La utilidad de la filosofía y la salud mental en la adolescencia

El Día Mundial de la Salud Mental se celebra anualmente el 10 de octubre y tiene como objetivo que nos hagamos más conscientes acerca de esta cuestión. Los datos de distintas organizaciones, tanto nacionales como internacionales, son alarmantes. Según Unicef España, el impacto de las redes sociales ha generado un aumento significativo de problemas de salud mental relacionados con la ansiedad y la baja autoestima, en especial por la permanente exposición a imágenes idealizadas y la comparación social, a lo que habría que añadir la presión académica y las expectativas sociales. Aun con la debida prudencia con que hay que tomar estos datos, según un estudio de esta organización desarrollado durante el curso académico 2023-2024 con la participación de 168 centros educativos y las opiniones de 4.740 adolescentes de entre 13 y 18 años, cuatro de cada diez adolescentes españoles afirman haber tenido —o cree haber tenido— un problema psicológico durante el último año, aunque más de la mitad no ha pedido ayuda y un tercio no se lo ha contado a nadie.

En lo que sigue voy a incluir algunos pasajes de un trabajo por grupos que se hizo en 5ºA, en el que tratamos de pensar cómo podría la filosofía ser útil respecto a un problema que parece estar alcanzando una dimensión de pandemia. Antes de darles la palabra, recuerdo que este saber trata de dar una visión de conjunto frente a la especialización y parcelación del problema en disciplinas que, a veces, se dan la espalda unas a otras. La filosofía puede ayudar a clarificar ideas, analizar e interpretar las teorías, aclarar algunas experienciasy contribuir a transformar la realidad. Por decirlo de forma un poco más concreta: para establecer un correcto diagnóstico, hay que integrar los resultados de una pluralidad de saberes especializados (psiquiatría, psicología, antropología, economía, sociología, educación…); además, la filosofía podría contribuir a establecer con rigor el mapa psíquico humano para diferenciar, por ejemplo, la tristeza de la depresión; puede abrir el enfoque hacia aspectos culturales, económicos y sociales generadores de malestar, o apuntar de forma crítica a algunos excesos de la industria farmacéutica, entre otras cosas. Solo dedicamos una sesión a este asunto, por lo cual lo recogido es inevitablemente breve; pero lo puesto en común es bastante interesante.

Daniela Matos, Paola Plaza, Kelly Rivera, Adrián Medina e Iyán Soriano

Respecto a la pluralidad de disciplinas que deben pensar el problema, estos alumnos citan a la psicología, la antropología, la neurología y la psiquiatría. Como ante todo es precisa la clarificación conceptual, comienzan estableciendo buenas definiciones para hacer una adecuada descripción de la cuestión.

Por ejemplo: “Depresión: estado de desgana y/o tristeza constante.

Ansiedad: estado en el que un individuo está en un estado perpetuo de nervios, tristeza, agobio y/o tensión.

Esquizofrenia: enfermedad mental en la que el individuo sufre alucinaciones auditivas y/o visuales. Salud mental es el bienestar psicológico de una persona.”

Continúa así su reflexión: “Nosotros consideramos que hay algunas prácticas actuales como la medicalización excesiva o el no considerar el contexto cultural, que pueden estar conllevando a un aumento en enfermedades mentales y al declive de la salud mental de los jóvenes. Adicionalmente, creemos que las redes sociales también afectan en gran medida a los jóvenes debido a las comparaciones que ciertas personas pueden hacer; otra causa más podría ser la vida académica, la cual podría llegar a producir estrés o ansiedad en los jóvenes.

Debido a estas prácticas y problemas, nosotros creemos que una manera de solucionarlo sería hacer una campaña de concienciación sobre el uso de fármacos y el de las redes sociales; además de alentar a otros expertos a informarse mejor de sus pacientes. Por último, también creemos de vital importancia reforzar la comunicación entre alumnos y profesores.”

Daniela García, Helena Maldonado, Sofía Laroussi y Alejandro Barajas

“Principalmente, se estudiarán, se buscarán razones por las que una persona pueda sentirse afectada. En base a esto, se indagarán los problemas principales que podrían causar enfermedades en la salud mental como, por ejemplo, problemas en casa o en el colegio que podrían provocar el escoger malas decisiones y tener una mala conducta. Por lo tanto, pensamos que la filosofía sopesaría cualquier posibilidad de malestar, tratando de esa manera de cambiar la forma de pensar, y dándole importancia al asunto profundizando en él; por ejemplo, cuestionando por qué las personas tienden a una mala forma de vida, en vez de buscar ayuda profesional; aunque a veces no es fácil pedir ayuda por el miedo a ser juzgado.

Para finalizar, algunas soluciones que proponemos son que en vez de recetar antidepresivos para intentar aliviar un poco la situación se podría tratar de ser más cercanos e intentar entender su forma de pensar; otra solución es que las grandes compañías tomen conciencia de esta situación e inviertan en dar publicidad a este tipo de problemas.”

Azara Rojo, Laia Sánchez, Sofía Pérez, Sheila Pérez y Nacho Hernández

“Se debería combinar la psicología y otras ciencias para saber qué número de personas dicen sufrir enfermedades mentales para así indagar más en estas y saber qué tienen en común entre ellas.

Hay que cuestionar los procesos que ha seguido la psiquiatría sobre cómo tratar a las personas que sufren estas enfermedades. Hasta ahora solamente se les ha tratado y medicado sin indagar hasta llegar a la raíz del problema.

La solución sería desarrollar un método para llegar a la raíz del problema sin la necesidad de medicar a los enfermos y así buscar si hay un punto en común entre todos los pacientes o si es algo individual.”

Sergio Gómez, David García, Pablo García, Diego Acebes y Alejandro Alfonso

“Desde un punto de vista científico, como la psicología, medicina o psiquiatría, este problema es y debe ser abordado desde un punto de vista físico, externo, haciendo uso de pastillas, medicamentos, analgésicos…

Muchas veces los afectados lo tratan de abordar de manera personal, haciendo uso de las drogas, alcohol, etc.; además, por presión social no se comunican y no se busca ayuda externa.

Desde el punto de vista de la filosofía, esta trataría de buscar los conceptos clave y definirlos para saber las raíces de los problemas y a través de su definición verlo más claro.

Al contrario que la psiquiatría, la filosofía trataría de abordar el detonante del problema en vez de tratarlo de una manera más general.”

AxelBartesch, Diego Domínguez, Elena Fernández, Allison Cortez, Odile Martín y María Martínez

“Creemos que lo que hay que hacer es modificar la forma en la que está creada la sociedad. Quizás deberíamos tener más ayudas psicológicas y que nos inculcasen ideas filosóficas para así poder razonar más nuestros problemas y que no nos creemos tanto estrés y tanta carga negativa en nuestra cabeza.

La unificación de las ciencias como psicología, antropología, psiquiatría… son las principales ciencias que estudian cómo funciona el comportamiento de cada ser humano.

También deberíamos tener programas de salud mental en las escuelas para ayudar a los jóvenes a manejar situaciones de estrés, ansiedad, etc.

La clave está en mejorar la educación, tener mayor accesibilidad a las ayudas sociales y más apoyo comunitario para crear un entorno positivo y así mejorar el bienestar de las personas con dichos problemas.

Básicamente, la clave nos parece que es intentar solucionar esta problemática desde que somos jóvenes para que el problema no vaya a más.”

Alexis Rodríguez, Paula Rodríguez, Gabriela Sanga, AndreiSava, IriaMonarri y SaraOuariki

“A día de hoy, es un tema muy tabú, por lo que a la gente le da vergüenza decirlo por la crítica que puedan recibir o miedo a que les dejen de lado. Así que nosotros creemos que ya desde infantil en adelante se deberían dar claves de apoyo y dedicarle un tiempo a aprender cómo sobrellevarlo. Además, los políticos también deberían hablar de ello y tomar medidas para ayudar.

Creemos que las materias que deberían ocuparse de ello son la filosofía y psicología. Además, se debería de aportar algo de saberes sobre la salud mental y de cómo deberíamos de interpretarlos y finalmente solucionarlos. Esto se podría llevar a cabo a partir de la implementación de charlas, de libros y cortometrajes educativos relacionados con el tema.”

La utilidad de la filosofía y la salud mental en la adolescencia

Deja una respuesta