Historia del Instituto

Semblanza Histórica del «Gerardo Diego»
Un instituto con historia

Tempora mutantur et nos mutamur in illis.
Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos.

Los orígenes de nuestro Instituto

En 1965, el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón solicitó la creación de un instituto público de Bachillerato. Dos años más tarde, en una zona verde del barrio de la Estación, nació nuestra historia, a la sombra de dos árboles majestuosos: un fresno a la entrada y el Gran Capitán, un imponente chopo.

En sus inicios, el centro fue una Sección Delegada del Instituto Nacional de Bachillerato “Cardenal Cisneros” de Madrid, acercando la enseñanza media a los habitantes de Pozuelo y de toda la zona noroeste de la Comunidad de Madrid.

Su creación respondía a la Ley de Ordenación de la Enseñanza Media de 22 de febrero de 1953 y más adelante se regiría por la Ley General de Educación (LGE) de 1970, que extendía la educación gratuita hasta los 14 años.

Los primeros jefes de estudios en funciones de dirección fueron Victoriano Colodrón y Luis Sánchez Tembleque, y el alumnado de aquella época pertenecía a generaciones anteriores al “baby boom”. Muchos cursaron Nocturno, PREU y, desde los años 70, COU.

El profesorado fundador, en activo hasta finales del siglo XX, pertenecía a generaciones anteriores o cercanas a la posguerra. Como dato curioso, en 1966, el poeta Gerardo Diego —cuyo nombre lleva hoy nuestro instituto— se jubilaba como catedrático del Instituto Beatriz Galindo.

1974–1977: Primeros pasos como Instituto Nacional de Bachillerato

El 7 de octubre de 1974 se celebró el primer Claustro del nuevo INB (Instituto Nacional de Bachillerato). El primer director fue Crescente López de Juan (1974–1977), junto a su equipo: Matilde Sagaró Faci, jefa de estudios; Luis Enrique Mirón González, secretario; y Pilar García Ara, jefa de estudios del turno nocturno.

En estos años comenzó a implantarse el BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), regulado por la Ley General de Educación de 1970. Se inició en el curso 1975–76 con la entrada del primer curso de BUP, y se convirtió en el itinerario habitual hacia la universidad. Para acceder, los alumnos debían haber completado la EGB (Educación General Básica).

El COU (Curso de Orientación Universitaria), que sustituyó al antiguo PREU (curso preuniversitario que culminaba el Bachillerato de siete años establecido por la Ley de 1953 de 22 de febrero sobre Ordenación de la Enseñanza Media), era la etapa final previa a la universidad. Esta estructura se mantuvo hasta la llegada de la LOGSE en 1990, que inició un cambio progresivo del sistema educativo. El COU desapareció definitivamente en el año 2000.

Fue una época de expansión de la enseñanza media, con la llegada al Instituto de la generación del baby boom, y una plantilla de profesores nacidos en la primera mitad del siglo XX. La mayor parte del primer claustro, formado por veinte docentes, estaba compuesto por mujeres, pioneras en una etapa clave que, con escasos medios, pero con mucha vocación, marcaron el espíritu de aquellos inicios. Como se solía decir: «Lo que nunca faltó fueron la pasión y las ganas de enseñar… más allá de los libros.»

1977–1981: Cambios, retos y comunidad

Entre los cursos 1977/78 y 1983/84, el centro vivió una etapa de intensa rotación directiva, con cuatro directores en siete años: Crescente López de Juan, Manuel Ayuso (1977–1978), Carmelo Solano (1978–1980) y Teresa Conde (1980–1983).
En octubre de 1980 se produjo una situación crítica que obligó a interrumpir temporalmente las clases por la “imposibilidad técnica de ajustar un horario mínimamente viable”, sin tratarse de una huelga formal.
La oferta de Bachillerato Nocturno y a Distancia, que marcaría el perfil del Instituto durante treinta años, se vio consolidada con la aprobación del Real Decreto 889/1979, de 9 de marzo, por el que se establece la figura del Jefe de Estudios en los Institutos Nacionales de Bachillerato colaboradores del INBAD. Esta medida permitió atender a un perfil de alumnado que no podía acceder a la enseñanza diurna, hasta la desaparición de estas modalidades en 2008.
Desde sus inicios, el centro promovió con intensidad las actividades complementarias y extraescolares, como viajes de estudio, actividades deportivas, lingüísticas y proyectos multidisciplinares que reforzaron la convivencia y dinamizaron la vida escolar “ayudaron a crear un Instituto más amable y socializado”.
En el plano normativo, la Ley Orgánica 5/1980, de 19 de junio, del Estatuto de Centros Escolares (LOECE), aprobada por el primer gobierno democrático, reconoció por primera vez el derecho de las familias a elegir centro y la libertad de enseñanza del profesorado.

1981–1985: Participación, reforma y apertura

El 19 de diciembre de 1981 se creó el Consejo de Dirección, un órgano de participación interna del centro que funcionó hasta el 22 de enero de 1986. Poco después, el 5 de mayo de 1986, se constituyó el primer Consejo Escolar, la fórmula de participación democrática en los centros públicos que sigue vigente hoy en día. Este espacio ha contado con el compromiso de toda la comunidad educativa, en especial de las madres y padres, cuya colaboración ha sido clave. La actual APA continúa desarrollando ese papel con responsabilidad y cercanía.

En 1981, el Claustro debatió reunirse para analizar el nuevo Plan de Enseñanzas Medias y enviar propuestas al Ministerio. Tres años más tarde, en 1984, un tercio del profesorado del Centro, perteneciente a siete de los once seminarios, se comprometió a participar en la experimentación de la reforma educativa. Sin embargo, no se llegó a votar en el Claustro si el centro en su conjunto debía adoptar oficialmente estas reformas en esta fase, ya que se consideró que el número de docentes implicados no era suficiente para representar una decisión colectiva

Francisco Javier Hering fue el quinto director (14.9.1983-28.6.1984), último del decenio de Transición política en España. En esa época, el contexto social se reflejaba en el instituto: por ejemplo, en 1981, el Claustro debatía si permitir fumar en clase; el Consejo Escolar abordó un tema de actualidad nacional en aquel momento: la conveniencia o no de que España ingresara en la OTAN, reflejando así cómo los debates sociales también tenían eco en la vida del instituto.

El claustro también crecía: pasó de 24 profesores en 1977 a 37 en el curso 1984/85, con un equipo diverso compuesto por catedráticos, profesores agregados, interinos y un profesor numerario de Religión.

Durante estos años se introdujeron las EATP (Enseñanzas y Actividades Técnico-Profesionales), que permitían al alumnado elegir asignaturas prácticas según su interés. En 2º de BUP se ofrecían opciones como: Dibujo técnico/Diseño, Electricidad, Informática, Teatro, Segunda lengua extranjera, Labores del hogar, Fotografía, Astronomía… Y en 3º de BUP: Informática, Diseño, Segunda lengua extranjera, entre otras. La asignatura de Informática fue especialmente pionera en este instituto, desde principios de los años 80.  En 1985, la aprobación de la LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación) trajo cambios fundamentales: reguló las subvenciones a centros concertados y consolidó el Consejo Escolar como órgano esencial de participación en los centros públicos.

1985 – 1990: Consolidación y crecimiento

El 5 de mayo de 1986 se constituyó el Consejo Escolar del Instituto, consolidando la participación en la vida del centro. Se consiguió la institucionalización de este órgano, aunque la implicación personal sigue siendo un desafío. Bien lo saben quienes asumen esa responsabilidad y quienes han vivido los procesos electorales de representación de alumnos y profesores. Desde 1984 hasta 2004, María Jesús del Arco desempeñó el cargo de directora. Junto a un equipo directivo estable, lideró la transición de la Enseñanza Media no obligatoria (BUP) a la Enseñanza Secundaria, que abarcaba tanto niveles obligatorios como no obligatorios en el mismo centro.

Crecimiento y diversificación. El 24 de octubre de 1985 se creó el Instituto de Bachillerato II de Pozuelo de Alarcón (futuro IES Camilo José Cela), inicialmente como una extensión del Instituto. Esta nueva institución fue atendida por 33 de los 51 profesores del claustro original. Posteriormente, el Instituto San Juan de la Cruz se convirtió en el Instituto de Bachillerato III, completando la oferta pública en Pozuelo hasta la llegada de los CEIPSOs.

Innovación tecnológica. El Plan para la Introducción Nacional de la Informática en la Escuela (1984–1989), tuvo un impacto significativo, fomentando la familiarización con las nuevas tecnologías. La asignatura de EATP de Informática y los cursos de formación para profesores fueron manifestaciones concretas de este avance. En 1989, la directora mencionó en el claustro la «mecanización» del Instituto, y el profesor responsable presentó el Proyecto Atenea como parte de esta modernización.Enriquecimiento lingüístico y colaboración internacional. Desde sus inicios, el Instituto ha impulsado actividades relacionadas con el aprendizaje de idiomas como parte de su compromiso con la formación integral del alumnado. A mediados de los años ochenta, se inició un intercambio con Issy-les-Moulineaux, fruto del hermanamiento entre ambas ciudades promovido por el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón. Esta colaboración internacional, una de las iniciativas más destacadas del centro, perdura a lo largo del tiempo, enriqueciendo la experiencia educativa y cultural del alumnado.

Transformación educativa y nuevos retos (1990–1994)

La LOGSE (Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo) amplió la escolarización obligatoria hasta los 16 años y transformó profundamente el sistema educativo. Desapareció la EGB, la Educación Primaria pasó a finalizar a los 12 años, y a partir de entonces el alumnado comenzó a cursar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Esta estructura sigue vigente hoy en los institutos.

El término “Secundaria”, que sustituyó a “Enseñanzas Medias”, marcó un cambio clave: los institutos ya no impartían solo Bachillerato. La EGB y el BUP fueron sustituidos progresivamente por la ESO, el nuevo Bachillerato LOGSE y los Ciclos Formativos de Formación Profesional.

La figura del tutor adquirió gran relevancia y protagonismo. Gracias a su labor, “ha sido posible la buena marcha del curso en el caso de los grupos conflictivos”, se reconoce en el Claustro, donde también se señala que “se echa de menos un respeto por parte de los alumnos al entrar en la sala de profesores, ya que generalmente irrumpen preguntando por estos”.

En el curso 1993/94 se produjo una demanda superior al número de plazas disponibles. El Claustro superaba ya el medio centenar de docentes. En junio de 1993, algunos profesores solicitaron establecer “criterios de tiempos de utilización para el uso de medios audiovisuales fijos”. Se había pasado del proyector de diapositivas al vídeo educativo, reflejando así el avance tecnológico del momento

Implantación de la ESO y evolución del centro (1994–1998)

Durante estos años se inició la implantación de la ESO, y se sustituyó progresivamente el BUP por el Bachillerato LOGSE, ya sin el COU. Este proceso culminó en el año 2000 con la desaparición de 3º de BUP. El aumento del número de alumnos y su creciente diversidad social y académica explican el contexto en que surge la LOPEG (Ley Orgánica 9/1995). Quedan lejos los 40 titulados medios y 34 superiores que había en Pozuelo en 1960.

La expansión de la enseñanza secundaria coincidió con la escolarización de la Generación X y los primeros estudiantes de la Generación Y, lo que transformó el perfil del alumnado. También el profesorado cambió, tanto en número —58 docentes en el curso 1994/95— como en composición generacional, con la jubilación de quienes habían nacido antes de la guerra y la llegada de docentes nacidos en los años setenta.

La LOPEG, Ley Orgánica de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros Docentes, aprobada el 20 de noviembre de 1995, ajustó aspectos de la LODE y la LOGSE relacionados con la gestión, organización y participación en los centros sostenidos con fondos públicos, además de regular las funciones de la Inspección Educativa.

La orientación educativa estuvo presente desde los inicios del instituto, inicialmente con un enfoque académico propio de un centro preuniversitario. A mediados de los años noventa, se fortaleció con la creación de los Departamentos de Orientación, centrados también en aspectos personales y sociales del alumnado. Esta nueva orientación comenzó a mediados de los 90 y se consolidaría una década después. Ante la falta de espacio, se habilitaron dos pequeños edificios frente al antiguo Instituto de la Estación, a los que el alumnado accedía cruzando la calle. No hubo que lamentar desgracias personales. En este contexto, se recuerda la imprescindible labor del personal de administración y servicios, varios de los cuales fueron antiguos alumnos del centro.

Traslado, descentralización y dimensión europea (1998–2002)

Durante este periodo se produjo un cambio decisivo con la transferencia de competencias educativas a la Comunidad de Madrid. El Real Decreto 926/1999, de 28 de mayo, sobre el traspaso de funciones y servicios de la Administración del Estado en materia de enseñanza no universitaria, supuso un cambio inmediato en el funcionamiento de los centros docentes.

Coincidió, además, con el traslado del Instituto desde las antiguas y entrañables instalaciones de la Estación a su actual sede, en la entonces incipiente Avenida de Europa. La eliminación de barreras arquitectónicas permitió acoger a alumnado con dificultades motóricas. Este cambio fue un proceso complejo, laborioso y simbólico, que permitió atender adecuadamente al creciente y diverso alumnado del centro: ESO, Bachillerato (incluidos los programas Nocturno y a Distancia) y Ciclos Formativos. El número de profesores también aumentó, llegando a 88 en el curso 2001/2002.

En este contexto, el Instituto participó activamente en programas europeos como COMENIUS, enmarcado dentro del programa Sócrates, que fomentaba la cooperación entre centros de enseñanza no universitaria en Europa. COMENIUS impulsaba proyectos educativos conjuntos, promovía el contacto entre alumnos de distintos países y facilitaba la movilidad del profesorado. Marce convocó una reunión el 13 de septiembre de 2000 para organizar la participación de docentes del centro en un encuentro en Pisa, los días 8, 9 y 10 de octubre de ese mismo año. El contexto social y educativo de Pozuelo de Alarcón también evidenciaba contrastes. En 2001, el 43,39 % de la población del municipio tenía estudios de tercer grado (universitarios), muy por encima de la media regional (20,74 %). Asimismo, la tasa de escolarización en centros privados era del 80,13 %, frente al 19,87 % en centros públicos, un dato que también reflejaba diferencias significativas respecto a la media de la Comunidad de Madrid.

Reformas educativas y modernización del Instituto (2002–2006)

En 2002, la Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, conocida como LOCE (Ley de Calidad de la Educación), intentó reformar el sistema educativo español. Aunque fue aprobada, sus propuestas no llegaron a implementarse plenamente, marcando una etapa en la que, tras la expansión educativa, la preocupación principal pasó a ser la calidad de la enseñanza. La LOCE tuvo una duración de cuatro años, pero su impacto en los centros educativos fue limitado.

En el ámbito interno del Instituto, los cambios legislativos complicaron la organización en un momento ya de por sí exigente. A los desafíos derivados del traslado a las nuevas instalaciones y de su adecuación a las crecientes necesidades del centro, se sumó la renovación de la Junta Directiva. Tras veinte años de liderazgo, se incorporó Francisco González como el séptimo director del Instituto, cargo que desempeñó entre 2004 y 2008. En el curso 2004/2005, el número de profesores alcanzó los 99.

Merece la pena enumerar las obras realizadas para adaptar el nuevo edificio e instalaciones a las necesidades del centro: creación de espacios para nuevos departamentos y almacenes; ampliación de la sala de profesores; elevación de la valla perimetral del Instituto; eliminación del xerojardín y ampliación de los campos deportivos. También se plantaron árboles y se decidió abrir la puerta de la calle Polonia como entrada para el alumnado. En el ámbito organizativo, el centro elaboró documentos clave como el Reglamento de Régimen Interior y el Proyecto Educativo de Centro. Además, se adaptaron los sistemas administrativos al SICE (Sistema de Información de Centros Educativos) y se implementaron nuevas tecnologías para el control de faltas de asistencia y la gestión de calificaciones, mediante el uso de PDA (Personal Digital Assistant). Este periodo también se destacó por un innovador intercambio escolar con Xicheng (China), que enriqueció notablemente la experiencia educativa del alumnado.

Transformaciones educativas y retos organizativos (2006–2010)

La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, conocida como LOE, derogó leyes anteriores como la LOGSE, la LOPEG y la LOCE, aunque mantuvo la estructura del sistema educativo establecida por la LOGSE. Uno de los aspectos clave de la LOE fue la atención a la diversidad, considerada un principio fundamental, además de la intensificación del debate sobre la educación en valores. Esta ley sigue vigente en la actualidad, con modificaciones posteriores.

En 2008, Emelia Martín asumió la dirección del Instituto, convirtiéndose en la octava directora. Durante su mandato (2008–2012), se impulsaron diversas actividades culturales y se dio nombre a la biblioteca del centro. Asimismo, el sistema de gestión SICE continuó su implantación, aunque no sin dificultades. En cuanto a la plantilla docente, el número de profesores se redujo a 82.

Uno de los cambios más significativos fue la desaparición de los estudios nocturnos y a distancia en el curso 2008–2009. Este cambio supuso varios retos organizativos, como el reacomodo e integración de dos grupos de profesores con trayectorias y estilos distintos. Además, generó cierta nostalgia por la pérdida de un alumnado que requería una atención educativa específica y diferenciada. En 2010, el Instituto se vio envuelto en una polémica mediática relacionada con la integración escolar de los distintos grupos de estudiantes. Ante esta situación, la directora pidió a los periodistas: “Dejadnos trabajar en paz”. Como era de esperar, el centro superó la situación con éxito, y los resultados demostraron que se trató tan solo de una tormenta pasajera.

Desafíos (2010–2014)

En 2012, el Instituto sufrió la inesperada pérdida de Emelia Martín, su octava directora. La comunidad escolar le rindió un sentido homenaje, y en su memoria se acordó la creación del Cuaderno de Emelia, una publicación que se ha convertido en referente para presentar las realizaciones de alumnos y profesores. Está disponible en la página web del centro, en el apartado de Actividades Extraescolares.

M.ª Eugenia Lara Domínguez asumió la dirección en 2012, convirtiéndose en la novena directora del centro, cargo que desempeñó hasta el 30 de junio de 2021. En sus primeros años, se enfrentó a dos grandes desafíos: la reordenación de centros públicos de secundaria en Pozuelo y la introducción del bilingüismo. La integración de profesores y alumnos, con sus respectivas tradiciones y particularidades, requirió un gran esfuerzo, que la mayoría abordó con abnegación.

A pesar de las dificultades iniciales, los resultados fueron enriquecedores, tanto en la reordenación como en la implantación del bilingüismo, que suscitó algunas reticencias, principalmente pedagógicas y organizativas. Superadas estas crisis, el Instituto recuperó su creatividad y dinamismo, alcanzando niveles destacados como en sus mejores épocas. En 2013, se aprobó la LOMCE (Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa), conocida como “Ley Wert”. Esta norma introdujo modificaciones significativas en la LODE y en la LOE, entre ellas la creación de los títulos de Formación Profesional Básica en sustitución de los PCPI, y la regulación de la FP Dual. Fue criticada por su propuesta de realizar evaluaciones finales de etapa, lo que generó un intenso debate educativo.

Innovación educativa (2014-2019)

Durante el periodo de 2014 a 2019, el Instituto vivió una etapa marcada por el impulso tecnológico y la puesta en marcha de proyectos innovadores. Se sustituyeron las pizarras clásicas por proyectores y ordenadores en las aulas, y se desarrollaron iniciativas como el proyecto Aula del Futuro, que se convirtió en un espacio clave para el trabajo transversal y multidisciplinar, y el proyecto de Innovación Educativa “Retransmite y transmite”, que promueve el uso de la radio y el cine como recurso metodológico, integrando varias competencias clave.

En 2018, el Centro pasó a formar parte de la primera promoción de centros STEMadrid, reforzando su apuesta por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. También durante este período, continuó la participación del alumnado en las Olimpiadas Filosófica y Matemática.

En el curso 2016/2017, el Centro fue autorizado a impartir el Programa de Excelencia en Bachillerato de la Comunidad de Madrid, lo que supuso un reconocimiento a su compromiso con la calidad educativa.

El Departamento de Actividades Extraescolares mantuvo una oferta variada de intercambios internacionales y programas lingüísticos. Entre ellos destacaron: la convivencia e inmersión en inglés, el intercambio con Nueva York (EE. UU.) para 1.º y 2.º de ESO, el intercambio con Colonia (Alemania) para 2.º de ESO, el intercambio con Issy-les-Moulineaux (Francia) para 3.º de ESO, el viaje lingüístico a Francia para 4.º de ESO y 1.º de Bachillerato, el Bilingual Program, la participación en Erasmus+, el Camino de Santiago para 3.º y 4.º de ESO y 1.º de Bachillerato, y el viaje tecnológico para 4.º de ESO y 1.º de Bachillerato. Por otro lado, el Decreto 32/2019 del Consejo de Gobierno, que regula la convivencia escolar en los centros de la Comunidad de Madrid, introdujo la obligatoriedad de los partes de disciplina y de los protocolos, entre ellos el de acoso escolar. Esta normativa supuso una sistematización garantista, que vino a reemplazar los temidos expedientes disciplinarios establecidos en el Real Decreto 732/1995, impulsando un modelo de convivencia más organizado y protocolizado en el centro.

2019-2024: Resiliencia, transformación educativa y proyección internacional

Tras el confinamiento provocado por la Covid-19, el Instituto activó de inmediato la atención educativa telemática, lo que le valió el reconocimiento como “Líder en Educación” por su capacidad de respuesta y compromiso con la continuidad pedagógica.

La entrada en vigor de la LOMLOE (Ley Orgánica de modificación de la Ley Orgánica de Educación 3/2020) introdujo medidas orientadas a reforzar la equidad, ampliar las oportunidades de titulación y regular con mayor precisión los centros concertados. Su implantación comenzó en el curso 2021–2022 y se desarrolló progresivamente hasta el curso 2023–2024.

Desde julio de 2021, Jesús Álvarez Herrera asumió la dirección del centro, convirtiéndose en el décimo director. Se aprobó un nuevo Proyecto Educativo de Centro, que incluyó la solicitud de programas educativos de la Organización del Bachillerato Internacional (OBI). En febrero de 2022, la Comunidad de Madrid autorizó la implementación progresiva del Programa de Años Intermedios (PAI), comenzando con 1.º de ESO en el curso 2022–2023.

El proyecto de innovación “Del peripato a la nube” (2021) transformó los espacios educativos: biblioteca, laboratorios, aula maker, aulas abiertas y zonas exteriores. Ese mismo año, el Instituto fue seleccionado como centro piloto por la ECAM (Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid) y, a nivel estatal, por la Red Planea, desarrollando semanas culturales con artistas residentes.

En 2023, el Instituto fue nombrado Centro Promotor de la Actividad Física y el Deporte, con una oferta diversa de disciplinas. En su compromiso social, cedió sus instalaciones a la Cruz Roja como centro de día infantil y se convirtió en la octava sede del PEAC (Programa de Enriquecimiento Educativo para Alumnos con Altas Capacidades) en la Comunidad de Madrid. Además, gracias a un acuerdo con la Escuela Oficial de Idiomas, se impulsó el estudio de lenguas extranjeras en el Centro en horario vespertino. Durante este período, se completó la sustitución de proyectores por pantallas interactivas en las aulas y se incrementó la dotación informática destinada al alumnado.

En 2024, el IES Gerardo Diego fue finalista en los Premios Princesa de Girona, en reconocimiento a su destacada labor educativa.

Una mirada al futuro desde la experiencia y la innovación

En enero de 2025, nuestro centro alcanzó un hito significativo al convertirse en Colegio del Mundo IB, tras pasar de ser centro solicitante a centro autorizado para impartir el Programa de Años Intermedios (PAI). Esta acreditación, obtenida tras superar la visita de verificación, nos posiciona en la primera promoción de centros bilingües en España que ofrecen, de manera inclusiva, la ESO junto con el PAI, consolidando así una oferta educativa internacional y accesible para todos.

El equipo directivo actual está formado por Jesús Álvarez (director), Blanca Toledo (Jefa de Estudios), Rocío Rodríguez (Secretaria), Marival Castro y Regina Pérez (Jefas de Estudios Adjuntas).

Mirando al futuro, el centro ha sido autorizado para impartir el Programa del Diploma (PD), comúnmente conocido como Bachillerato Internacional, de la OBI a partir del curso 2026–2027. Esta nueva etapa permitirá ampliar nuestra oferta formativa con tres itinerarios en Bachillerato: el Programa de Excelencia, el Programa del Diploma y el Bachillerato LOMLOE, convirtiéndonos en el único centro público que ofrecerá esta diversidad de opciones en la etapa postobligatoria.

Entre nuestros desafíos más inmediatos destaca el fortalecimiento del espíritu solidario, y la promoción de hábitos de vida saludables y sostenibles. En el ámbito digital, hemos elaborado recientemente una política institucional que impulsa el uso ético, seguro y consciente de los dispositivos electrónicos y de la inteligencia artificial, en línea con los valores de la ciudadanía digital responsable.

A lo largo del tiempo, el IES Gerardo Diego ha sabido conjugar la solidez de la tradición educativa con la incorporación de programas innovadores y de alta calidad de manera inclusiva, adaptándose a las necesidades del presente y del futuro. Nuestra responsabilidad como centro es formar ciudadanos globales, capaces de desenvolverse en una sociedad compleja y cambiante, mediante un currículo contextualizado que potencie la reflexión, el pensamiento crítico, la creatividad, la solidaridad y el compromiso personal y social. Nuestra misión se centra en ofrecer una educación integral que reconozca el esfuerzo, potencie el talento y acompañe a cada alumno en su desarrollo académico y personal. Apostamos por una visión de futuro abierta, inclusiva, innovadora y sostenible, que promueva el aprendizaje continuo, la interdisciplinariedad y la participación activa de toda la comunidad educativa.

EN 2025 el Centro fue nuevamente finalista a los premios escuela del año Princesa de Girona y el 11 de junio de 2026 galardonados como escuela del año Princesa de Girona, premios que entregan SSMM los Reyes de España en el propio Centro. La búsqueda constante de la excelencia de manera inclusiva a través de programas educativos de alto impacto, unido al poder transformación y a la transferencia del conocimiento, además de ser un referente ético, pedagógico y organizativo fueron valorados por el prestigioso jurado que falló el premio. A estos valores se unen la residencia. Seguimos avanzando.

EducaMadrid, Plataforma Educativa de la Comunidad de Madrid