Introducción

Las actividades complementarias y extraescolares constituyen un elemento fundamental en la formación del alumnado, ya que enriquecen su experiencia educativa al ofrecerles oportunidades diversas que van más allá del ámbito estrictamente académico. Son esenciales porque proporcionan situaciones de aprendizaje que favorecen el desarrollo integral de cada estudiante, ampliando su visión del mundo y acercándoles a realidades culturales, deportivas y recreativas que fortalecen su proceso de crecimiento personal.

Entendemos a los alumnos como personas en constante evolución, formación y transformación. Por ello, resulta necesario que su maduración se vea acompañada de experiencias variadas y significativas, no solo dentro del aula a través de los objetivos marcados por cada materia, sino también mediante propuestas que permitan explorar nuevos entornos y aprendizajes. Las actividades complementarias y extraescolares, realizadas tanto dentro como fuera del centro y dirigidas por los profesores, son una vía privilegiada para responder a la diversidad social, cultural y económica del alumnado, ofreciendo un recurso clave para incrementar su motivación e interés hacia el propio proceso de aprendizaje.

Mediante éstas se pretende conseguir que los alumnos:

  1. Amplíen su horizonte cultural.
  2. Aprendan a utilizar su tiempo de ocio de una forma activa y sana.
  3. Adquieran unos valores y actitudes que, como la tolerancia y el respeto, son fundamentales en la convivencia.
  4. Sean más autónomos.
  5. Conozcan y se familiaricen con acontecimientos culturales que habitualmente no se ofrecen en los medios de comunicación de masas.
  6. Se integren en el medio social y natural que los rodea que ofrezca respeto a las personas y al propio entorno natural.
  7. Consigan aprendizajes en un contexto distinto y atrayente.

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