Enseñar que las palabras se forman cuando juntamos varias letras, parece obvio, pero no siempre se tiene claro que, también, hay que ir enseñando a los alumnos de Ed. Infantil que los números se forman cuando «dibujamos» cada una de sus cifras seguidas las unas de las otras.
Hace muchos años, José Antonio Fernández Bravo, un gran experto en esto de las didáctica de las matemáticas, nos hacía hincapié en lo importante que es que los maestros/as seamos rigurosos en el uso del lenguaje matématico a la hora de enseñar los diferentes conceptos de la lógica matemática y aunque, en un principio, no me parecía algo tan importante, la experiencia me ha ido enseñando que cuando se hace así, los conceptos se adquieren con menos errores y se sientan bases firmes para los futuros aprendizajes en esta materia.
Aunque parezca lo mismo en números y letras, no es así. Con las letras decimos que las juntamos, porque si no es así y no decimos sus «ruidos (sonido fonético)» juntos no llegaríamos a formar las palabras y entender lo que quieren decir. En el caso de los números decimos que se «dibujan las cifras seguidas las unas de las otras» porque en matemáticas, «juntar es sumar» y para eso hay que escribir una + entre una y otra cifra.
En este sentido, el objetivo que se pretende en Infantil es que interioricen que los números pueden tener una cifra (1, 3, 4…) dos cifras (23, 45…)…y les encanta escribir y contar las cifras que los componen y que les digas cómo se llama ese número tan grande que han dibujado. Ya llegará el momento en Primaria de aprender que, dependiendo del lugar que ocupen, son unidades, decenas, centenas…
En una clase de 5 años hemos estado jugando a escribir números de dos cifras y pronto elaboraremos un panel para que vayan viendo que, aunque el dibujo de los números se repite, depende de si está en primer lugar o en segundo lugar nos indican una cantidad diferente y se «llaman» diferente.
Si en las letras está unido su dibujo (la grafía), su ruido (sonido fonético) y su nombre (L es «ele»), en los números está unido su dibujo (su grafía), su nombre ( 4 es cuatro) y la cantidad que expresan. Por lo que, cuando se enseñan, ya sean los números o las letras, todas estas facetas han de «enseñarse juntas pero no revueltas», es decir, una faceta no tiene ningún sentido sin la otra y hay que programar actividades y juegos para reforzar una u otra faceta, pero las unas sin las otras no tienen sentido. La «B» sóla no tiene ningún sentido, pero si hay que escribir el nombre de «Bea» lo carga de significado emocional y, por lo tanto aprendizaje. O, en el caso de los números, el 9 sólo tampoco lo tiene, pero si lo escribimos para saber cuántas mariposas he puesto en el mural, este hecho se convierte en todo un reto.

Somos la clase de las mariposas y jugando a colocar la cantidad de mariposas correspondientes de cada número les sale innato el cálculo (aunque ellos no lo saben), suman «me faltan poner dos para tener 8»,

restan «en el 9 nos sobra 1, había 10»,

descomponen el número y afianzan el conteo y la noción de asociar grafía con cantidad.

Son muchas las actividades que hacemos en el aula con diferentes materiales regletas, tapones, palos de helado, piezas de construcción…, en este caso y después de completar el panel de las mariposas surgió la idea de hacer su panel con plastilina.
Las matemáticas están en la vida diaria del niño/a, en cada una de las aulas de Ed infantil, escuchamos a los niños/as, organizamos y planificamos actividades de acuerdo a estas inquietudes y edad de los alumnos/as, para que vayan descubriendo que las matemáticas son algo exacto y riguroso, pero también divertido.
Pilar Muñoz
Tutora de 5 años.





