Esta semana, Eloy, un maestro que llevaba muchos años con nosotros se ha jubilado. Una jubilación siempre es motivo de alegría y aunque a los que nos quedamos nos produce una gran pena queremos que quede en nuestras mentes tal y como se merece. Tras sus 30 años en el Quevedo ha ido aportando su pequeño-gran granito de arena, contribuyendo a que este colegio sea lo que es. Bien como jefe de estudios durante varios años, bien como director y ahora como tutor ha ido organizando y llevando este barco a veces tan difícil, silencioso, prudente, práctico… siempre con una sincera inquietud por mejorar esta escuela pública para todos.
Sus alumnos del colegio, los niños de 5º. han querido despedirle con una representación de su biografía contada por Unamuno y Quevedo donde por medio de poemas, canciones y bailes se ha hecho un recorrido de momentos importantes de su vida.
También todos los demás alumnos del colegio y profesores hemos ido al gimnasio y le hemos dedicado unas tunas personalizadas muy simpáticas cantadas por los diferentes cursos.
Finalmente como todos los profesores que se han marchado, Eloy ha dejado su árbol plantado en el jardín del colegio, árboles que crecen y florecen y con el paso del tiempo nos ayudan a recordar la los que dejaron su semilla en el centro.
El Quevedo te desea lo mejor en esta etapa que comienza en tu vida, te lo mereces. Los buenos maestros dejan huella profunda no sólo en sus alumnos sino también en sus compañeros y en las familias de sus alumnos. Tú lo has sido. Muchas gracias por compartir este gran pedazo de tu vida con nosotros.
Un recuerdo para Eloy
25 enero, 201425 enero, 2014
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2 thoughts on “Un recuerdo para Eloy”
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Gracias Eloy por todos estos años, por las semanas, por las horas de trabajo, por los momentos dedicados a los niños, por todos esos instantes en los que has sido MAESTRO.
Espero que esta nueva etapa sea muy feliz.
Qué cosas más bonitas se han dicho y todas ciertas. Eloy es un maestro que hizo de la discreción, la prudencia y el saber hacer sus señas de identidad, siendo un referente para los que hemos tenido la suerte de trabajar con él y estar a su lado. Qué alegría para mí poder decir: «Ese 20 de enero de 2014 yo tuve la suerte de estar allí a su lado, compartiendo con él y con el resto del cole su merecida jubilación». Gracias MAESTRO.