Vamos a contar

Ya casi casi es la hora, y nos toca despedirnos hasta el siguiente día, pero siempre hay un ratito para contar… ¡Para contar un cuento!

Y por fin, el cuento se va contando… y nos cuenta cuentos de amor y de amistad, como la gallina Kikirikí y su tío Kikiricó, o habla de personajes bondadosos y muy generosos como la gata Chundarata o Antón, el dragón. También nos cuenta sobre personajes seguros de sí mismos o de cuidar el planeta y a los otros.

La música nos dice qué es la hora.

Y aparecen ladrones que roban el oro, y alguien grita: ¡Al ladrón, al ladrón!

El cuento, nuestro cuento, suena antes de que empiecen a salir de él las palabras… las páginas que pasan rápido o lento, se abren o se cierran, incluso si el cuento es nuevo… ¡Qué bien huele!

O de repente, una serpiente roja se convierte en turbante.

Las palabras, las canciones, los tonos, los sonidos, los gestos… se notan en la piel.

Porque un cuento no solo se lee o se escucha, se vive con los cinco sentidos.


El mejor regalo para un niño es un cuento.

Gloria Fuertes

¡Y colorín colorado, este cuento se ha acabado y colorín colorete, ese cuento se va al garete!

Os propongo un reto: ¿quieres contarnos un cuento? Podéis compartir con nosotros vuestro cuento, vuestra historia favorita, anécdota, moraleja… Grabad un audio, video, mandadnos imágenes con texto… haciendo clic aquí:

5 comentarios sobre “Vamos a contar

  1. Raúl

    Toma Belén un pedazo de cuento que me ha hecho mi gran amigo GPT.

    Había una vez un pequeño ratón llamado Rodolfo, quien vivía en un rincón de una biblioteca encantada. Rodolfo era un ratón muy curioso y siempre estaba en busca de nuevas aventuras.

    Un día, mientras exploraba por los estantes, Rodolfo encontró un viejo libro mágico que se llamaba «El Abecedario Maravilloso». El libro estaba lleno de letras que saltaban de sus páginas y tenían vida propia. Estas letras eran conocidas como los «Letriamigos».

    Cada Letriamigo tenía una personalidad única y especial. Rodolfo se hizo amigo de la letra «A», quien era amable y aventurera. Juntos, decidieron embarcarse en un viaje por el mundo de las letras.

    En su travesía, conocieron a la letra «B», una abeja valiente que amaba la miel. También encontraron a la letra «C», un caracol lento pero muy cariñoso. Después, se encontraron con la letra «D», un delfín que nadaba graciosamente en el océano.

    Siguiendo su camino, llegaron a una isla desierta donde conocieron a la letra «E», un elefante enorme pero amigable. Continuaron su aventura y encontraron a la letra «F», un flamenco rosa y elegante que les enseñó a bailar.

    Más adelante, se encontraron con la letra «G», un gorila gigante con un gran corazón. Luego, llegaron a una cueva oscura y conocieron a la letra «H», un hipopótamo amistoso que les iluminó el camino con su luz brillante.

    Rodolfo y su nueva familia de Letriamigos se encontraron con la letra «I», un insecto iridiscente que volaba alegremente. Luego, conocieron a la letra «J», una jirafa muy juguetona que les hizo reír a carcajadas.

    En su emocionante aventura, llegaron a un castillo encantado donde vivía la letra «K», un rey amable y sabio. El rey les dio una llave mágica que les permitiría abrir cualquier puerta.

    Rodolfo y sus amigos continuaron su viaje y llegaron a un prado lleno de flores. Allí conocieron a la letra «L», una mariposa de colores brillantes que les enseñó a volar. Después, se encontraron con la letra «M», una marmota muy risueña que saltaba de roca en roca.

    El siguiente encuentro fue con la letra «N», una nutria nadadora que les enseñó a bucear en aguas cristalinas. Luego, llegaron a un árbol gigante donde vivía la letra «Ñ», un ñandú noble y orgulloso que les enseñó sobre el respeto por la naturaleza.

    Rodolfo y sus amigos llegaron a una fiesta en el bosque y conocieron a la letra «O», un búho sabio y misterioso que les contó historias maravillosas. Luego, se encontraron con la letra «P», una perezosa muy tranquila que les enseñó a disfrutar de los momentos de descanso.
    Continuando su travesía, llegaron a un desierto donde conocieron a la letra «Q», un quetzal majestuoso que les mostró su plumaje colorido. Luego, se encontraron con la letra «R», una rana saltarina que les enseñó a hacer piruetas en el aire.

    Después de una larga caminata, llegaron a una cascada donde conocieron a la letra «S», una serpiente ágil que les enseñó a deslizarse por el agua. Continuando su viaje, llegaron a una cueva oscura y conocieron a la letra «T», un tigre valiente que les protegió con su fuerza y coraje.

    Rodolfo y sus amigos llegaron finalmente a un jardín lleno de hermosas flores y conocieron a la letra «U», una unicornio mágico que les hizo soñar con aventuras asombrosas. Luego, se encontraron con la letra «V», un volcán que les enseñó sobre la importancia de la paciencia.

    En su último tramo de viaje, llegaron a una playa soleada y conocieron a la letra «W», una ballena cantante que les llenó de alegría con su hermosa voz. Después, llegaron a una montaña nevada donde conocieron a la letra «X», un xenops que les mostró cómo trepar por los árboles.

    Por fin, llegaron a un río cristalino y conocieron a la letra «Y», un yacaré amistoso que les enseñó a nadar con gracia. Y finalmente, en lo alto de una colina, encontraron a la letra «Z», un zorro astuto que les enseñó a trabajar en equipo para alcanzar sus metas.

    Rodolfo y sus Letriamigos habían completado su viaje por el abecedario maravilloso. Habían aprendido muchas cosas nuevas y se habían convertido en una gran familia. Juntos, prometieron cuidarse y seguir explorando el mundo de las letras.

    Desde ese día, Rodolfo y sus amigos se convirtieron en los guardianes del abecedario, compartiendo sus aventuras y conocimientos con todos los niños del mundo, para que todos pudieran aprender y disfrutar de la magia de las letras.

    Y así, cada vez que un niño abría un libro, las letras saltaban de las páginas y llenaban el mundo con su alegría y sabiduría. Y en cada historia, la magia del abecedario vivía felizmente para siempre.

    ¡Fin!

    Espero que hayáis disfrutado del cuento del Abecedario y sus Letriamigos.

    Por cierto este pedazo de historia nos vale para hacer otra entrada de cuentos aquí lo dejo 😂.

  2. Teresa

    La historia de nuestro día a día, alimentando nuestra imaginación, para que nuestros guerreros se sientan protagonistas de esta historia 😘me encanta la entrada

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