Dicen que hay días que se te graban en la memoria con la misma intensidad que la primera vez que escuchaste tu canción favorita. Pues bien, el nuestro lleva por título “Rock & Miki” y fue todo un hit.
Porque este año, después de quedarnos con las ganas el curso pasado, decidimos celebrar por todo lo alto el 18 + 1 de Miki. Y cuando decimos “por todo lo alto”, hablamos de luces, guitarras inflables, tartas XXL y un ambiente tan rockero que hasta las paredes de la salita linda parecían marcar el ritmo con nosotros.
Nos resarcimos, sí. Y no con una fiestecita cualquiera. Esto fue un concierto de emociones, con sus teloneros, su estrella principal y un público entregado hasta el último acorde.

La previa: ensayos generales (o cómo transformar una salita en un estadio).
Para que el gran día brillara, hubo un equipo de producción digno de Hollywood. Bueno… o de un colegio con mucha imaginación y poco presupuesto, que viene a ser casi lo mismo.
Colocamos luces de colores, guitarras hinchables, gafas de estrella del rock y mangas tatuadas que ni el mismísimo Mick Jagger en sus tiempos más rebeldes. El catering —o, como decimos nosotros, el “piscolabis de toda la vida”— se encargó de aportar la gasolina necesaria para aguantar la fiesta. Porque un concierto sin comida no es concierto, es ensayo.
Y allí estábamos todos: la familia, los compañeros, los profes… hasta la señora directora, que pasaba por ahí y acabó fundándose una camiseta de Nirvana y gafas de rock star.
El gran directo: Miki, estrella principal del cartel
Llegó el momento. Luces bajas, música cañera… y ahí apareció él: Miki, con más carisma que Freddie Mercury en Wembley y una sonrisa capaz de iluminar toda la sala.
La emoción se notaba. Porque no era solo un cumpleaños, era el 18 + 1, esa cifra mágica que suena a juventud, a independencia, a “ya casi soy adulto, pero con espíritu festivalero”.
Todos los compañeros lo recibieron con aplausos, abrazos y alguna que otra broma:
—Miki, ¡esta noche al bingo con la ‘abu’ y con la mama! Sí, sin tilde.
Humor del bueno, del que nace cuando hay confianza y cariño a raudales.

Graduación con banda sonora: Gaudeamus y lágrimas en primera fila.
De pronto, el tono rockero bajó el volumen para dejar paso a uno de esos momentos que se guardan en el corazón: la graduación de Miki.
Sonó el Gaudeamus (porque un poquito de solemnidad nunca viene mal) y Miki entró entre aplausos, con esa mezcla de timidez y orgullo que tienen los grandes protagonistas cuando saben que todo el mundo los mira.
La familia leyó una carta de agradecimiento. Una de esas cartas que te emocionan hasta las pestañas: palabras llenas de amor, gratitud y recuerdos compartidos. Porque este paso no era solo académico: era el cierre de una etapa y la apertura de otra, ahora en el Centro de Día, con nuevos compañeros, nuevas aventuras y la “seño Lara” al frente de la expedición.
Le colocamos la banda, el birrete y, cuando recibió su diploma, hubo un instante en el que todos sentimos lo mismo: orgullo, cariño y ese vértigo dulce de los nuevos comienzos.

Del Gaudeamus al We Will Rock You: cambio de registro.
La emoción está bien, pero nosotros somos más de mezclar lágrimas con confeti. Así que, una vez pasado el momento solemne, subimos el volumen, encendimos las luces de colores y volvimos al modo festival.
Tarta con velas, brindis improvisados, fotos divertidas y un escenario donde no faltaron los solos de “air guitar” ni los bailes en grupo. Porque si algo sabemos hacer bien, además de educar, es celebrar la vida con todo el repertorio.

Anécdotas para el recuerdo.
Hubo momentos que ya forman parte del archivo histórico del cole:
- La profe que se emocionó leyendo la carta y luego se disfrazó con peluca rosa para la foto grupal.
- La abuela de Miki, que dijo “yo solo bailo pasodobles” y terminó regalando una manga de tatuajes al profe de EBO1 que le dejó con la boca abierta.
- La tutora de Miki, queriendo hacer una fiesta rockera de despedida, pero sin detallar que la quería estilo Grease, y la vena heavy salió por raudales. Si ya nos gusta improvisar en los ensayos, imaginad el día del concierto.
Porque en esta fiesta cada cual aportó su nota musical: desde la risa contagiosa hasta el abrazo silencioso que dice más que mil palabras.
Lo que de verdad celebramos.
Más allá del cumpleaños y la graduación, este día fue un homenaje a todo lo que Miki ha vivido en el cole:
- Las amistades que ha construido.
- Los retos que ha superado con una sonrisa.
- Las personas que han caminado (y bailado) a su lado en cada paso del camino.
Fue un recordatorio de que la educación es mucho más que libros y tareas: es comunidad, es cariño, es celebrar cada logro como si fuera un gol en la final del mundial.

Un cierre de película (con banda sonora incluida). Escuela de Rock.
Puede que nos caigamos de bruces, pero si lo hacemos, ¡lo haremos con dignidad! ¡Con una guitarra en la mano y rock en el corazón! Y como dice AC/DC: «Rodamos esta noche, al son de la guitarra, y a quienes van a rockear, les saludo”.
Nos despedimos con música, abrazos y la certeza de que esto no es un adiós, sino un “nos vemos en la próxima aventura”.
Porque si algo tenemos claro en nuestro cole es «Inspirar al mundo a rockear… en el escenario y en la vida«.

«Por mi coco pasa un tren
Y hace tiempo que perdió la vía
Mi cabeza no va bien
Con el txaka-txaka-txaka
txaka-txiki-txaka
txaka-txaka-txiki-txa.»
Esta joya de Evaristo (mejor no mencionamos el grupo, que nos cierran el chiringuito) no solo encaja como anillo al dedo con esta entrada del blog, sino que sintetiza el alma de todas las actividades pedagógicas del centro. Aquí educamos con pensamiento desbocado, con pasión sin frenos y con actuaciones que desafían la norma. Porque si hay que perder la vía para encontrar nuevos caminos, nosotros ya estamos montados en ese tren.
Enhorabuena MariTere, por la cacho entrada que te has currado, y tener el honor de ser la primera de este curso. Me reitero enhorabuena MariTere!!!
👏👏👏👏👏👏👏
Muchas gracias, por todo.
Claramente no se nos resiste nada!!!! Menuda fiesta de despedida!!! pero de la etapa del colegio,porque pasas al centro de día y sin librarte de nosotros.😁
Una superentrada Tere, tal y como se merece Miki.
Gracias
Gracias, desde luego, se lo merece!
Felicitaciones por la entrada y por la super fiesta de graduación! La disfrutamos todos muchísimo. Gracias!
Siempre listos para disfrutar con ellos!