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Alimentación: Hábitos Saludables

El proceso de aprendizaje de hábitos alimentarios es especialmente importante durante los primeros años de vida ya que, además de facilitar un buen estado nutricional y un crecimiento óptimo, puede ayudar a consolidar la adquisición de hábitos saludables para la edad adulta.

Este periodo, especialmente 0-3 años, es una etapa en la que el crecimiento físico, el desarrollo cognitivo y el bienestar emocional dependen en gran medida de una nutrición adecuada y equilibrada. Es por ello que en este periodo el niño incorpora progresivamente a su dieta alimentos de la comida familiar y desarrolla su gusto probando nuevos sabores y texturas, comenzando a mostrar sus preferencias.

La educación de la conducta alimentaria en esta franja de edad tiene el objetivo de conseguir, además de un buen estado nutricional, el aprendizaje de hábitos alimentarios saludables. Debe ser sobre todo un proceso de descubrimiento y exploración, por lo que la estimulación de esta actitud positiva ante la comida es muy importante, teniendo no solo un valor nutricional sino también educativo.

Para ello, es indispensable el acompañamiento de las personas adultas en las comidas, ofreciéndoles una diversidad de alimentos lo más variado y saludable posible. A través de estos alimentos, debemos proporcionarles los nutrientes esenciales y necesarios (como proteínas, calcio, hierro y vitaminas) para un buen desarrollo de sus huesos, músculos, órganos y tejidos.

El organismo de nuestros hijos e hijas está en pleno desarrollo, motivo por el cual es imprescindible que reciban una nutrición lo más equilibrada saludable posible para así evitar posibles enfermedades.

RECOMENDACIONES ALIMENTARIAS EN LA ETAPA 0-3

  • Ofrece a tu hijo o hija los mismos alimentos que come el resto de la familia, comiendo al mismo tiempo todos juntos.
  • Programa las diferentes comidas de manera regular, tres comidas principales y dos más ligeras (una a media mañana y otra a la merienda).
  • Ofrece una amplia variedad de alimentos de todos los grupos principales (carne, fruta, legumbres, verdura, lácteos, etc).
  • Realiza recetas creativas con diferentes sabores, colores, texturas y prepara los alimentos de forma que creen un atractivo visual.  
  • Ofrece pequeñas cantidades de alimentos a la vez, no ofrezcas alimentos con muchas calorías y pocos nutrientes.
  • Trata que el horario de las comidas sea el mismo si es posible todos los días para así crear una rutina alimentaria.
  • Como adulto debes ser un buen ejemplo por medio de tus propios hábitos alimentarios saludables.

La importancia de los Límites en los niños y las niñas

Los límites y las normas ayudan a establecer un orden, además de regular la vida cotidiana y evitar conflictos. Un niño/a feliz necesita sentirse seguro y protegido, y para ello necesita límites y normas.

En cuanto a la educación, establecer límites es decirle hasta dónde puede llegar, qué tiene permitido hacer y qué no. Los límites le dan al niño o la niña contención, seguridad y protección para enfrentarse al mundo. En el desarrollo de su personalidad, los pequeños ensayan y comprueban estos límites y pondrán a prueba a los adultos en numerosas ocasiones.

Cuando se incorporan las normas en la educación de los hijos e hijas ha de hacerse de una manera consciente. Los límites han de ser razonables y respetuosos con su integridad . Por eso, cuando se pongan límites se considerarán aspectos como:

  • Las normas y límites han de ser justas, razonables, claras, concisas y consecuentes.
  • Transmitirlos de manera positiva y amable, pero con firmeza y seguridad.
  • Mantener las normas y límites siempre, sin excepciones y sin entrar en discusiones.
  • Darle las órdenes de cerca y mirándolos a los ojos.
  • Es importante establecer límites y reglas de acuerdo con la edad.
  • Lo que se limita es la conducta, no los sentimientos que la acompañan.
  • Nunca se le debe mentir. Si se enfrenta al niño o la niña a aquellas cosas que no le gustan pero que debe aceptar, se le está preparando para asumir la realidad.
  • Es más importante la consistencia que la intensidad. Lo importante es que logre aprender e interiorizar lo que se le pide; si no respeta la norma, poner consecuencias.
  • Nunca acompañar las órdenes de hostilidad, descalificaciones o amenazas, pero sí advertir de posibles consecuencias y reconocer y elogiar después de haberlas cumplido.
Los conflcitos en los niños y niñas de 0 a 3 años

Los padres y madres deben ver los conflictos como normales porque también son una manera de descubrir las sensaciones, de aprender a interactuar y de sentir los afectos.

Los niños y niñas tienen todo un mundo por descubrir; en el cual, el adulto es su modelo y por eso tenemos que hablarles siempre desde el respeto, dándole la importancia que tiene al lenguaje corporal, emplear el tiempo que sea necesario, enseñarles a pedir perdón y a reconocer los errores.

Conforme los niños y niñas van creciendo, los conflictos pasan de ser breves y frecuentes a más duraderos y menos habituales. También pasan de ser más físicos (pegar, morder…) a ser más verbales con el desarrollo del lenguaje.

El primer año los niños/as tienen con el adulto una relación de dependencia; el siguiente empiezan a conocer un poco quiénes son sus iguales y se pueden dar agresiones físicas leves (mordiscos, empujones, gritos…) debido a la dificultad que tienen todavía con el lenguaje. En el tercer año se autoafirman: éste soy yo y yo decido; tienen muy claro que No es No y comienzan a dialogar.

Recordatorio a la hora de afrontar los conflictos:

  • Siempre hay que prestar atención a la otra mirada del conflicto.
  • Tratar a los niños y niñas con respeto.
  • Escucharlos.
  • Acompañarlos.
  • Tener paciencia al dialogar con ellos.
  • Ejercitar la comprensión con los pequeños.
  • Desarrollar los afectos.
  • Potenciar el lenguaje en todas sus variantes: tanto el verbal como el corporal.
  • Ofrecerles distintas opciones para solucionarlos.
Consejos para solucionarlos:

1.Relajarse:

Es importante que ante cualquier conflicto los niños/as se encuentren calmados. Ninguna solución coherente surgirá mientras se encuentren molestos o emocionalmente frágiles.

2. Saber disculparse:

Alentar a los niños/as a disculparse, dependiendo de la situación, ayudará a reparar las relaciones con los demás y abrirá las puertas para el diálogo y las posibles soluciones.

3.    Reforzar la empatía:

Cuando el niño/a es capaz de ponerse en el lugar del otro, la resolución del conflicto llegará más rápido y será más eficaz.

4.    Los adultos pueden servir de ejemplo:

Definitivamente los niños/as aprenden más del ejemplo (imitación) que de las palabras. Si observa en sus familiares o docentes que hay formas diferentes de abordar los problemas, tratará de imitarlo, y por supuesto, esto ayudará a solucionar cualquier problema entre los niños.

5.    Dramatizaciones:

Una buena forma para que los niños/as practiquen e incorporen la resolución de conflictos, es a través de los juegos de roles o de situaciones hipotéticas. Estas actividades permiten a los niños/as la posibilidad de valorar distintas perspectivas y hacen que lo vean como algo natural.

El Juego y el Juguete

Desde que el/la niño/a nace, juega; juega con su cuerpo, con los objetos que tiene a su alcance, y como no, juega con los juguetes.

Desde que nacemos, somos una fuente inagotable de actividad: mirar, tocar, curiosear, imaginar, soñar, expresar, inventar, descubrir, crear… Jugar es una forma de descubrir el mundo, pero también es una forma de expresión y comunicación.

El juego y el juguete contribuyen de modo muy positivo a la estimulación de todos los aspectos del crecimiento y desarrollo humano. Y con determinados juguetes, se potencia en el/la niño/a el desarrollo de la creatividad, la inteligencia, la afectividad, la sociabilidad, la coordinación de movimientos, el lenguaje y casi todas las facetas del desarrollo de la personalidad (desarrollo motor, intelectual, social, afectivo, emocional).

Es importante saber cómo son los niños/as, y para ello analizaremos qué necesidades básicas tienen, cuál son los juguetes adecuados para ellos, y el momento propicio para utilizarlos.

De 0 a 1 año – Descubriendo el mundo a través de los sentidos

Durante el primer año de vida, la percepción sensorial, la manipulación, la coordinación de movimientos y los primeros contactos con las personas de su entorno, son los principales ámbitos de aprendizaje, estimulación y juego. 

Entre los juguetes que podemos proporcionarle para facilitar la estimulación sensorial podemos encontrar: mantitas con texturas y sonidos; móviles de cuna; mordedores y sonajeros, peluches y muñecos blanditos de tacto suave; gimnasios que les inviten a mover las distintas partes de su cuerpo…

De 1 a 2 años – Aprendiendo a controlar los movimientos

En estos primeros años se pasa de ser un bebé a ser niño/a y, para esta transformación, ha de superar importantes cambios y aprendizajes en todas las facetas de su desarrollo: lenguaje, razonamiento, afectividad, socialización y coordinación de movimientos.

Les ayudaremos proporcionándoles juguetes que desarrollen su motricidad: balancines, toboganes, columpios para subir, bajar, entrar, salir, balancearse; piezas de diversos tamaños para meter unas dentro de otras; juguetes para ensartar, apilar o colocar en fila; pinturas, ceras blandas y pizarras para ejercitar el trazo; cubos, palas y diferentes recipientes…

De 2 a 3 años – Juguetes para estimularle a través del juego 

Durante los 3 primeros años de vida, el desarrollo cerebral y la capacidad de aprendizaje son mucho mayores que en otras etapas. Es fundamental, por lo tanto, que además de proporcionarle juguetes variados, que dediquemos mucho tiempo a interactuar con él/ella a través de distintos tipos de juegos.

Para estimularle se recomienda proporcionarle el siguiente tipo de juegos: triciclos y vehículos, pelotas, carritos y carretillas; juguetes que inviten a bailar o imitar movimientos; juegos de abrochar con cremalleras, cordones, botones, velcro; juguetes que reproduzcan aparatos que utilizamos los mayores, horno, lavadora, ordenador, teléfono…; instrumentos musicales: tambor, maracas, piano, trompeta, micrófono…; así como juguetes que reproduzcan profesiones: médicos, mecánicos, policía, vendedores…

Periodo de Adaptación

La incorporación a la Casa de Niños constituye un hito transcendental en la vida de los niños y niñas. Para la mayoría de ellos, el inicio de la escolaridad coincide con su primera separación del ambiente familiar. Este acontecimiento implica un coste emocional también para sus padres, que a menudo experimentan necesidades y sentimientos desconocidos ante la escolarización de sus hijos.

El periodo de adaptación se rige como una herramienta imprescindible para facilitar el tránsito desde el hogar al aula, satisfacer los intereses y necesidades de la triada alumnado-familias-educadores, y construir los cimientos de un vínculo sólido y colaborativo entre familia y escuela.

Cada niño o niña vive su proceso de adaptación de una manera individual, no existe un periodo de adaptación estándar, sin embargo podemos señalar conductas frecuentes que se pueden observar durante este periodo:

  • Comportamientos de timidez, que no expresen sus sentimientos, que se muestren inhibidos…
  • Expresión de tristeza, rechazo al educador y a sus compañeros/as.
  • Rabietas y llantos en el momento de la entrada por la separación familiar.
  • Fuera de la escuela, en casa pueden darse conductas atípicas como no querer separarse de sus familiares más directos.
  • Pueden darse alternaciones en la alimentación y el sueño.
  • También pueden llegar a expresar sus conflictos a través del cuerpo (vómitos, fiebre, incontinencia urinaria…).

Es importante en este etapa educativa mantener un intercambio bidireccional entre familia y escuela. Por ello conviene valorar conjuntamente la evolución del proceso de adaptación para que sea coherente y significativa.

¿Cómo puede ayudar la familia en el proceso de adaptación?

  • Hablarle sobre la situación nueva que va a vivir de una forma positiva.
  • Venir juntos a la casita y conocer el aula, a los compañeros/as y las educadoras.
  • Es recomendable que la entrada al ámbito escolar se realice de forma escalonada, aumentado el periodo de estancia en la escuela de forma progresiva. Cada niño/a sigue un ritmo individual y diferente.
  • Las despedidas deben ser rápidas, cuanto más largas más angustia se genera.
  • Tratar de entender y aceptar los sentimientos del niño y de la niña como natural y expresarlo así para que se sientan comprendidos.

Recordad que no debemos trasladar nuestros miedos y angustias al niño/a, es importante mostrar tranquilidad y naturalidad durante este periodo para transmitirles seguridad y confianza.

¿Cuando decimos que el niño/a está adaptado?

Consideramos que el niño y la niña están adaptados, no cuando ha dejado de llorar, sino cuando vemos que es capaz de intercambiar experiencias y establecer una comunicación afectiva, cuando puede expresar alegría o enfado hacia el educador y aceptar su consuelo, cuando utiliza con más facilidad los objetos y el espacio de la clase, y cuando se integra en el grupo de iguales.