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Ella de Día, Otra de Noche

Para los que disfrutamos con los doramas (series dramáticas coreanas), esta es una excelente propuesta: tiene 16 episodios y un sentido del humor exquisito, sigue todos los clichés propios del género y hay final feliz. La serie parte de una situación inicial ingeniosa (dentro del concepto dorama, claro): una chica estudiante y desempleada, ambas cosas de larga duración, se encuentra con un gato mágico que le aporta una extraña condición vital… de noche es ella misma y durante el día se transforma en una mujer de 50 años.

El gato desaparece y ella, a lo largo de los episodios, sufre todas las variaciones emocionales que dicha condición puede provocar: perplejidad, impotencia, disfrute, provecho, desesperación, lucha, aceptación, depresión… A ello sumamos dos tramas: una policial y una amorosa. En la policial, una noche se hace testigo involuntaria de un asesinato y durante el día logra convertirse en auxiliar administrativa de la fiscalía del distrito. En la amorosa, sucede que el fiscal es un hombre guapísimo, a la vez estricto y tierno, observador y despistado, protector y respetuoso.

Por supuesto, los dos se enamoran, aunque él no sabe que la mujer madura que le ayuda en las investigaciones es la misma que la mujer joven a la que corteja por las noches… la cual a su vez es testigo protegido del crimen en serie que está investigando.

Y ya no cuento más. Bueno, si… También hay una pareja de secundarios que hacen el contrapunto de humor en los momentos de mayor tensión narrativa; hay subtramas sobre el amor, la familia, las promesas incumplidas, el honor en el trabajo (muy propio de la cultura coreana)… y también hay besos románticos, de esos en los que la chica, arrebatada de emoción y amor, sujeta tímidamente la gabardina de él (que esto, en el lenguaje visual propio coreano es «pasión sin límites»). Y el gato.

No sé si he hecho demasiados spoilers… En síntesis, tiene varias capas narrativas, algunas divertidas, otras pueriles y otras que requieren una reflexión profunda (la presión por ser un miembro de la sociedad profesionalmente productivo). Tiene un ritmo complejo como el de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, con multitud de elementos oscilantes que se compensan mutuamente.

Y, sobre todo, tiene la capacidad de lucha y de auto-superación de la protagonista… de verdad, es mi héroa. Mediante pequeñas acciones, Lim Sun/Lee Mi-jin se sobrepone a su drama personal y hace avanzar la historia redefiniéndose día a día. Muestra lo importante que es aceptar la realidad y enfocarla desde un lugar de disfrute.

El resultado es: «yo quiero más». Cada episodio genera el pensamiento de «Y esto, ¿cómo acabará?». Y cada tarde suspiro enamorada, romántica, valiente, con ganas de lucha y de pelea… la serie me ayuda a pensar que vivir merece la pena. Para mí, esta primavera en el corazón es suficiente.

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