Día del Autismo 2023

El pasado día 12 de abril, nuestro instituto Joaquín Araujo, ha celebrado un acto conmemorativo para celebrar el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo.

Este año el lema ha sido “llamémoslo por su nombre”. Bajo este lema se pretende visibilizar y concienciar sobre tres aspectos esenciales que contribuyen a promover las oportunidades de las personas autistas y sus familias: variabilidad, singularidad y sentido de pertenencia.

Para el acto, hemos realizado una serie de actividades con la participación del alumnado y profesorado. Las actividades han sido: realización de un vídeo donde se nuestra un día en el centro, la formación del símbolo del infinito con todas las personas en el patio (símbolo del lema de este año), y la lectura de un manifiesto por parte de nuestro antiguo alumno del aula TEA, Adrián Ortiz Delance. Para cerrar el acto se han colocado lazos azules en las vallas del centro.

A continuación os invitamos a que visualicéis el video y la lectura del manifiesto.

Manifiesto

Saludos amigos, y amigas,

Déjenme presentarme, aunque algunos de ustedes ya me conocerán, mi nombre es Adrián Ortiz Delánce, no Delante, pues me se el chistecito, y la razón por la que me escucháis en este día, es porque mi buen amigo Víctor, me pidió que hablara sobre el tema del autismo.

Yo mismo padezco de autismo, un 38% de discapacidad, para ser exactos, aunque en mí casi no se nota tanto como en otros, que afecta más al movimiento físico de sus cuerpos, y al aprendizaje intelectual de sus mentes, pero os lo aseguro, soy de todo, menos normal, y me encanta serlo, y por muy extraño o loco que os parezca, no pienso cambiar.

El lema de este año, sobre el autismo es, “llamémoslo por su nombre”, pero, ¿por qué nombre?, ¿autismo, discapacidad, déficit de lo que se? si me preguntáis a mí, yo lo llamaría cómo siempre lo he considerado, evolución. Una evolución interna, alterna de lo establecido socialmente, de los pensamientos, costumbres, y hasta de la personalidad del supuesto discapacitado, provocado por motivos internos, pero a la vez influenciados por fuentes externas.

El autismo se define como un trastorno del desarrollo que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior, pero para mi no es un trastorno, es solo un cambio, una forma de pensar y ser diferente, con un sus ventajas e inconvenientes por supuesto, pero como cualquier persona normal que piensa distinta a otra.

Y esta definición, sobre cómo pierden contacto con la realidad, no es del todo cierta. Puede que no vean el mundo cómo la gente “normal”, entre comillas, pero eso no significa que no lo entiendan a su manera. Hay una famosa frase literaria, dicha por cierto gato risón, en cierto libro famoso, por sus sombrereros locos, y sus conejitos blancos, y la cito textualmente: “No estoy loco, únicamente mi realidad es distinta a la tuya». Gato de Cheshire, «Alicia en el País de las Maravillas».

Las personas con autismo miran el mundo con unas gafas distintas a las vuestras, y su capacidad de atención se ve centralizada, solo a lo que le más les interesa: sus pasiones, sus hobbies, las curiosidades y temas que los atraen, y mientras puede parecer que no parecen tener idea de nada, pueden ser perfectamente expertos, hasta genios, pero sobre las materias que les gustan, porque son capaces de memorizar todo lo que ven, oyen y escuchan, siempre que les interese, vamos cómo vosotros en clase, que sólo atendéis a medias.

Ahora, si Victor me lo permite, me gustaría mostrar una prueba de que lo que digo es verdad, quiero mostrar unos casos prácticos.

Antes lo he llamado evolución, y es que yo lo considero así, cómo ya he dicho, es como los pajaros y los reptiles, ambas especies descienden de los poderosos dinosaurios, y cada especie tiene sus propios talentos, como sus limitaciones, por ejemplo, los pajaros vuelan, pero no pueden cambiar de color en el momento, como algunos reptiles, y los reptiles aunque no pueden volar, pueden defenderse con veneno.

No hay diferencia entre el plumaje y las escamas, ambas son preciosas, solo es cuestión de mirarlo con cierta perspectiva, y la razón por la que he contado esto, es porque no hay mayor diferencia, entre la persona “normal”, y la persona discapacitada, que una mera cuestión de percepción.

No os voy a mentir, no somos iguales, pero tampoco diferentes. Algunos piensan con el clásico egoísmo racional del individuo, mientras otros lo hacen con ese buenismo sentimental del colectivo, pues permitirme ser un poco cruel, pero verdadero, no ayuda que la gente piense que los que sufren esto sean mental, física, o socialmente inestables, o incluso inferiores, en otras palabras no penséis que estamos tontos, porque podemos ser más listos de lo que parecemos, y por otro lado, tampoco nos interesa esas miradas de pena y lastima, no queremos compasión, cómo si fuéramos unos enfermos incurables.

Esto no es una enfermedad, es una forma de ser, puede que una que no hayamos elegido, pero, ¿quién elige ser al nacer? Sin embargo, mientras nos aceptemos cómo somos, y saquemos el máximo provecho, lograremos grandes cosas, lo único que pedimos no es lástima, sino esperanza, que invirtais en nosotros, no por algún ridículo sentimiento de ayuda al pobre, sino porque esperáis que logremos algo más allá de lo esperado, no solo para nosotros mismos sino también para el futuro.

Todos somos iguales, pero diferentes, tenemos límites, pero los superamos, jugamos con las reglas, e ignoramos a quienes no creen en nosotros, tanto si es por crueldad vanidosa, o compasión por pena. Somos capaces de todo, sin importar quienes seamos para los demás, mientras sepamos quienes somos nosotros mismos. “llamémoslo por su nombre”, dice el lema del día del autismo, pues bien, yo no me llamo discapacitado con autismo, ni extraño enloquecido, aunque soy ambas cosas, porque soy Adrián Ortiz Delánce, soy autista, y estoy loco, y a pesar de que hay cosas que no puedo hacer, tengo muchas otras que sí puedo, y viviré la vida, cómo siempre lo hecho, a mi manera, y cómo yo quiero.

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