Cartelería
Tenemos dos premiados en el VI Concurso de Cartelería contra la violencia de género que organiza la Mancomunidad de Servicios Sociales y Mujer La Maliciosa.
Los premiados son:
Jaime Otero de 1º de la ESO con el primer premio.

Gael Castellanos de 1º de la ESO con el segundo premio.

Relatos:
Tenemos dos premiadas en la segunda categoria con alumnos de 3º y 4º de la ESO, del VI Concurso de Relatos contra la violencia de género que organiza la Mancomunidad de Servicios Sociales y Mujer «La Maliciosa».
Las premiadas son:
Vera Mihulet de 4º de la ESO con el primer premio.
¿LO QUERÍA?
Es viernes así que hoy, por supuesto, toca salir.
He quedado con unas amigas para ir a un botellón a las afueras de la ciudad. Como hace calor, me pongo mi vestido más corto y ajustado, sé que me sienta muy bien. Me plancho el pelo y, aprovechando que hoy mamá no está en casa, me pinto los labios del tono más rojo
que he encontrado. Me veo genial. Se acerca la hora y no quiero perder el bus, así que salgo ya.
¡Madre mía! ¡Cuánta gente hay! Apenas reconozco caras, noto muchas miradas desconocidas, me siento algo incómoda. Menos mal que acabo de ver a las chicas. Qué guapas van, nadie diría que tenemos quince años. Y, ¿esos chicos con los que están? No me suenan de nada, aparentan ser muy mayores.
Me voy a acercar. Llego y saludo. Una de mis amigas me los empieza a presentar y automáticamente me fijo en uno de ellos, es guapísimo. Parece que él también se fija en mí. Le pregunto cuántos años tiene y me responde que dieciocho. Obviamente, yo no le puedo decir mi verdadera edad, así que miento y le digo que voy a cumplir diecisiete. Parece que
se lo cree.
Llevamos un rato tonteando y la cosa se pone interesante. El par de copas que nos hemos tomado caldean el ambiente y para cuando me quiero dar cuenta nos estamos besando.
Él me propone ir a dar una vuelta y yo engatusada le digo que sí. No me puedo creer lo que está pasando.
El paseo termina en un callejón apartado. Allí la cosa empieza a subirse de tono. Qué pasada, se nota que es más mayor que los chicos de mi edad. De repente se separa de mí y, a la vez que me gira firmemente, me dice “date la vuelta”.
Estoy paralizada, me tiemblan las piernas y no me sale la voz. Yo no me esperaba esto, no de esta manera, no este final, no así.
Volvemos al grupo, todos nos miran, nos sonríen y bromean. No soy capaz de devolverles la sonrisa. Solo tengo una cosa en la cabeza. Solo pienso, por qué no me preguntó. ¿Estaba claro que iba a pasar? ¿Es que soy una ingenua? ¿Yo de verdad quería?
Es que no me preguntó. No me podía mover. No tuve opción. No pude decir que no.
Luna Blasco de 4º de la ESO con el segundo premio.
VOCES
Después de la pelea, que pasen unos cuantos días. No la llames, y tampoco la cojas el teléfono. Actúa como si no te importase. Estás muy enfadado, ¡qué se note! Hablarás con ella. Que vea que no estás preocupado. Muéstrate distante e incluso cruel si se pone muy pesada. Utiliza algún insulto y camúflate en tu coraza de machito. Inventa escusas. Estabas muy borracho y no te acuerdas de casi nada, serán imaginaciones suyas. No te alteres si te chilla o te amenaza, conseguirás que sea todo culpa suya. Se caerá a pedazos, se sentirá humillada, se derrumbará por completo.
Ahora comienza a ser algo más comprensivo, asume alguna responsabilidad. Acaricia su pelo, dale un beso en la mejilla, abrázala, deja que se sienta libre por pocos minutos. Engáñale, dile que la quieres. Y al final, si lo ves conveniente, le dices que la perdonas.
Voces, voces, voces… en su mente estas órdenes le nublaban una y otra vez sus pensamientos no deseados e involuntarios imaginando ideas desagradables. A los pocos minutos, reflexionó y decidió pedir ayuda. La quería. Lucharía por su relación.
