Concurso Literario contra la Violencia de Género

Las ganadoras en la edición de este año convocada por el Departamento de Lengua Castellana y Literatura han sido:

  • PREMIADAS EX AEQUO: Cori Malpica (4º) y Luna Blasco (4º) en la categoría de 3º y 4º ESO.

Ciega, con una venda en los ojos, empujada hacia la cálida oscuridad, ¿empujada?, eso sería obligada, más bien caminaba hacia ella en enormes pasos, demasiado rápidos, caminando casi corriendo hacia una lluvia de pinchos que como bien se sabe, sarna con gusto no pica, esos pinchos
que se confunden con flores, pero recuerda, el polen da alergia.
Una oscuridad que con la venda en los ojos, se convierte en un rayo de sol, pero recuerda, el sol quema si te acercas demasiado.
Conociendo poco a poco esa oscuridad brillante, que, al parecer, no es tan oscura, calentándome en ese rayito de sol, que de momento da gusto.
Amistades, parece que estoy rodeada de gente, pero en el fondo, solo me tengo a mi, y lo sé. Padres, como siempre, no saben ni la mitad de cosas que pasan en mi vida fuera de casa, ¿por miedo?, ¿por falta de confianza?, ¿situación mala en casa?, ¿demasiados hermanos, o simplemente, notas que no eres la más importante?, no lo sé, solo sé que ellos no lo saben.
Pero lo que sé, es que esa oscuridad, que para mí es un rayito de sol dentro de mi venda, me está ayudando a escaparme de un ambiente no deseado, lo que sé es que estoy encontrando emociones nunca encontradas.
En un abrir y cerrar de ojos, después de un largo tiempo, sigo con la venda en los ojos, calentándome con el mismo rayito de sol, en un abrir y cerrar de ojos, esa oscuridad se ha vuelto mi rutina, ya no tengo amigas, no quiero que la lluvia de pinchos empiece a tronar.
¿Padres?, creías que no te conocían, pero ya no les cuentas con quien vas a quedar, te notan rara, ¿o les de da igual con quien te vayas?, no lo sé, lo único que se es que esa oscuridad, se está apoderando de mi luz, una luz que no veo por la venda en los ojos y lo único que me permite ver es ese rayito de sol.
¿Las notas? Que me importan, no me he dado ni cuenta de que ya no soy la que sacaba sobresalientes, pero sigo calentándome en ese rayito de sol, no me importa nada, solo que la tormenta de pinchos no truene.
¿Autoestima? Desde cuando me importa como me veo, como me siento, ¿Cuándo dejé de preocuparme por mi?, pero ¿realmente me preocupaba por mi? que me importa mientras siga debajo de ese rayo de sol.
Sin darme cuenta, esa tormenta lleva tronando desde el primer día que decidí caminar casi corriendo hacia esa lluvia de pinchos, hacia esa oscuridad, que realmente nunca tubo un rayito de sol, ni tan si quiera calentaba, distraía, me olvidé de lo más importante, de mi misma, por darlo todo por una persona, una persona que me ha hundido en su oscuridad haciéndome creer que había un rayo de sol. Ni un solo golpe, ni un solo moratón causado por esa oscuridad, esa lluvia de pinchos, se clavaban en el corazón, un corazón que terminó parándose por amar demasiado, pinchos que terminaste por clavarte para acabar con esa oscuridad en la que te habías metido, y sin ningún apoyo, no pudiste escapar de otra manera, sola, sin amigas, sin padres emocionalmente, dejando escapar tu alma por las rajas de tus brazos. Ahora sé que no solo duelen los golpes.

  • Celia García, con «TE PUEDEN SORPRENDER» en la categoría de 1º y 2º ESO.

En una aldea lejana de las profundidades del bosque había dos tipos de habitantes: los verdecitos y los moraditos.

Se podía ver una rivalidad especial, nunca compartían nada, porque a los moraditos siempre se les había dicho que el otro grupo era diferente y que por tener otros rasgos no podían ni hacer las mismas cosas que ellos, ni pensar como ellos e incluso llegaron hasta el punto de que no merecían el mismo trato.

A los verdecitos se les hablaba siempre con inferioridad, nunca se supo porque, ya que lo que importante es como eran por dentro. Todo este grupo de habitantes ya estaba acostumbrado a ese desprecio y muy pocos tenían esperanza, pero quien la tenía no sabía que hacer, hasta que uno de ellos se decidió a hacer algo.

Comunicó una reunión y expuso su idea que trataba sobre hacer unos famosos juegos de allí, y si ganaban los verdecitos se les empezaría a tratar con igualdad y sin distinciones.

Fueron a proponer esa idea a los moraditos y estos, entre tanto orgullo dijeron que claro, se escuchaba mucho murmullo, se oía algún comentario que decía que les iban a ganar y que iban a demostrar que tenía razón y que el otro grupo solo servía para determinadas cosas.

Se puso una fecha para el encuentro, durante ese tiempo los verdecitos se estuvieron preparando para demostrar lo que valían.

Llegó el esperado día y después de unos cuantos juegos y mucho esfuerzo por las dos partes, finalmente ganaron los habitantes moraditos, los otros estaban muy tristes y enfadaos consigo mismos.

Al día siguiente se hizo una reunión global con toda la aldea, los moraditos empezaron pidiendo perdón por todo lo que les habían hecho sentir y querían decirles que habían visto como se habían esforzado, también comentaron que ellos no tenían una razón para tratarles así, simplemente es que entre generaciones se había ido diciendo que no eran iguales y eso les cegó. Los verdecitos se pusieron super contentos, no se lo podían creer, ya había acabado todo y podían ser ellos, podían cumplir su sueño sin que nadie les estuviera recordando que son menos o que no pueden.

Si lo piensas, estas son muchísimas mujeres envueltas en relaciones que no las tratan como merecen por el simple hecho de que hayan nacido denominadas mujeres, es muy triste y pasa bastante. Si puedes ayudar a algún caso y aconsejarla hazlo. Es horroroso que siga pasando, que mueran mujeres porque hace miles de años se dijera que eran menos o que por tener otros rasgos son peores.

Muchas personas se tienen que concienciar.

Y sería fantástico que pasara lo mismo que en aquella aldea donde ahora todos conviven sin prejuicios y sin maltratos ni inferioridades.

Enhorabuena a las ganadoras.