IA
TIAGO LEMA 1ºB I
La inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente la manera en que interactuamos con el mundo. Desde asistentes virtuales hasta diagnósticos médicos avanzados, esta tecnología se ha convertido en una herramienta clave en diversos campos. Gracias a algoritmos de aprendizaje automático, las máquinas pueden analizar enormes cantidades de datos y tomar decisiones con una precisión sorprendente.
Uno de los avances más recientes es el desarrollo de modelos de lenguaje que pueden conversar de manera natural, responder preguntas complejas e incluso crear contenido creativo. Estas aplicaciones no solo facilitan tareas cotidianas, sino que también están revolucionando sectores como la educación, el marketing y la investigación científica.
Sin embargo, la expansión de la IA también plantea desafíos importantes. La ética en el uso de esta tecnología, la privacidad de los datos y el posible desplazamiento laboral son temas que requieren un debate constante. Es crucial encontrar un equilibrio entre innovación y responsabilidad para asegurar que los beneficios de la IA lleguen a todos de manera justa.
Lo curioso de este pequeño artículo es que, precisamente, ha sido escrito por una inteligencia artificial. Esto demuestra el increíble potencial de esta tecnología y nos invita a reflexionar sobre el papel que jugará en nuestro futuro.
¿Sabías que la guerra de los 6 días hizo que un viaje de un día durase 8 años?
Tiago Lema 1ºB I
El 6 de junio de 1967, quince barcos mercantes entraron en el canal de Suez, en Egipto, con la intención de cruzar desde el golfo de Suez hasta el mar mediterráneo.
Un día antes, había estallado la guerra entre Egipto y su país vecino Israel.
Mientras los buques estaban en el canal, los egipcios bloquearon ambas salidas con barcos hundidos y minas submarinas.
Los mercantes quedaron atrapados y, aunque el conflicto bélico duró solo seis días, las disputas duraron ocho años. Durante todo ese tiempo, el canal permaneció cerrado y con los barcos dentro.
La arena del desierto acabó cubriendo las cubiertas de los buques, que pasaron a llamarse como la “Flota Amarilla”.
Dos inicios de La Ilíada ¿Qué decisiones debió tomar Baricco para hacer su adaptación de la Ilíada?

Tomás Parga 1ºB I
Cuando Alessandro Baricco escribió su adaptación de la Ilíada se enfrentó al gran reto de convertir la obra original en una versión que pueda ser leída en público sin que resulte agotadora, ya que según el propio Baricco, se requieren cuarenta horas y un público muy paciente para leer la famosa obra de Homero. Durante este desafío, el autor italiano debió tomar decisiones cruciales que transformaron no solo la forma de contar la historia, sino también la manera en que nosotros, los lectores, la percibimos. Estas decisiones surgieron por el intento de hacer la obra original más asequible, finalizando con una versión más directa y menos ornamentada, aunque sigue conservando el espíritu de la épica. En este ensayo, vamos a comparar y contrastar el Canto I de Homero con el primer capítulo de la adaptación de Baricco, Criseida. Nos enfocaremos en cuatro aspectos clave: los personajes, el narrador, el argumento y el efecto generado en el receptor, con los cuales podremos concluir con una reflexión sobre las decisiones que debió tomar Baricco para presentarnos su propia Ilíada.
En primer lugar, tengamos en cuenta los personajes que hacen aparición en las dos obras. Los personajes principales son presentados de formas parecidas en ambos textos. Aquiles es un héroe orgulloso y consciente de su fama y prestigio, quien pone por encima su honor antes que su compromiso con el ejército. Del mismo modo, Agamenón sigue siendo el rey de los aqueos, quien tiene como prioridad el poder que ejerce sobre sus súbditos, mostrando una actitud arrogante y testaruda. Algunos personajes aparecen con ligeros cambios, como por ejemplo Apolo, quien tiene un rol más activo en el título original, mientras que en la más reciente adaptación no ejecuta tantas acciones. Otro caso es Criseida, quien cuenta directamente los hechos en el texto de Baricco, a diferencia de Homero quien le da menos protagonismo en el relato.
En cuanto al argumento, podemos decir que prácticamente no se detectan cambios entre los dos modelos. En ambas versiones se cuenta lo que sucede en la tierra de Acaya durante la famosa guerra de Troya, concretamente el altercado entre el guerrero Aquiles y el rey Agamenón. La súplica de Crises por la devolución de su hija también es un elemento doble en las obras, así como la posterior acción de Apolo, el desembarque en Crisa para devolver a Criseida y los sacrificios para Apolo. Por otro lado, mientras que en la Ilíada de Homero los dioses toman un papel más influyente en los eventos, Baricco les otorga intervenciones mucho más limitadas. El texto está más enfocado en las relaciones y emociones de los humanos antes que en lo que sucede con los dioses.
Teniendo en cuenta lo anterior, entendemos que las distintas formas de escribir afectan la forma en la que los eventos son percibidos por el lector. En el relato original, los personajes parecen estar a merced de los dioses, mientras que Baricco le da un tono más cercano, quizás no tan épico, en el que los eventos suceden por las decisiones conscientemente realizadas por los protagonistas. Un buen ejemplo es el momento en el que Aquiles siente una ira incontrolable contra Agamenón y está por atacarlo. En la versión homérica, Aquiles es sujetado por los cabellos por Atenea, evitando una posible reyerta. Mientras tanto, en la adaptación Aquiles se controla a sí mismo, dominando su furor. Aquí podemos apreciar cómo el receptor puede identificarse mejor con esta versión, creando un vínculo más cercano y ameno con los personajes de la obra.
Por otra parte, el primer cambio que podemos detectar al leer el relato de Baricco es el narrador. Este pasa a ser en primera persona y en el primer capítulo, por ejemplo, el personaje que narra los hechos es la mismísima Criseida, a diferencia del original en el que existe un narrador omnisciente en tercera persona. Esta variante otorga a la historia un cambio de perspectiva, conociendo las emociones y los puntos de vista individuales de ciertos personajes a lo largo de la obra. En cambio, Homero opta por una visión completa y más general de los personajes, en la que podemos saber lo que acontece tanto en la tierra como en el Olimpo.
En conclusión, a pesar de que el autor italiano Alessandro Baricco mantiene la base de la Ilíada de Homero, como sus personajes y el argumento principal, realiza varios cambios que generan una sensación de cercanía y conexión entre el lector y el personaje, y al quitar las intervenciones de los dioses que se repiten constantemente en la original hace también que la lectura sea más fluida y sin tantos cortes. Sin embargo, esto puede quitarle epicidad a la historia y hacerla más humana. Por tanto, si es o no una adaptación que supera a la Ilíada de Homero es una cuestión que varía según la persona y puede dar lugar a diversas interpretaciones, pero es innegable que las decisiones tomadas por Baricco resultan cautivadoras y son objeto de debate.
El silencio de los corderos
Por Tatiana Hidalgo 1ºBH
El Silencio de los Corderos (1991) es una película dirigida por Jonathan Demme y basada en la novela de Thomas Harris, esta no es solo un thriller, sino una obra maestra de suspense, análisis de personajes y terror psicológico. Incluso décadas después de su estreno, sigue siendo tan fascinante e inquietante como siempre. No es solo que sea buena, sino que te deja pegado al sofá sin poder parpadear hasta el último segundo.
La trama sigue a Clarice Starling (Jodie Foster), una aprendiz del FBI, a quien asignan para entrevistar al psiquiatra caníbal y psicópata, el Dr. Hannibal Lecter (Anthony Hopkins), con la esperanza de obtener información sobre otro asesino en serie, Buffalo Bill (Ted Levine). Lo que comienza como una simple entrevista en una prisión de máxima seguridad se convierte en un juego mental donde cada palabra es un arma.
Jodie Foster como Clarice es simplemente increíble, deseas que gane, que sobreviva, que no caiga en las trampas de Lecter. Pero la verdadera fuerza de la película es Anthony Hopkins como Hannibal Lecter. Con solo 25 minutos en pantalla, Hopkins crea uno de los villanos más aterradores y fascinantes de la historia del cine. Y con solo 25 minutos en pantalla, ganó un Oscar, convirtiéndose en una de las interpretaciones más cortas de la historia en ganar un Oscar. Su actitud tranquila y calculadora, su mirada penetrante y su amenaza casi poética hacen que cada segundo en pantalla sea electrizante. Su interpretación es simplemente de otro nivel; cuando te mira fijamente en la película, puedes sentir que es un psicópata en la vida real.
Y no olvidemos a Ted Levine como Buffalo Bill, un villano grotesco y profundamente perturbador cuya imprevisibilidad lo hace terriblemente real, como la escena en la que secuestra a la joven o al descubrir las razones de sus asesinatos y secuestros. Además, el enfrentamiento en el sótano entre Clarice y él es tan emocionante que te hace sentir como si estuvieras en la piel de ella.
La dirección de Jonathan Demme es brillante. Su uso del primer plano, especialmente durante las conversaciones entre Clarice y Lecter, crea una intimidad perturbadora. El público se ve obligado a adoptar la perspectiva de Clarice, haciendo que cada encuentro se sienta intensamente personal. Más allá de su emoción, El Silencio de los Corderos es una película sobre el poder, el trauma y la supervivencia. La película te sumerge tan profundamente en la mente de los personajes que terminas comprendiendo sus miedos y obsesiones. De la misma manera, el pasado de Clarice, su trauma infantil relacionado con los corderos, se asemeja a su desesperada necesidad de salvar a la última víctima de Buffalo Bill.
Ganó varios Oscar: a Mejor Película, Director, Actor, Actriz y Guión Adaptado, no fue ninguna broma; esta película es pura perfección. Redefinió el género del thriller, influyendo en innumerables películas y series. Para muchos, es una de esas películas en la que descubres algo nuevo cada vez que la ves: diálogos brillantes, tensión constante, personajes que son auténticas obras de arte… Una vieja gloria que siempre merece la pena ver y comentar.

