Taller sobre Trata de Personas

Los adolescentes se encuentran en un período evolutivo crítico. El acceso a la pornografía ha cambiado mucho en los últimos años, ahora es la pornografía la que va a los usuarios gracias a los smartphones que permiten la Accesibilidad, la Asequibilidad, el Anonimato, la Aceptación social y la Agresividad.

Según datos de organizaciones expertas, 7 de cada 10 adolescentes consumen pornografía de forma regular en España, y el 53,8% de los jóvenes entre 12 y 15 años afirma haber visto pornografía por primera vez entre los 6 y 12 años. Para poner freno a estas cifras, en la actualidad, se está desarrollado un proyecto de ley para la protección integral de los y las menores en internet.

Los expertos alertan del grave impacto que causa el aumento de consumo de pornografía en menores a su bienestar y desarrollo emocional, afectivo y sexual. Pues, se favorecen los estereotipos de género, la reducción de la empatía, la disminución en la satisfacción sexual, el aumento prácticas de riesgo y el fomento de actitudes agresivas en el ámbito sexual ya que se banaliza, legitima y normaliza la violencia.

El reportaje “Mi hijo no consume porno” de RTVE investiga las causas y consecuencias del consumo de pornografía por menores a edades cada vez más tempranas y la noticia “El porno y los adolescentes, de la ficción a la realidad” analiza los datos que han llevado a convertir en una preocupación política el tema.

“España es el primer país de destino de trata de personas en Europa y el tercero en el mundo con mayor consumo de prostitución “afirma Carolina Sánchez, de la asociación Amar Dragoste cuyo trabajo está destinado a mejorar la vida de las mujeres víctimas de trata que son explotadas sexualmente en las calles y clubes de toda España. Además, trabajan en la concienciación a través de talleres en centros educativos. Los alumnos de ciclo formativo de grado básico han participado en un taller sobre la trata de seres humanos, la prevención del consumo de pornografía y las violencias sexuales en línea, que en muchas ocasiones es blanqueada por la “supuesta libertad sexual” de las chicas que aparecen en los contenidos audiovisuales.

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