Algunas familias nos han mostrado su preocupación por las salidas al patio en invierno, ya que prefieren que sus hijos se queden en el aula y no salgan en toda la mañana hasta que son recogidos.

El patio es una zona exterior fundamental en cualquier escuela infantil o colegio.
No solamente es un espacio de recreo y ocio donde los niños y niñas puedan jugar, correr y explorar libremente.
El patio es una extensión del aula, una oportunidad para que los niños y niñas entren en contacto directo con la naturaleza, favoreciendo la observación, la manipulación y la exploración de los distintos elementos que encuentran en el mismo.
Además, constituye una oportunidad para el juego espontáneo y la comunicación con otros niños y niñas, aprenden a relacionarse, a compartir, a esperar a interactuar y a convivir.
En el patio los niños pueden moverse con mayor libertad al tener más espacio, corren, montan en triciclo, suben y bajan peldaños, etc. Este movimiento “extra” es necesario cada día y repercute en su salud física, en su desarrollo y crecimiento.
Todo lo que conlleva salir al patio favorece el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños y niñas.

Debemos recordar que demasiado tiempo en un espacio cerrado favorece la proliferación de virus, tal y como hemos aprendido con la pandemia provocada por el “Covid-19”. El frío no provoca infecciones. Por supuesto, los niños y niñas deben salir abrigados; pero por hacer frío no van a enfermar.

Quedarnos toda la mañana en el aula puede suponer un foco de infección y el inicio de contagios. Es más fácil contagiarse si están toda la mañana dentro que si salen al patio, respiran aire fresco y dejamos que se ventile el aula.
Por tanto, mientras la climatología nos deje, en invierno también debemos salir al patio. Los niños y niñas salen abrigados de la misma forma que cuando acompañan a su familia por la calle.
Evangelina López León. Directora de la Zona de Casas de niños Este-10