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Si quieres incrementar tu inteligencia… Juega al TANGRAM

Qué es el Tangram

El Tangram es un puzzle conformado por un cuadrado, cinco triángulos rectángulos y un romboide. La relación de tamaños entre las piezas es tal que juntos componen un cuadrado perfecto.
La dinámica de juego es muy creativa. Se aporta una silueta y el jugador tiene que conseguir generarla colocando e interrelacionando TODAS las piezas. Lo que parece sencillo puede llegar a convertirse en un quebradero de cabeza, puesto que la silueta aportada no muestra señal alguna de despiece.

En realidad, las siluetas de personas y animales son ejercicios para principiantes. Lo difícil llega cuando se proponen formas geométricas con simetría axial o lados iguales: cuadrados, rectángulos, triángulos, flechas… Descubres que te faltan piezas o que necesitarías la tijera para cortar una parte de alguna y poderla adaptar.
Por lo tanto, es un juego con el que poco a poco vas desarrollando estrategias visuales casi arquitectónicas. Aprendes a imaginar la estructura interna de la silueta y a visualizarla casi al estilo Matrix (aprecias «lo transparente», lo que aún no es un hecho).

Las Inteligencias Múltiples

Hace algunos años Howard Gardner sugería que existen conjuntos de habilidades o competencias que funcionan asociadas entre sí y con cierta autonomía:

«(…) por la propia naturaleza de las inteligencias, cada una opera de acuerdo con sus propios procedimientos y tiene sus propias bases biológicas. (…) cada una tiene sus propios sistemas y reglas» (1).

A dichos conjuntos competenciales los llamó «Inteligencias Múltiples». Entre ellas, definió la inteligencia espacial, la cual abarcaría

«la habilidad para reconocer instancias del mismo elemento; la habilidad para transformar o reconocer una transformación de un elemento en otro; la capacidad para evocar la imaginería mental y luego transformarla; la de producir una semejanza gráfica de información espacial, y cosas por el estilo.» (2)

Gardner señaló que dicha inteligencia se emplea también al trabajar con «símbolos, como mapas, diagramas o formas geométricas.» (2) Igualmente, incluyó la sensibilidad estética dentro de la inteligencia espacial:

«Aquí me refiero a las sensaciones de tensión, equilibrio y composición que caracterizan una pintura, una escultura, al igual que muchos elementos naturales (como un fuego o una cascada)» (3).

Y, finalmente, le adjudicó la capacidad de asociar «dos aspectos de experiencia al parecer remotos» (3).  Entiendo que con esto se refiere a la generación de metáforas y analogías, es decir a la habilidad de interrelacionar los productos resultante en las diversas inteligencias: lingüística, musical, lógico-matemática, cinestésico-corporal, y personal o sentido del yo.

tangram e inteligencia espacial

Analizando la propuesta de Howard Gardner, y tratándola de aplicar a este ensayo, apreciamos que cuando jugamos al Tangram:

  • Reconocemos instancias (rangos, grados) del mismo elemento. Somos capaces de comprender si una pieza en concreto es el componente principal de una silueta, o si es un elemento secundario que completa la forma.
  • Reconocemos la transformación de un elemento en otro. Apreciamos que un cuadrado se transforma en la cabeza de una figura corriendo (por ejemplo).
  • Evocamos imágenes mentales y las transformamos. Recordamos las estructuras empleadas en siluetas que ya hemos resuelto anteriormente y tratamos de aplicarlas, variándolas en función de ls nuevas necesidades.
  • Producimos semejanza gráfica con información espacial. La distribución de las piezas dentro de la silueta con frecuencia imita los planos volumétricos de esa misma figura en el espacio.
  • Percibimos sensaciones de tensión, equilibrio y composición. Esto nos hace intentar realizar la figura de forma armónica y equilibrada, reconociendo los ejes de simetría y la su estructura compositiva.
  • Asociamos dos aspectos de experiencia al parecer remotos. Consiste en vincular el desarrollo del juego con otros ámbitos de nuestra experiencia vital.

Este último aspecto puede ser la parte más potente del juego, al intervenir el subconsciente y el monólogo mental que desarrollamos al enfrentarnos a retos intelectuales.

Cuando jugamos al Tangram, la mente desarrolla analogías imperceptibles entre el juego y otras situaciones de la vida cotidiana. Aprendemos a descomponer una silueta en formas básicas y al tiempo nuestro cerebro organiza el conflicto que estamos teniendo quizás con nuestra pareja, desgranándolo en una suma de elementos sencillos que se complementan. O aprendemos a visualizar un concepto con otro significado (nos damos cuenta de que el cuadrado es la cabeza del cisne) al tiempo que profundizamos en el valor simbólico de determinados gestos de las personas, dentro de una situación concreta.

Conclusiones

Al jugar Tangram, estamos trabajando con formas geométricas y buscando la estructura interna de una silueta. Esto supone el ejercicio de la inteligencia espacial, la cual incluye, además de los aspectos de reconocimiento de las formas en el espacio y en el plano, el sentido estético y la interrelación entre conceptos remotos.

Podríamos decir que la inteligencia espacial es la bisagra que interrelaciona los conceptos y productos mentales obtenidos por el resto de inteligencias. Por lo tanto, al trabajarla, desarrollamos igualmente la fluidez entre las inteligencias y el acceso directo a cada una de ellas.

En síntesis, desarrollar la inteligencia espacial implicaría mejorar las autopistas de comunicación entre diversas inteligencias del individuo. Aplicado a nuestro caso:

jugando al Tangram adquirimos fluidez en la interrelación entre inteligencias y, por lo tanto, nos hacemos más inteligentes.

Bibliografía

(1) Gardner, Howard (1983): Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples, Fondo de Cultura Económica, México D.F. (cuarta reimpresión de la segunda edición en español, aumentada), pág. 103

(2) Idem, pág. 219

(3) Idem, pág. 220

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