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Nivel 1: Vigilancia
Los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) son únicos desde su nacimiento. A partir de los 18 meses, el desarrollo puede diferir de los patrones habituales. Es fundamental que educadores y familias estén atentos a signos de alerta en el juego, lenguaje y socialización, manteniendo una comunicación constante para el seguimiento del desarrollo.
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Nivel 2: Detección
Ante señales de alerta, se inicia la detección específica mediante pruebas de cribado. Los Equipos de Orientación utilizan cuestionarios y observación directa para confirmar la sospecha de TEA (Trastorno del Espectro Autista). Estas pruebas no son diagnósticos definitivos, pero permiten derivar a una evaluación detallada si es necesario.
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Nivel 3: Evaluación
Ante la sospecha de TEA (Trastorno del Espectro Autista), el EOEP colabora con el Equipo Específico para realizar una evaluación psicopedagógica detallada en el entorno natural del alumno. Se analizan capacidades cognitivas y sociales, implicando activamente a la familia y al centro educativo para proponer los apoyos necesarios.
