


Durante este curso, profesores y alumnos de 3º y 4 º de ESO hemos participado con
muchísima ilusión en las jornadas solidarias organizadas por la Fundación Sonrisas Sin
Cáncer, un proyecto especialmente significativo para nosotros porque nació gracias a
la ilusión de una alumna de 3º ESO.
Lo que comenzó como una pequeña idea fue creciendo y tomando forma poco a poco
gracias al esfuerzo, la creatividad y la generosidad de muchos alumnos que dedicaron
parte de sus recreos a preparar materiales para el mercadillo solidario. Durante
meses elaboramos velas, abanicos decorados, tarros pintados a mano, pulseras,
pendientes, collares, llaveros y numerosos objetos artesanales hechos con muchísimo
cariño. También reciclamos y recogimos materiales para darles una segunda vida
dentro de esta iniciativa solidaria.
Además, durante el mes de mayo se realizaron charlas y actividades de sensibilización
que permitieron acercar esta realidad a muchos alumnos del centro. Ver cómo los
estudiantes de Secundaria se ofrecían voluntariamente para ayudar, colaborar y
participar ha sido, sin duda, una de las partes más bonitas de toda esta experiencia.
El viernes 15 de mayo acudimos a las jornadas solidarias, donde alumnado y
profesorado estuvimos colaborando durante toda la tarde. Fueron muchas horas de
trabajo, dedicación y esfuerzo pero también de convivencia, ilusión y aprendizaje para
todos. Los proyectos más especiales salen adelante gracias al compromiso silencioso
de personas que simplemente deciden implicarse y dedicar su tiempo a los demás.
Nos sentimos profundamente orgullosos de todos los alumnos que participaron, no solo
por su ayuda, sino por la sensibilidad, la empatía y la madurez que demostraron en
todo momento. También queremos agradecer la implicación del profesorado de los
departamentos de Religión, Física y Química, Biología, Dibujo yTecnología, los cuales
colaboraron de manera voluntaria en esta iniciativa, con su tiempo y recursos.
Más allá de lo recaudado, nos quedamos con algo todavía más importante: la sensación
de haber construido entre todos una experiencia humana preciosa, capaz de enseñar
valores que muchas veces no aparecen en los libros, pero que son esenciales en la vida.
Porque educar también es enseñar a mirar a los demás con corazón.
Texto Aranzazu Gabarain
