La importancia de los Límites en los niños y las niñas
Los límites y las normas ayudan a establecer un orden, además de regular la vida cotidiana y evitar conflictos. Un niño/a feliz necesita sentirse seguro y protegido, y para ello necesita límites y normas.
En cuanto a la educación, establecer límites es decirle hasta dónde puede llegar, qué tiene permitido hacer y qué no. Los límites le dan al niño o la niña contención, seguridad y protección para enfrentarse al mundo. En el desarrollo de su personalidad, los pequeños ensayan y comprueban estos límites y pondrán a prueba a los adultos en numerosas ocasiones.
Cuando se incorporan las normas en la educación de los hijos e hijas ha de hacerse de una manera consciente. Los límites han de ser razonables y respetuosos con su integridad . Por eso, cuando se pongan límites se considerarán aspectos como:
- Las normas y límites han de ser justas, razonables, claras, concisas y consecuentes.
- Transmitirlos de manera positiva y amable, pero con firmeza y seguridad.
- Mantener las normas y límites siempre, sin excepciones y sin entrar en discusiones.
- Darle las órdenes de cerca y mirándolos a los ojos.
- Es importante establecer límites y reglas de acuerdo con la edad.
- Lo que se limita es la conducta, no los sentimientos que la acompañan.
- Nunca se le debe mentir. Si se enfrenta al niño o la niña a aquellas cosas que no le gustan pero que debe aceptar, se le está preparando para asumir la realidad.
- Es más importante la consistencia que la intensidad. Lo importante es que logre aprender e interiorizar lo que se le pide; si no respeta la norma, poner consecuencias.
- Nunca acompañar las órdenes de hostilidad, descalificaciones o amenazas, pero sí advertir de posibles consecuencias y reconocer y elogiar después de haberlas cumplido.
Los conflcitos en los niños y niñas de 0 a 3 años
Los padres y madres deben ver los conflictos como normales porque también son una manera de descubrir las sensaciones, de aprender a interactuar y de sentir los afectos.
Los niños y niñas tienen todo un mundo por descubrir; en el cual, el adulto es su modelo y por eso tenemos que hablarles siempre desde el respeto, dándole la importancia que tiene al lenguaje corporal, emplear el tiempo que sea necesario, enseñarles a pedir perdón y a reconocer los errores.
Conforme los niños y niñas van creciendo, los conflictos pasan de ser breves y frecuentes a más duraderos y menos habituales. También pasan de ser más físicos (pegar, morder…) a ser más verbales con el desarrollo del lenguaje.
El primer año los niños/as tienen con el adulto una relación de dependencia; el siguiente empiezan a conocer un poco quiénes son sus iguales y se pueden dar agresiones físicas leves (mordiscos, empujones, gritos…) debido a la dificultad que tienen todavía con el lenguaje. En el tercer año se autoafirman: éste soy yo y yo decido; tienen muy claro que No es No y comienzan a dialogar.
Recordatorio a la hora de afrontar los conflictos:
- Siempre hay que prestar atención a la otra mirada del conflicto.
- Tratar a los niños y niñas con respeto.
- Escucharlos.
- Acompañarlos.
- Tener paciencia al dialogar con ellos.
- Ejercitar la comprensión con los pequeños.
- Desarrollar los afectos.
- Potenciar el lenguaje en todas sus variantes: tanto el verbal como el corporal.
- Ofrecerles distintas opciones para solucionarlos.
Consejos para solucionarlos:
1.Relajarse:
Es importante que ante cualquier conflicto los niños/as se encuentren calmados. Ninguna solución coherente surgirá mientras se encuentren molestos o emocionalmente frágiles.
2. Saber disculparse:
Alentar a los niños/as a disculparse, dependiendo de la situación, ayudará a reparar las relaciones con los demás y abrirá las puertas para el diálogo y las posibles soluciones.
3. Reforzar la empatía:
Cuando el niño/a es capaz de ponerse en el lugar del otro, la resolución del conflicto llegará más rápido y será más eficaz.
4. Los adultos pueden servir de ejemplo:
Definitivamente los niños/as aprenden más del ejemplo (imitación) que de las palabras. Si observa en sus familiares o docentes que hay formas diferentes de abordar los problemas, tratará de imitarlo, y por supuesto, esto ayudará a solucionar cualquier problema entre los niños.
5. Dramatizaciones:
Una buena forma para que los niños/as practiquen e incorporen la resolución de conflictos, es a través de los juegos de roles o de situaciones hipotéticas. Estas actividades permiten a los niños/as la posibilidad de valorar distintas perspectivas y hacen que lo vean como algo natural.

El Juego y el Juguete
Desde que el/la niño/a nace, juega; juega con su cuerpo, con los objetos que tiene a su alcance, y como no, juega con los juguetes.
Desde que nacemos, somos una fuente inagotable de actividad: mirar, tocar, curiosear, imaginar, soñar, expresar, inventar, descubrir, crear… Jugar es una forma de descubrir el mundo, pero también es una forma de expresión y comunicación.
El juego y el juguete contribuyen de modo muy positivo a la estimulación de todos los aspectos del crecimiento y desarrollo humano. Y con determinados juguetes, se potencia en el/la niño/a el desarrollo de la creatividad, la inteligencia, la afectividad, la sociabilidad, la coordinación de movimientos, el lenguaje y casi todas las facetas del desarrollo de la personalidad (desarrollo motor, intelectual, social, afectivo, emocional).
Es importante saber cómo son los niños/as, y para ello analizaremos qué necesidades básicas tienen, cuál son los juguetes adecuados para ellos, y el momento propicio para utilizarlos.
De 0 a 1 año – Descubriendo el mundo a través de los sentidos
Durante el primer año de vida, la percepción sensorial, la manipulación, la coordinación de movimientos y los primeros contactos con las personas de su entorno, son los principales ámbitos de aprendizaje, estimulación y juego.
Entre los juguetes que podemos proporcionarle para facilitar la estimulación sensorial podemos encontrar: mantitas con texturas y sonidos; móviles de cuna; mordedores y sonajeros, peluches y muñecos blanditos de tacto suave; gimnasios que les inviten a mover las distintas partes de su cuerpo…
De 1 a 2 años – Aprendiendo a controlar los movimientos
En estos primeros años se pasa de ser un bebé a ser niño/a y, para esta transformación, ha de superar importantes cambios y aprendizajes en todas las facetas de su desarrollo: lenguaje, razonamiento, afectividad, socialización y coordinación de movimientos.
Les ayudaremos proporcionándoles juguetes que desarrollen su motricidad: balancines, toboganes, columpios para subir, bajar, entrar, salir, balancearse; piezas de diversos tamaños para meter unas dentro de otras; juguetes para ensartar, apilar o colocar en fila; pinturas, ceras blandas y pizarras para ejercitar el trazo; cubos, palas y diferentes recipientes…
De 2 a 3 años – Juguetes para estimularle a través del juego
Durante los 3 primeros años de vida, el desarrollo cerebral y la capacidad de aprendizaje son mucho mayores que en otras etapas. Es fundamental, por lo tanto, que además de proporcionarle juguetes variados, que dediquemos mucho tiempo a interactuar con él/ella a través de distintos tipos de juegos.
Para estimularle se recomienda proporcionarle el siguiente tipo de juegos: triciclos y vehículos, pelotas, carritos y carretillas; juguetes que inviten a bailar o imitar movimientos; juegos de abrochar con cremalleras, cordones, botones, velcro; juguetes que reproduzcan aparatos que utilizamos los mayores, horno, lavadora, ordenador, teléfono…; instrumentos musicales: tambor, maracas, piano, trompeta, micrófono…; así como juguetes que reproduzcan profesiones: médicos, mecánicos, policía, vendedores…