El pasado 25 de junio fue un día muy emocionante para la comunidad educativa del Infanta Elena: ese día les abrimos la puerta a Olga, Mical, Eros y Lana, nuestros magníficos cernícalos.

Los días previos ya vimos que aleteaban con frecuencia y, además, se asomaban al mundo a través de su pequeña ventana, con muchísimo interés.
A partir de ahora seguiremos alimentándolos durante un tiempo, hasta que empiecen a cazar y, poco a poco, tendrán que ir buscando nuevos territorios donde asentarse. Alguno, después del verano, incluso puede que llegue a África.
El cernícalo vulgar es un predador carnívoro de una alta plasticidad en sus requerimientos tróficos. Su dieta es oportunista y se basa en micromamíferos, aunque también consume aves paseriformes (pequeños pájaros), insectos, reptiles y anfibios
Y como entre los cernícalos vulgares se da la filopatría, es decir la tendencia que presentan muchas especies animales a volver al territorio en el que nacieron para reproducirse, tenemos la esperanza de volver a ver a alguno de estos ilustres galapagueños.
Compartimos con vosotros esta aventura, que fue todo un espectáculo y, desde estas líneas, deseamos toda la suerte del mundo a nuestros cernis.

