Es una tradición muy castiza, muy de Madrid. Madrid es la ciudad más acogedora del mundo y el colegio es una muestra de ello. Despedimos el carnaval con el entierro de la sardina y, a pesar del riguroso luto, una fiesta por todo lo alto.
Como no podía ser de otra manera, el martes 13 celebramos el Carnaval. La temática era los Juegos Olímpicos, por eso llevábamos túnicas blancas y corona de laurel como los griegos.
La mitad del alumnado interpretó con la melódica la canción Carros de Fuego.
Aprovechando el buen tiempo nos fuimos a conocernos mejor, a jugar, a compartir, a reír..., en definitiva, a aprender que se puede pasar muy bien sin pantallas y al aire libre.