9º Concurso literario de relato breve

Los ganadores del concurso de Relato Breve fueron:

Samuel Guardia con: «Como cada viernes»

Como cada viernes, al llegar allí, a pesar de lo nervioso que estaba unos
minutos atrás, sentí una inmensa calma. Aquello estaba desértico, se veía
de fondo la torre Eiffel iluminada y como de costumbre me senté al lado de una fuente, a descansar cinco minutos de la larga caminata que había hecho.
Pero aquella noche era especial, me iba a enfrentar a mi reto más difícil, en el Louvre estaban exponiendo la obra de arte que más admiraba: Las bodas de Caná.
Debido a la costumbre, no me resultó difícil entrar por una ventana sin
llamar ni un mínimo la atención. Subí hasta la tercera planta lentamente,
maravillado por las obras que tenía a mi alrededor. ¡Y al fin la vi, al final del pasillo en el que estaba! Sin dudarlo ni un momento la cogí suavemente y me la llevé a aquella terraza, donde sabía que estaba seguro ya que ningún guardia podría verme allí. Además, desde aquella terraza se veía la inmensa pirámide, iluminada en medio de la plaza…
Con lentitud pero con seguridad, saqué mi bloc de dibujo y unos
carboncillos que llevaba en la mochila. Me puse manos a la obra, nunca me había sentido mejor, la brisa me refrescaba y yo manejaba el carboncillo como un niño una peonza.
Cuando finalmente termine de copiar aquella obra, la dejé en su sitio y salí por una pequeña puerta a un costado del edificio. Donde me esperaba mi hermano con el coche.
Al llegar a casa colgué mi dibujo, junto a todos los demás, en una pared de mi habitación. Me puse el uniforme de guardia de seguridad y me fui a trabajar, sin apenas haber dormido.
Pase por mi taquilla y fui ha hacer la ruta que me ordenaron mis superiores, apenas haber empezado lo vi, y supe que ese sería el cuadro del próximo viernes.

Valentin Velasco

Estaba todo oscuro, el silencio abrumador que rodeaba esa habitación se rompió por el chirrido de una puerta abriéndose, era él, sí, sí, era él. De repente un grito de muerte sacudió la casa, la sangre corría por toda la habitación, Rodrigo de Cervantes había muerto.
Al día siguiente se observaba un transcurso de personas que entraban y salían de la casa. Entre lloros y gritos de lamento de los amigos y familiares, un montón de alguaciles (policías) inspeccionaban la habitación, todas las pistas apuntaban de que se trataba de un asesinato, pero se desconocía quién y por qué. En medio de tanto alboroto se oyó una voz que decía; “Juro por mi vida que vengaré la muerte de mi hermano”, era el mismísimo Miguel de Cervantes que lo repetía una y otra vez.
Todos sabemos que Lope de Vega y Cervantes se admiraban mutuamente e incluso participaban en las mismas tertulias y tanto públicamente como en sus libros se alababan entre sí, tanto era su admiración que Cervantes llegó a decir que Lope era “un monstruo de la naturaleza”, debido a su capacidad creativa y este último no escondía su gran admiración por “El Quijote”, pero poco a poco esta amistad se fue convirtiendo en una rivalidad debido a la envidia que sentían cuando alguno de ellos publicaba una nueva obra.
Tras la muerte de Rodrigo, Cervantes iba todos días a comisaría a preguntar si ya habían encontrado al asesino de su hermano y siempre recibía la misma respuesta, “no, lo sentimos hacemos todo lo que podemos, tenga paciencia” y él insistía continuamente “estoy seguro que el asesino es Lope de Vega “.
Ya no podía soportar más esta situación, necesitaba encontrar al asesino y hacer justicia. Por este motivo, Cervantes decidió empezar una investigación por su cuenta. Lo primero que se le ocurrió fue preguntar a los vecinos y amigos más cercanos de su hermano. Descubrió que ese mismo día Rodrigo había preparado una cena con varios invitados. Entre ellos Cervantes halló dos posibles asesinos: Pedro, un mutilado de guerra, y Lope de Vega.
Pedro es un hombre de mediana edad que desde su juventud ha compartido con Rodrigo una íntima amistad, pero que últimamente se había troncado porque este intuía que su mujer mantenía relaciones extramatrimoniales con Rodrigo.
En cambio Lope de Vega, tenía más razones para cometer el crimen, ya que hace unas semanas tuvo lugar una fuerte discusión entre Lope de Vega y Cervantes:

Lope de Vega: No lo harás, no serás capaz

Cervantes: ¡Ten por seguro que lo haré!, publicaré esa obra y no habrá nadie quien me lo impida.

Lope de Vega: Eso estará por ver…

Cervantes: Que insinúas…!

Lope de Vega: ¡Cervantes! te juro por mi vida, por mi familia, y por España que como vea la luz esa obra, rodarán cabezas…

Cervantes concertó un encuentro con uno de los invitados de la cena de esa noche fatídica, Antonio, quien le comunicó que Pedro se sentía muy feliz, porque todas sus sospechas sobre las infidelidades de su mujer eran imaginaciones suyas.
Descartando que Pedro no era culpable de la muerte de su hermano todas sus sospechas se dirigían a la misma persona, ¿sabéis ya de quién se trata, verdad…?
Tras horas y horas de pensar cómo llevar a cabo su plan de venganza, Cervantes decidió dirigirse hacia el café, donde todos los virtuosos artistas del siglo de oro de la literatura española se reunían para conversar.
Cuando vieron entrar a Cervantes se produjo un silencio incómodo que transcurrió varios segundos, hasta que Góngora se levantó para darle el pésame y todos los restantes hicieron lo mismo. Tras horas de una amena conversación, Lope de Vega se despidió y se dirigió a su casa. Cervantes minutos después siguió sus pasos y justo cuando Lope iba a entrar a su portal Cervantes sacó una pistola y apuntándole con fuerza y decisión, le obligó a subir a su casa cerrando con llave e impidiéndole salir.

Cervantes empezó un insistente interrogatorio: ¿Por qué lo has hecho?, (entre lágrimas), ¡¿tan poco vale la vida de mi hermano?!

-Lope de Vega: Te lo advertí. Solo te pedía un poco de tiempo para poder terminar Fuenteovejuna, ¡pero no!, ¡no!, el gran Cervantes tenía que publicar “El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. No te soporto y sobretodo no aguanto que seas superior a mí. Ya que mi forma escribir te supera con creces.

-Cervantes: Ya sabes el dicho ojo por ojo y diente por diente, ahora vas a morir de la misma forma que mi hermano.

Se fue a la cocina y cogió el cuchillo más grande que encontró se dirigió a Lope de Vega, y éste con sangre fría y sin mostrar el mínimo síntoma de miedo, le dijo:

¿Estás seguro de lo que vas a hacer?, ¿quieres dejar a todo el mundo sin mis grandes obras maestras?, ¿sin conocer todo lo que me queda por contarles…? Si me matas serás un cobarde, porque de esa manera no tendrás ningún competidor que esté a tu altura, eso es lo que quieres ¿verdad?

-Cervantes: ¡¡ CÁLLATE!!

-Lope de Vega: Pues acaba ya y consigue tu ansiada fama sin mí, te deseo lo mejor.

Cervantes bajó el cuchillo se dirigió a la puerta y le dijo: “Toda tu vida tu conciencia te recordará que mataste a mi hermano por no reconocer que yo soy y seré mejor escritor que tú.

ESTE RELATO ESTÁ ESCRITO PARA APORTAR MI GRANITO DE ARENA EN HONOR AL CUARTO CENTENARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL DE CERVANTES

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