El año pasado nuestro alumno Lorenzo se fue a estudiar, mediante una beca, a Canadá. Nuestra profesora Eva, del Departamento de Inglés le ha realizado la siguiente entrevista:
» El año pasado era un estudiante más del IES Miguel Delibes, pero este año estoy estudiando al otro lado del mundo en un pueblo canadiense llamado Souris, en la costa atlántica, y viviendo una nueva vida. Si bien no es fácil abrir las alas y despegarse de no solo tu familia sino de tu mundo y todo lo que conoces, merece la pena absolutamente. Aquí os voy a contar un poco de cómo es aventurarse a estudiar en el extranjero:
Mi nivel de inglés antes de venir a Canadá empecé a adquirirlo gracias a estudiar en el colegio Europa, que era bilingüe, y luego continué con él en el IES Delibes. Además, me ayudó haber ido de campamento un par de semanas a Inglaterra varios veranos. Sin duda, la manera más efectiva para aprender inglés es salir y exponerte a un entorno en el que ese idioma es nativo.
Como os podréis imaginar, vivir en un entorno culturalmente tan distinto a tu país de origen tiene sus dificultades: tienes que adaptarte a las costumbres locales (cenar a las 6) y al nuevo instituto (tener 4 asignaturas y 2 semestres). Personalmente, las habilidades que más me ayudaron a adaptarme fueron un gran positivismo y ser abierto mentalmente y extrovertido. Desde el principio intenté conocer a tanta gente como podía e involucrarme en todo lo posible en el instituto y la comunidad.
Las dificultades por mucho que sean retos y a veces nos cueste afrontarlos, son las que te hacen ser quién eres y es por ello que he madurado mucho desde que llegue a Canadá. Mi manera de pensar ha evolucionado en muchos aspectos al exponerme a tantas nuevas opiniones y puntos de vista de gente que he conocido, además me conozco mucho más a mí mismo.
A mí, cuando me dijeron desde la beca que obtuve para venir a Canadá, que mi destino para vivir los próximos 10 meses era un pueblo de 1000 habitantes en una isla se me cayó el corazón al suelo. Cuando te hablan de ser estudiante de intercambio te imaginas un instituto americano gigantesco, con su equipo de fútbol americano y sus bailes (vamos, lo que vemos en las pelis), pero mi realidad iba a ser distinta y eso me impactó mucho. Al ir con unas expectativas de no saber que esperarme, encontré un millón de cosas buenas que ni me imaginaba. La amabilidad de la gente es alucinante, todo el pueblo es como una gran familia donde todos se ayudan. Me recibieron en el instituto como a uno más y me ayudaron en lo que necesitase, y en la familia en la que estoy viviendo no podría estar más a gusto; para mí ya son mis segundos padres.
Antes os he comentado el tema de las dificultades que hay que afrontar, y os contaré cuales fueron las mías, para que os hagáis una idea. Los primeros 2 días de instituto fueron muy duros porque hasta que no entré en el equipo de volleyball no empecé a hacer amigos. Los profes eran muy majos y me ayudaban un montón pero ninguno de los chavales me habló o hizo un esfuerzo por conocerme. Así que el primer día me tocó sentarme solo en la cafetería a la hora del recreo. Afrontar eso fue un poco duro porque me esperaba que la gente mostrase curiosidad por mi (al fin y al cabo, soy el único estudiante de ese instituto que viene de fuera), pero con el paso del tiempo y poniendo de mi parte acabe haciendo amigos y mi vida social canadiense no podría ir mejor ahora mismo.
La oportunidad de venir aquí a estudiar me la dieron las becas de Amancio Ortega, que lo pagaron todo. Por si alguien está interesado en conseguir una, aquí va mi consejo. La vida es corta y te recompensa si te atreves a experimentar y explorar, si estás dudando entre meterte al proceso se selección de la beca o no, hazlo porque quién sabe, puede que de aquí a un año estés celebrando la Navidad en una casa enorme de Canadá o Estados Unidos rodeado de tu nueva familia viviendo una vida de ensueño. Las posibilidades son infinitas pero las oportunidades no, así que juega tus cartas y ve a por todas siempre que puedas. En estas becas buscan a gente que esté dispuesta a salir de su zona de confort. De cara a la entrevista, lo más importante es que seas tú mismo/a y que estés tranquilo/a, lo que tenga que ser será.
El nivel académico del instituto aquí, por lo menos en Canadá, es mucho más bajo que la exigencia a la que se nos somete en España. En lo que sería equivalente a primero de bachillerato en España, aquí estoy dando cosas que di en tercero o cuarto de la ESO. Además, la manera en la que se enfocan los estudios aquí es más abierta y más comprensiva con las metas que cada uno puede tener. Esto me parece un punto a favor de la educación aquí y algo que hacen mejor es tener esa flexibilidad con los estudiantes; si tú no quieres ir a la universidad las asignaturas que puedes tener no tienen nada que ver con alguien que sí que quiere ir a la universidad. Además, hay muchos más recursos disponibles en estos institutos: hay talleres para estudiar cómo ser mecánico de coches, talleres de carpintería, distintos laboratorios e incluso un taller de cocina. Algo que no me gusta mucho, sin embargo, es que la exigencia quizás sea demasiado baja. Para que os hagáis una idea la media de los exámenes de matemáticas en mi clase suele rondar el 9/10. Personalmente, creo que la media no debería estar tan alta porque me parece un indicador de que los exámenes no son suficientemente difíciles. Al fin y al cabo, así no se puede distinguir los buenos estudiantes de los estudiantes excelentes.
Al final del día es cuando te atreves a explorar lo desconocido que evolucionas como persona y no sólo eso, sino que descubres quién eres tú realmente. Entonces, ¿Por qué no?»






