LA ROMERÍA DE LAS FLORES

La primavera no siempre llega solo con el cambio de estación, a veces llega como una experiencia sensorial.  

Nuestro colegio se va a transformar en un camino donde disfrutaremos la primavera a través de un viaje sensorial cuidadosamente diseñado para que cada alumno pueda vivirla a su manera.

No es solo una actividad, es una invitación a sentir.

Este recorrido culmina en una especial «romería de las flores«, una celebración adaptada, accesible y profundamente significativa, donde lo importante es ir en busca sensaciones.

Preparación y creatividad

El viaje comienza mucho antes del día de la romería. En las aulas, la preparación se convierte en un espacio de creación compartida: arcos de flores elaboradas con materiales suaves y ligeros, guirnaldas de papel de seda, telas de colores vivos que evocan campos en flor. Cada elemento se adapta a las capacidades motoras de los niños, facilitando la participación a través de apoyos, comunicación aumentativa y estimulación multisensorial.

La creatividad aquí no se mide por el resultado estético, sino por la experiencia: elegir un color con la mirada, tocar un pétalo, sentir el movimiento a través de la música… Cada gesto cuenta, cada elección importa.

Texturas

La primavera se descubre tocando y sintiendo. La romería se convierte así en un camino táctil donde cada superficie cuenta una parte de la historia de la primavera.

Las texturas se presentan de manera progresiva, considerando los ritmos individuales y las hipersensibilidades potenciales.

Aromas

El aire cambia en esta estación, y también lo hace en nuestro espacio. Van apareciendo nuevos olores:  hierba recién cortada, olor a lluvia, a rosas, a flores silvestres…

Los aromas evocan recuerdos, despiertan emociones y acompañan la experiencia sin necesidad de palabras. En un entorno donde la comunicación puede ser compleja, el olor se convierte en lenguaje.

Movimiento

La romería de las flores no exige desplazamientos largos, pero sí invita al movimiento. Balanceos suaves que sentimos durante el camino, música tradicional que marca un ritmo alegre y accesible. El cuerpo participa desde sus propias posibilidades: un leve giro de cabeza, una sonrisa, una mano que se abre…

Así, la primavera en nuestro colegio no es solo una estación del año, sino una experiencia sensorial completa, inclusiva y llena de significado.

No se trata de llegar a un destino, sino de vivir el trayecto juntos.

Adjuntamos la cuadrícula de comunicación que tendremos durante esta situación de aprendizaje.

5 comentarios sobre “LA ROMERÍA DE LAS FLORES

  1. El TIC

    ¡Qué fuerza tiene esa crónica, Cris! Leyéndote, casi se puede oler el romero mezclado con el aroma al brunch que siempre sucede después de los grandes hitos del Despertar.

    Gracias por el relato y, sobre todo, por el empuje. Transformar una mañana de marzo en esa Romería de las Flores no es solo organizar una actividad; es levantar a nuestros guerreros y guerreras de la inercia, sacarlos a que el sol les dé en la cara (menuda manera de «jarrear» esa mañana 🤣) y recordarles que el mundo también es suyo. Ese caos de pétalos, risas y sillas moviéndose al unísono es el mejor programa educativo que podemos diseñar.

    ¡Gracias por hacernos cómplices de este jaleo tan necesario!

  2. Cristina Autor del artículo

    Muchas gracias Raúl, a ver si poco a poco llamamos a la primavera y al buen tiempo para poder organizar la Romería en el jardín.
    Que se preparen nuestros guerreros y guerreras!!!🌸🌷🌹

  3. Cristina Autor del artículo

    Muchas gracias Ana, el producto final de la Romería de la flores salió fenomenal. Pronto publicaremos la entrada.

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