Y desde el “norte” este año han llegado a nuestro centro, nuestras “aulas nórdicas”.

Nuestro edificio de infantil se ha transformado, dejando atrás el color y el exceso de estimulación para dar paso a un nuevo tipo de espacios.

Buscamos unas aulas con ambientes agradables, motivadores, cuidados y ordenados, que predispongan el alumnado al bienestar y a la tranquilidad, pero también al descubrimiento, al trabajo cooperativo, la convivencia y, en definitiva, a la mejora de los aprendizajes.

Una clases que giran en torno a grandes ventanales sin marcos para que la luz sea el eje, con colores “tranquilos”, usando la madera con principal elemento, acompañado de juegos Montessori y espacios creados para ellos/as.

Donde lo importante son ellos y sus ganas de descubrir.

Un modelo diferente para un tiempo diferente.

Todo esto se suma a una metodología basada en los proyectos, donde ellos eligen cada trimestre que quieren descubrir/aprender.

El infantil del Fernando, el infantil que nuestros chicos y chicas se merecen.

Este cambio no solo tiene que ver con la estética de las clases de nuestras “casitas”. Es un cambio que también afecta a los materiales con los que trabajamos, por ello en el curso 22-23 se ha comenzado a reemplazar dicho material por otro más acorde a lo que estamos buscando (Montessori, manipulativo…).