
El 14 de abril de 1933 el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora y el del Gobierno, Manuel Azaña, junto a otras autoridades del momento, inauguraron siete grupos escolares como conmemoración del segundo aniversario de la proclamación de la misma.
Una comitiva salió a las diez de la mañana de la recién inaugurada Escuela Normal y Museo Pedagógico (Paseo de la Castellana nº 61, hoy Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional) y se dirigió al Paseo del Marqués de Zafra donde, ante el Grupo Escolar Amador de los Ríos esperaban decenas de niños que agitaban cajitas de bombones, regalo sufragado por el Ayuntamiento de Madrid y por el Ministerio de Instrucción Pública. Después continuaría recorriendo las calles de Madrid hasta verse inaugurados seis colegios más.
Este colegio debe su nombre al historiador, crítico literario y arqueólogo español José Amador de los Ríos y Serrano (Baena, 1816-Sevilla 1878). Destacó en la vida intelectual del siglo XIX, tanto por su extensa obra sobre historia de España, como por haber ocupado diversos cargos públicos.
Fue miembro de la Real Academia de Historia y de Bellas Artes de San Fernando, catedrático y decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Censor de Teatros, rector de la Universidad Central de Madrid (actual Universidad Complutense), Director del Museo Arqueológico Nacional e Inspector de Instrucción Pública. Como catedrático de Literatura tuvo entre sus alumnos a futuros políticos como Antonio Cánovas del Castillo, Emilio Castelar y José Canalejas, e intelectuales como Menéndez Pelayo y Leopoldo Alas Clarín.
El Amador de los Ríos responde a la estructura de los colegios de la época, obra del arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta, bajo la dirección de Bernardo Giner de los Ríos. Lo que hace singular a este edificio, además de la bella cristalera de su entrada y la pasarela de comunicación entre sus dos módulos, es la escultura en bronce, obra del valenciano José Capuz, que representa, a través de dos niños desnudos, el triunfo de la educación.









