Gigantes en el IES La Cabrera

Gigantes en el IES La Cabrera

Sobre hombros de gigantes

En una carta fechada en 1676, Isaac Newton explicaba el éxito de sus descubrimientos con una famosa expresión, valorando los logros de aquellos que le habían precedido en el estudio de la física y que le habían hecho posible avanzar todavía más en este campo del saber. Las palabras de dicha carta, que han quedado para la posteridad son:

«Si he visto más lejos es por estar de pie sobre los hombros de gigantes».

En realidad, la célebre expresión «sobre hombros de gigantes» fue acuñada inicialmente por un filósofo medieval llamado Bernardo de Chartres, que vivió en el siglo XII. Al menos así se lee en el libro Metalogicón del autor inglés Juan de Salisbury (c. 1120-1180 d.C.), quien, por cierto, escribió su obra en latín, no en lengua inglesa. La noticia, traducida al castellano, en la que se refiere a la expresión de Bernardo de Chartres es la siguiente:

«Decía Bernardo de Chartres que somos como enanos sentados a hombros de gigantes, de tal modo que podamos ver más y más lejos que ellos, mas no, ciertamente, por la agudeza de nuestra vista o por la eminencia de nuestro cuerpo, sino porque somos llevados en alto y elevados por su gigantesca estatura».

Gigantes sobre nuestros hombros

Pues bien, los días 6 de marzo, 20 de marzo y 10 de abril de 2026, dos estudiantes de 2º de Bachillerato de Humanidades del IES La Cabrera han participado en los prestigiosos concursos Certamen Ciceronianum, Prueba Minerva y Prueba Atenea, organizados por la sección de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC). En ellos concurre todo el alumnado de la Comunidad de Madrid que desea retarse en sus conocimientos de Latín y Griego clásico.

Y, efectivamente, qué importante es «participar», «ser parte» o «tomar partido» en este tipo de iniciativas (más aún en los tiempos tristes que corren). Y qué importante es la tranquilidad con la que han realizado las pruebas, sabiendo que lo fundamental en estas fechas es terminar bien el curso y no descuidar el resto de materias; qué importante es también el hecho de que al completar estos tres exámenes (uno de ellos con tres horas de duración) se hayan dado cuenta del largo camino que han recorrido en estos dos años de bachillerato, tan bien aprovechado por su parte.

Ahora, que están a apenas tres semanas de terminar este importante periodo formativo y de dar un salto hacia su siguiente etapa vital, es imposible acompañarles en estos últimos días de instituto y no admirar su preparación, su madurez personal, su gran calidad humana, lo que han crecido en estos años, todo lo que van a aportar cuando salgan «ahí fuera». Orgullo de verlos gigantes, apoyados en unos hombros que día a día se van haciendo más pequeños, hasta desaparecer, para que así puedan finalmente volar solos.

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