Emotiva despedida hoy de nuestra querida compañera Sonia de la Paz para quien Diego Vadillo ha escrito estas palabras:
Un amasijo de rímeles corridos; de pucheros gestuales atisbables incluso debajo de las mascarillas a que aboca la pandemia; un desconsolado epítome de personal docente con el rostro demudado cual si los recintos circunscritos a sus respectivos óvalos faciales los hubiese desdibujado El Greco… todo eso y mucho más se vivió en la Sala de Profesores del Sapere Aude en el momento de otorgar la despedida que merecía (pese a no ser de ninguna manera deseada por nadie) a nuestra querida Sonia, auxiliar de control y culpable de gran parte de la cotidiana alegría que nos ha venido acompañando de un tiempo a esta parte merced a su encantadora impronta.
La echaremos de menos sin duda y mucho más de lo que ella pueda imaginar, si bien nos acompañará su recuerdo, el cual nos seguirá sacando sonrisas a cada vuelta de pasillo.
