El antiguo Colegio Imperial se fundó en 1603 por la Emperatriz María de Austria, hija de Carlos V, con el objetivo de educar a los hijos de los príncipes y nobles. Dirigido por los jesuitas hasta su expulsión de España, en 1767, ejerció gran influencia en el ámbito cultural y pedagógico madrileño y tuvo una importante proyección artística en el barroco de la capital.
Recuperado al poco tiempo para la enseñanza, el antiguo edificio ha dado cobijo a diversas instituciones a lo largo de su historia, como escuelas, facultades y bibliotecas de rango universitario, dedicándose a la docencia, ininterrumpidamente, desde hace cuatrocientos años. En 1845 se crea el actual IES San Isidro.



El patio principal fue realizado por Melchor de Bueras en 1679, maestro mayor de las Obras reales desde 1690. Este arquitecto es uno de los primeros introductores del Barroco en la Corte de Carlos II.
Espacio emblemático y acogedor, además de ser un lugar para el recreo de los alumnos, es el marco donde se celebran muchas otras actividades como conciertos o conferencias.
Como claustro central, este fue un elemento vertebrador, a través del cual se accedía a muchas instalaciones, a la Biblioteca, a la escalera.
De estilo herreriano, la decoración constituye un testimonio del Barroco ornamental del último tercio del siglo XVII. Tiene forma cuadrada, la planta porticada tiene arcos de medio punto y en sus claves el escudo del Colegio Imperial.
La pequeña capilla, de planta rectangular, sobresale del ala de las escuelas. Ha recibido distintos usos a lo largo del tiempo, como el de Salón de Actos, cuando la institución acogió la Universidad Central. Ha sido utilizada también para impartir clases, tal y como lo cuenta Pío Baroja en el Árbol de la Ciencia. Incluso en su sacristía llegó a establecerse el laboratorio de química, volviendo a su antigua función después de la Guerra Civil.
Actualmente apenas tiene un carácter religioso, empleándose para actividades culturales como conciertos o exposiciones organizadas por el instituto.
El Instituto cuenta desde 2010 con un museo dedicado a la ciencia y a la educación. La idea fue iniciativa del jefe de estudios y coordinador del proyecto, Rafael Martín, y del historiador Justo Corbacho. Su creación fue posible gracias a una labor de equipo formado por la Dirección, Isabel Píñar Gallardo, profesores, personal de limpieza y mantenimiento, alumnos y padres.
El museo tiene como objetivo exponer adecuadamente y dar valor al rico patrimonio histórico y científico-técnico que posee, así como contar la historia de la educación en Madrid desde el S. XVII hasta nuestros días. Además, recupera un espacio de trabajo para investigar estos materiales y despierta en el alumnado el sentido de pertenencia a esta histórica institución.
Previo estudio y catalogación de los materiales y la restauración de algunos de ellos, se acondicionó la escalera como espacio expositivo.
El Instituto cuenta desde 2010 con un museo dedicado a la ciencia y a la educación. La idea fue iniciativa del jefe de estudios y coordinador del proyecto, Rafael Martín, y del historiador Justo Corbacho. Su creación fue posible gracias a una labor de equipo formado por la Dirección, Isabel Píñar Gallardo, profesores, personal de limpieza y mantenimiento, alumnos y padres.
El museo tiene como objetivo exponer adecuadamente y dar valor al rico patrimonio histórico y científico-técnico que posee, así como contar la historia de la educación en Madrid desde el S. XVII hasta nuestros días. Además, recupera un espacio de trabajo para investigar estos materiales y despierta en el alumnado el sentido de pertenencia a esta histórica institución.
Previo estudio y catalogación de los materiales y la restauración de algunos de ellos, se acondicionó la escalera como espacio expositivo.










