«Educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto».

— Aristóteles 384-322 a.c

Esta cita de Aristóteles sigue vigente pese a los años transcurridos y es que, en nuestro Centro, nunca olvidamos la parte emocional de nuestros alumnos/as.

Las emociones son universales, propias del ser humano y sirven, entre otras cosas, para comunicarnos con los demás.

Hay emociones positivas y negativas y todas ellas son válidas y necesarias. No podemos evitar las negativas, pero sí aprender a manejarlas, ya que tienen una gran influencia en nuestra conducta y nuestro pensamiento.

El conjunto de habilidades que sirven para expresar y manejar las emociones y sentimientos de la manera más adecuada es lo que podríamos llamar inteligencia emocional. Con ella, tomamos conciencia de las propias emociones, conocemos las de los demás y aprendemos a regularlas. Conciencia y regulación emocional son competencias emocionales básicas para afrontar los retos de la vida y constituyen un factor protector ante conductas de riesgo.

En El Fernando de los Ríos, ponemos nombre a lo que están sintiendo nuestros alumnos/as en un momento dado para que vayan aprendiendo a identificar sus propias emociones y, después, puedan poner en marcha estrategias para regularlas.

Para ello trabajamos mucho más allá de lo académico, que en ocasiones es lo menos importante. Consideramos que nuestros alumnos/as deben ser felices ya que es la única manera de obtener esos resultados que, desgraciadamente, el sistema les impone.

Por ello estamos en la búsqueda constante de una nueva educación, que sea motivadora y vivencial. Donde puedan mostrar sus sentimientos y sin miedo a ser ellos/as mismos.

El mejor colegio posible solo será posible con los mejores alumnos/as posibles, y ese indicador no lo buscamos en un ranking o unas notas, lo buscamos en su bienestar y satisfacción por formar parte de nuestro centro.