Italia (junio 2025)

Un viaje para el recuerdo: de Florencia a Venecia con mucho arte… y mucho calor

Este curso, el tan esperado viaje de fin de etapa de 2º de Bachillerato nos llevó hasta Italia, concretamente a Florencia y Venecia. Una experiencia que mezcló cultura, risas, calor (mucho calor) y momentos que difícilmente vamos a olvidar.

Empezamos en Florencia, la cuna del Renacimiento, donde nada más llegar ya sentimos que estábamos en una ciudad de película. Las calles empedradas, las fachadas con siglos de historia y ese ambiente artístico que se respira en cada esquina nos atraparon desde el primer momento.

Visitamos la Galería de los Uffizi, donde pudimos ver en directo obras de Botticelli, Leonardo, Miguel Ángel… ¡increíble! Luego fuimos a la Galería de la Academia, donde el David de Miguel Ángel nos dejó a todos con la boca abierta. Verlo en persona impone, por mucho que ya supiéramos cómo era. Otra parada obligatoria fue el Palacio Pitti, una antigua residencia de los Médici que ahora alberga museos y arte por todas partes pese a que los Jardines de Bóboli, nos decepcionaron un poco y, sobre todo, no nos dieron la sombra que necesitábamos. Porque sí: hizo muchísimo calor. Sombreros, abanicos, botellas de agua y helados se convirtieron en nuestros mejores aliados. El palacio de la Signoria, las iglesias de santa María la Novella y la Santa Croce, la catedral de santa María del Fiore con su esbelto campanile y su histórico baptisterio cerrado con las “Puertas del Paraíso” y. cómo no, su célebre Porcellino de bronce cuyo hocico tocamos para volver a la ciudad como marca la tradición. Todo en la ciudad fue espectacular además de sus pizzas, espagueti y risottos.

Tras unos días intensos en Florencia, pusimos rumbo en bus a Venecia, esa ciudad de canales que tantas veces habíamos visto en fotos. Pero vivirla en persona fue otra historia.

En Venecia visitamos la Plaza de San Marcos con el bonito Palacio Dual, la impresionante Basílica y la Biblioteca marciana. También el Puente de los Suspiros (donde más de uno aprovechó para una buena foto), el Puente de Rialto, y desde el vaporetto apreciamos el gran canal con sus majestuosos palacios entre los que destacó Ca’ d’Oro. Para rematar, algunos pasaron un rato en la playa, que, aunque no es lo más típico de Venecia, les vino genial para descansar y darse un baño después de tantos paseos al sol.

En resumen: han sido unos días intensos, llenos de cultura, calor, madrugones, carcajadas, buena comida italiana y una convivencia que recordaremos pese a las esperas y algún que otro incidente que quedará en Italia y en nuestra memoria. Un broche perfecto para cerrar esta etapa. Volvemos con la mochila llena de recuerdos, con más de mil fotos… y con muchas ganas de retornar.

                                                                 Chelo Moreno Sánchez