
En nuestras escuelas, la paz nace despacito:
cuando nos encontramos, nos miramos, nos conocemos
y descubrimos que cada persona es única.
Crece cuando compartimos, nos comprendemos,
cuando escuchamos lo que el otro siente
y dejamos espacio para su voz.
Y se hace fuerte cuando nos acompañamos,
pasito a pasito, mirada a mirada,
cuando jugamos y disfrutamos juntos,
aprendiendo a cuidar y a cuidarnos.
Así empiezan los primeros vuelos de la paz:
en sus manos pequeñas,
en sus gestos sinceros,
en el día a día que compartimos.
Feliz día de la Paz















