En nuestro centro, la música no se queda solo en el aula: cada día suena en la entrada, el recreo y la salida, acompañando a nuestro alumnado en distintos momentos de la jornada escolar.
Cada mes nos sumergimos en un género musical diferente, y cada semana escuchamos una pieza representativa que nos permite conocer sus ritmos, estilos y sonoridades. Así, los pasillos y patios se transforman en espacios de aprendizaje sonoro, donde la música se vive y se comparte.
Esta propuesta favorece el desarrollo de la memoria auditiva, la concentración, la expresión emocional y las habilidades sociales, todo en un ambiente distendido y positivo que enriquece la vida escolar.










