
Miguel Antonio Catalán Sañudo (Zaragoza, 1894− Madrid, 1957) fue y sigue siendo gran científico de prestigio internacional, un hombre de la misma estirpe a la que pertenecieron los más grandes científicos españoles del siglo XX como Santiago Ramón y Cajal, Severo Ochoa o Blas Cabrera.
El joven Miguel Catalán ya destacó en sus estudios con calificaciones de excelencia, siendo Premio Extraordinario en el Bachillerato (1910) y, posteriormente también, Licenciado en Ciencias por la Universidad de Zaragoza (1914). En 1915 Miguel Catalán se trasladó a Madrid para iniciar su doctorado, trabajando en el Laboratorio de Investigaciones Físicas de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), institución presidida entonces por el insigne Santiago Ramón y Cajal, premio Nóbel de Medicina en 1906.
Miguel Catalán se graduó, también con notas máximas, en Doctorado de Química (1918), bajo la dirección del catedrático Ángel del Campo, maestro en análisis químico y el introductor de la espectrografía en España. La tesis doctoral de Miguel Catalán, publicada en 1917, versó sobre la espectrometría del magnesio. La espectroscopia o espectrografía es el estudio de la interacción entre la radiación electromagnética y la materia, con absorción o emisión de energía radiante. La espectrometría, como instrumento experimental, tiene aplicaciones en Astronomía, Física y Química, entre otras disciplinas científicas.
Tras su doctorado Miguel Catalán continuó en Madrid como investigador en los laboratorios de la JAE, antecedente del actual Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a la vez que inició su carrera como Catedrático de Física y Química en Segunda Enseñanza, en los Institutos de Palencia, Ávila, Segovia y el Instituto-Escuela de Madrid. Esta dualidad entre la enseñanza y la investigación metódica fue una constante a lo largo de su vida.
En 1920 comenzó a trabajar como investigador en el Imperial College de Londres con una beca de la JAE. Descubrió unas regularidades en el espectro del manganeso, que denominó multipletes, y que llevaron a una mejor compresión de los electrones del átomo. Este descubrimiento le colocó inmediatamente en la élite mundial de los científicos experimentales que estudiaban la estructura de la materia.
La importancia de sus descubrimientos nos lo indica el hecho de que ya en el mismo año 1921, antes de que se publicara su memoria, sus resultados fueron rápidamente divulgados en numerosas revistas científicas. El 28 de julio de 1921 la revista Nature publicó un artículo informando de sus descubrimientos y los más grandes prescriptores mundiales de la ciencia como Fowler, Russell, Sommerfeld y Böhr se hicieron eco en sus propios trabajos de los descubrimientos de este joven científico español.
En 1924 fue designado representante académico español en el Comité de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada, al tiempo que la Institución Rockeffeller le condecía una beca para trabajar en el Instituto de Física Teórica de la Universidad de Munich. En 1926 Miguel Catalán recibió el Premio de la Real Academia de Ciencias, por sus estudios en espectroscopia. En 1930 recibió el Premio Internacional Pelfort. En 1934, ya instalado en el Instituto Nacional de Física y Química, ganó en oposición la nueva Cátedra de Estructura Atómico-Molecular y Espectroscopía de la Facultad de Ciencias en la Universidad Central de Madrid (hoy Universidad Complutense de Madrid).
Entre 1917 y 1933 Miguel Catalán publicó hasta 43 trabajos experimentales sobre espectroscopía, algunos fundamentales para la Astrofísica, como el estudio del espectro del hierro, pues inmediatamente sirvió de base a muchos otros científicos para entender el funcionamiento de las atmósferas estelares, siendo por tanto de importancia capital en la Astrofísica moderna.
Tras haber sido separado de sus puestos en el Instituto Nacional de Física y Química y la Universidad a causa de la Guerra Civil, se le permitió volver a su cátedra en la Universidad Complutense de Madrid a partir de 1946. Se recuerda que comenzó su clase con un “Decíamos ayer…”.
Entre 1948 y 1953 trabajó en el National Bureau of Standards de los EEUU, impartió clases y trabajos de laboratorio en la Universidad de Princeton y otras universidades americanas, ocupando de nuevo su lugar en la élite mundial de la Espectroscopia Atómica. En 1950 fue nombrado Director del Departamento de Espectroscopía Atómica del Instituto de Óptica del CSIC, en Madrid. En 1952 fue nombrado asesor de la Joint Commission for Spectroscopy, el organismo regulador internacional para este campo.
En 1955, por fin reconocido oficialmente en España, fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias. El 11 de noviembre de 1957 murió de manera repentina, en plena actividad física y mental.
Miguel Catalán fue un gran científico, de renombre internacional, un descubridor en los límites del conocimiento humano de aquel momento, un hombre bueno y cabal, un magnífico profesor, un buen director para sus doctorandos, un pedagogo especialista en la enseñanza de la ciencia, un deportista, hombre culto y de convicciones, seguro de sí mismo, gran comunicador, perseverante, en resumen, un hombre excepcional, apasionado de su trabajo.
Su vinculación con el mundo de la Educación Secundaria fue algo que mantuvo durante una parte importante de su vida, como catedrático de Instituto y también como autor de libros de texto de Física y Química destinados a estudiantes de Bachillerato.
La Comunidad Autónoma de Madrid, desde al año 2005, concede anualmente el Premio de Investigación «Miguel Catalán» en Ciencias, en su memoria.







DE COSLADA A LA LUNA: MIGUEL CATALÁN EN LA LUNA
En 1970 la Unión Astronómica Internacional decidió llamar «Miguel A. Catalán» a uno de los cráteres de la cara oculta de la Luna, el situado a 46° de latitud sur y 87° de longitud oeste, en su honor y en reconocimiento a la importancia que sus descubrimientos y aportaciones tuvieron en el desarrollo de la Astrofísica.
Miguel Catalán consiguió convertir su especialidad, la Espectrocopia, en la prueba experimental más importante para el estudio de la estructura atómica, y también en Astrofísica pues sirvió para determinar posteriormente la composición de nuestro Sol y de las estrellas del firmamento al descifrar el espectro de los elementos polielectrónicos.
Por todo ello, con sus descubrimientos y con su nuevo método científico fundamentó las bases experimentales en las que se cimenta el actual modelo de estructura de la materia y la Mecánica Cuántica, propiciando nuevos descubrimientos científicos, como por ejemplo, el spin del electrón.
Miguel Catalán concibió una Tabla Periódica de los Elementos basada en sus estudios espectrales, realizó estudios de astrofísica espectral, y llegó a la convicción de que todo el universo estaba hecho de la misma materia, conforme al análisis de la luz de las estrellas que había realizado.




