
Alumnos de los grupos 1ºA y 1ºB de Bachillerato, y sus profesores acompañantes, visitamos el viernes 7 de noviembre, por la noche, el observatorio que el CSIC tiene en pleno centro de la ciudad de Madrid. Acudimos con curiosidad e ilusión a pesar de las nubes y la lluvia que, todos lo sabemos, impiden la apertura del telescopio al cielo. Pero no importa, nadie se queja.
Antes de ver el telescopio, un investigador del CSIC en el campo de la Astrofísica hace de anfitrión, nos recibe y nos habla de las observaciones esenciales que allí realizan. Vemos imágenes y nos explican, con gran sorpresa, que el telescopio es capaz de ver a pesar del cielo sucio de Madrid.
Y llega el momento. Subimos a la cúpula. Apuntan el telescopio al cielo y orientan la cúpula, solo que esta vez la mala noche impide abrirla. El investigador al mando del telescopio nos da más detalles y responde absolutamente todas las preguntas que le hacemos.
Antes de abandonar el CSIC volvemos a la compañía de nuestro anfitrión, quien nos anima a hacerle todas las preguntas que queramos, y no son pocas.
Finalmente, bajo la lluvia, emprendemos el viaje de vuelta a casa.







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