Allí estuvimos, en el laboratorio de física fundamental más importante, pisando sobre el suelo que encierra el gran colisionador. Estar allí te sitúa en el escenario en que se lleva a cabo investigación en su más pura expresión. Recoger en pocas palabras lo que pudimos «experimentar» no es tarea fácil…
Un grupo de 19 alumnos de 2º de bachillerato de ciencias tuvieron la oportunidad de visitar las instalaciones del CERN, Laboratorio Europeo para la Investigación Nuclear, en Suiza y Francia del 7 al 10 de marzo.
Desde el CERN se fomenta la divulgación y el pasado año se inauguró Sciente Gateway, una experiencia inmersiva e interactiva que ayuda a entender el trabajo que se realiza en este lugar. Allí estuvimos recorriendo las salas sobre aceleradores, detectores, big-bang y física cuántica… todo un recorrido por la física de partículas. Además, con motivo del 70 aniversario de su fundación, pudimos asistir en el auditorio a una charla sobre la aplicación en medicina de la tecnología desarrollada en el CERN, ¡muy interesante! Realmente investigar repercute en el progreso.
El viernes por la tarde nos fuimos a la Universidad de Ciencias de Ginebra, y con bata blanca, como mandan los cánones, observamos la capacidad de las membranas orgánicas para permitir el paso de agua a su través en el taller de química. El taller de física nos puso los pelos de punta ¡literalmente! La corriente eléctrica atravesó el cuerpo de los voluntarios que sintieron sus efectos.
Una exhibición en el auditorio de cómo funciona un detector fue la introducción perfecta para la visita guiada que realizamos el sábado a las instalaciones del CMS, uno de los 4 experimentos, justo en el otro extremo del gran anillo y en territorio francés. una colaboración de 3000 investigadores a nivel internacional que hace intuir la complejidad de los trabajos que dos voluntarias españolas nos acercaron durante las 2 horas de nuestra visita.
Más ciencia nos esperaba en el fantástico museo de la historia de la ciencia, con exhibiciones interactivas de las fuerzas y una magnífica colección de instrumentos históricos, una delicia digna de ser visitada.
Poco tiempo libre… pero aún el suficiente para disfrutar de un paseo en barco y del espectáculo de la fuente Jet d’Eau, con unos chorros que puede alcanzar los 140 metros de altura, además de otros cautivadores parques para pasear y edificios históricos para contemplar.
Un privilegio poder “experimentar” la admiración que provoca conocer los logros de la investigación científica y mirar al horizonte de lo que todavía no puede comprenderse bien…¿Serán algunos de nuestro alumnos los que nos llevarán un poco más lejos en nuestro “viaje del conocimiento”?

