El departamento de Economía planteó varias actividades para estas Jornadas Culturales dedicadas a Miguel Ángel y el Renacimiento. La pretensión fue aunar unos contenidos académicos con un enfoque lúdico, es decir, que sirvieran para aprender y divertirse.


En 4ºESO se propuso a los alumnos jugar al “Gestos”. Una vez dividida la clase en dos equipos, intervenía por turno un miembro de cada equipo: el protagonista debía representar ante sus compañeros sin hablar la palabra que le hubiera tocado y esos compañeros tenían que adivinarla. Obviamente, la dificultad estriba en que no se podía emitir sonido alguno, sino que toda la comunicación debía ser no verbal.
En cuanto se superaron las dudas iniciales, los gestos comenzaron a sofisticarse y el nivel de complejidad de las palabras también fue incrementándose. Representar sin hablar objetos como “lienzo” o “yelmo” tiene su dificultad, pero conseguir que tu equipo adivine el nombre de obras artísticas como Romeo y Julieta de Shakespeare o La Última Cena de Miguel Ángel supone un verdadero reto de creatividad e imaginación.
En 1º de bachillerato, se mantuvo el objetivo de averiguar una palabra entre los miembros del equipo, pero las habilidades mímicas se sustituyeron por la expresión verbal. El conocido juego del “Tabú” consiste en intentar que tu equipo adivine un concepto sin poder pronunciar determinados términos relacionados con la palabra secreta que se le indican al orador antes de su intervención; el equipo que no está participando en cada turno, tiene el papel de controlar que el protagonista no utilice esas palabras tabú.
Por ejemplo, había que dar pistas sobre “catedral” sin decir “iglesia”, “cristiano” ni “misa”; o hablar de una “brújula” sin mencionar “barco”, “orientación” ni “aguja”. No es tan fácil describir una “fragua” sin poder emplear los términos “herrero”, “yunque” o “forja”, ni aludir a “Felipe II” sin referirse a “rey”, “El Escorial” o “imperio”. El juego puso bajo la lupa la cultura general de los alumnos y su facilidad para buscar sinónimos, expresiones alternativas y rodeos perifrásticos.

En 2º de bachillerato había que subir la apuesta y el planteamiento fue revivir un antiguo concurso de televisión: El tiempo es oro. En ese mítico programa varios equipos de concursantes medían sus conocimientos en diversas pruebas: averiguar una palabra partiendo de su definición, formar palabras con sílabas mezcladas o encontrar palabras en sopas de letras. Sin embargo, la prueba estrella era el reto con el que terminaba cada programa: el presentador leía una serie de pistas encadenadas donde la respuesta a cada una servía de base para la siguiente y el equipo finalista tenía un tiempo límite para resolver la última de las cuestiones. Estamos hablando de los años 90, por lo que las fuentes para buscar dichas respuestas eran una serie de enciclopedias y libros de consulta en papel que ocupaban toda la pared del plató.
Adaptándonos a los tiempos que corren, cambiamos los tomos físicos por consultas en Internet, pero manteniendo la esencia del desafío intelectual en equipo. Así, encontrando los nexos entre el atentado durante la boda de Alfonso XII con el premio Nobel concedido a Ramón y Cajal, se podía llegar a relacionar la carretera M-607 con el Peugeot 607 y finalmente responder que la mencionada marca francesa empezó vendiendo molinillos de café. La primera pista no tiene nada que ver con la respuesta final y ahí precisamente reside la particularidad de este juego.
El departamento quiere agradecer el interés demostrado por los alumnos de los diferentes grupos y reconocer el impresionante despliegue de soft skills (las ya citadas creatividad, trabajo en equipo, imaginación, capacidad para relacionar, etc) que llevaron a cabo. Esperamos que estas actividades resultaran educativas y entretenidas a la vez.
Víctor Manuel Fernández (Jefe de del Departamento de Economía)