidratar con suero oral de farmacia ( no potingues caseros porfi ya que los sueros de farmacia llevan las sales y el contenido justo y necesario para rehidratar) cogiendo con una jeringa en niños y/o ancianos 5 ml-10 ml después de cada deposición y de cada vómito.

Si vomita , esperaremos 15 minutos para comenzar la tolerancia vía oral con el suero. Si tolera , a los 10 minutos volver a dar otros 5-10 ml, y ir aumentando la dosis de suero a medida que probamos tolerancia.

En caso de lactantes no se recomienda retirar la lactancia materna ni a artificial. Al contrario, se debe favorecer tomas frecuentes.

No se recomienda rehidratar con coca-cola batida, aquarius, zumos comerciales o limonadas alcalinas hechas en casa. Pueden empeorar el cuadro.

Si toleramos bien los líquidos podemos pasar a probar tolerancia con los sólidos.

– La dieta en las gastroenteritis no debe ser ninguna dieta en especial. Todavía hay muchos sanitarios que recomiendan la típica dieta astringente o dieta blanda en casos de gastroenteritis. La realidad es que podemos comer de todo, eso si, siempre que sea una dieta saludable y no se trate de alimentos procesados, altos en grasas, de digestión difícil o con alto contenido en azúcares , porque todo ello puede empeorar la diarrea o ser de difícil digestión.

Si estamos con gastroenteritis no vamos a tomarnos una palmera de chocolate ni tampoco una pizza 4 quesos, pero sí podemos probar a tolerar un poquito de fruta, pan o algo similar que nos apetezca, y si va bien continuar con un pescado, algo de carne, una sopa, o incluso legumbres. Todo en pequeñas cantidades hasta ver qué nos sienta bien y qué nos va apeteciendo comer. Está demostrado gracias a estudios , que si recuperamos nuestra dieta habitual, nuestra microbiota se recupera también antes y disminuyen los síntomas gastrointestinales.

Además con la llamada dieta blanca o astringente, entre el arroz, el yogur, el plátano y la pera, además de acabar aburridos, terminamos con un estreñimiento , producto precisamente de estar varios días sin consumir fibra que es necesaria para la salud intestinal y de nuestra microbiota.

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