En esta tercera temporada, asistimos al romance entre Colin Bridgerton (el tercer hijo de Lady Portia, vizcondesa viuda Bridgerton) y Penélope Featherington, vecina de la familia y personaje controvertido por diversas razones. La serie está basada en las novelas de Julia Quinn y retrata el periodo Regencia (1811-1820) inglés, durante el cual se presentaba a las muchachas jóvenes en la corte; estas accedían entonces a un «mercado matrimonial» que dinamizaba el calendario social de la alta sociedad londinense.
Para evitar spoilers, nos centraremos en situaciones ya descubiertas en temporadas anteriores. La primera: Colin sí está secretamente interesado en Penelope, aunque vive sentimientos confusos entre la amistad y el enamoramiento. Y la segunda: Penélope, además de ser una joven bellísima despreciada por su estética llamativa y cierto exceso de peso, es la inteligencia creativa y literaria que se halla detrás del seudónimo Lady Whistledown. Esta señora genera semanalmente panfletos en los que hace una crónica chismosa y ácida de de lo acaecido durante los últimos días en sociedad.
La temporada narra los enredos entre ambos personajes, así como las dificultades de Penélope para confesar su doble identidad y, al tiempo, reconocer su fuerza, inteligencia e independencia creativa. Para mí esta es la clave: el modo en que una afición se transforma en proyecto vital y acaba emergiendo como un rugido en la identidad de la protagonista.
Penélope Featherington nos inspira, nos hace ver que disfrutar con las propias ideas es posible, y que expresarnos creativamente tiene más valor que cualquier forma de amor. También nos muestra, de manera concluyente, que el respeto en una pareja implica que ambos miembros manifiesten autodeterminación en los proyectos propios, apoyo emocional al compañero (o a la compañera) y admiración hacia los valores y personalidad del susodicho.
En síntesis, la serie, además de divertida y visualmente exquisita, es resonante: deja buen sabor de boca, produce sentimientos de gozo parecidos a gorriones que aletean en el corazón durante horas y genera pensamientos heroicos reiterados, los cuales buscan aplicar a la propia vida las cualidades vitales de Penélope. La recomiendo, por supuesto.


