En respuesta al creciente uso inadecuado de las pantallas digitales en un entorno no escolar y los efectos perjudiciales que esto conlleva para las mentes de nuestros pequeños y pequeñas, nuestro colegio ha decidido tomar acción. Reconociendo a la escuela como un lugar fundamental para compensar este fenómeno, este año dedicamos nuestras jornadas culturales a enseñar a nuestros niños y niñas que es posible disfrutar de las familias, de amigos y amigas y de los docentes sin usar nada de tecnología.
Con la valiosa colaboración de las familias, pudimos llevar a cabo esta iniciativa que promueve el juego y la interacción social. Durante el primer día, los patios de la escuela se convirtieron en un escenario lleno de risas y diversión, donde los más pequeños participaron en juegos como la rana, la petanca, la comba, las chapas, las carreras de sacos y los desafiantes obstáculos.
Mientras tanto, en el interior, se practicaron juegos de mesa que estimularon la creatividad y el ingenio de los participantes. La premisa era clara: demostrar que jugar es más divertido cuando se comparte con otros.
En el segundo día de nuestras jornadas culturales, demostramos que la solidaridad es otro pilar fundamental de nuestra comunidad educativa. Nos unimos al movimiento UNOENTRECIENMIL, una noble causa que lucha contra la leucemia infantil. Organizamos una emocionante carrera solidaria, donde alumnos y alumnas, docentes y familias se unieron para recaudar fondos en apoyo a esta importante asociación.
En nuestro colegio, no solo nos preocupamos por la formación académica, sino que también promovemos valores como la solidaridad, el juego y la importancia de mantener una vida activa y saludable. Estas jornadas culturales no solo fueron un éxito en términos de diversión, sino también un recordatorio de la importancia de trabajar juntos para construir un mundo mejor.





